Dos líneas de reflexión sobre el imperialismo. (Parte II)

Publicado:

Noticias populares

Por Kaivon Kjems*

 

» Dos líneas de reflexión sobre el imperialismo. (Parte I)

La otra línea: La teoría de la pirámide y sus problemas

La otra línea de comprensión del imperialismo considera a todos los países como imperialistas. El razonamiento es que todos los países son capitalistas y operan en el seno del sistema imperialista global. Esta teoría no examina las relaciones cualitativas entre naciones opresoras y oprimidas, sino solamente las diferencias cuantitativas entre naciones iguales cualitativamente – manifestadas a través de la posición de un país en una “pirámide imperialista”.

¿Cómo se alinea esta teoría de la “pirámide imperialista” con los principios marxista leninistas? Esta teoría minusvalora – o niega abiertamente– la diferencia entre nación opresora y nación oprimida como algo fundamental. Afirma que, dado que el capitalismo monopolista se ha convertido en un fenómeno global, todos los países capitalistas – de los más poderosos a los relativamente pequeños y dependientes – comparten los mismos rasgos imperialistas básicos, sólo en distintos niveles.

Las personas que abogan esta teoría rechazan la idea de que el imperialismo puede ser atribuido a un pequeño número de países. Argumentan que todas las naciones capitalistas, sin tener en cuenta su tamaño o poderío económico, participan activamente en el sistema imperialista. De acuerdo con esta interpretación, la referencia de Lenin a “un puñado de estados [que] saquean a la gran mayoría” no pretende ser una división estricta entre naciones imperialistas y oprimidas, sino una descripción sencilla de una jerarquía del poder global, donde incluso países capitalistas débiles tienen sus intereses imperialistas (aunque limitados) y se benefician del sistema imperialista.

Estos defensores señalan que la burguesía en pequeñas naciones capitalistas invierte en países vecinos, apoya intervenciones extranjeras, y se alía con las potencias imperialistas dominantes para incrementar su influencia regional. Por ende, estos países se consideran como plenamente integrados en el sistema imperialista.

Donde la pirámide imperialista fracasa teóricamente

La teoría de la pirámide en esencia fracasa en su comprensión del imperialismo porque no aplica el método dialéctico del marxismo, sino que recurre a un enfoque metafísico y estático del mundo. Considera al imperialismo como un fenómeno aislado – separado de su opuesto, las naciones oprimidas – y por consiguiente pierde la relación dialéctica necesaria para comprender el movimiento en el sistema global. Es un análisis que carece de contexto, carece de conexión, carece de relación.

A través del aislamiento del imperialismo como un rasgo que podemos encontrar en distintos niveles en todas las naciones capitalistas, la teoría se priva a sí misma de la capacidad de analizarlo como una relación histórica y social concreta entre dos polos: explotadores y explotados. El resultado es un entendimiento abstracto y fijo, donde el imperialismo se convierte en una etiqueta técnica para cualquier estado en vez de la expresión viva de una relación en constante movimiento.

Este primero nos conduce directamente al siguiente: debido a que la teoría de la pirámide no entiende la contradicción interna de la relación, ésta tampoco observa el desarrollo del imperialismo. Para esta, no existe un proceso por el que lo cuantitativo se transforma en cualitativo. Solamente existen diferencias cuantitativas entre estados – actores imperialistas poderosos y débiles – pero sin saltos, sin rupturas, sin transformaciones. Es una visión del mundo que confunde el cambio con el desplazamiento en el mismo lugar.

La teoría termina convirtiéndose en una comprensión circular del desarrollo: el mundo no se desplaza hacia delante, sino que hace círculos. Cada estado se convierte en otra posición en una jerarquía estática, y todo movimiento se considera como un cambio en el seno de esta pirámide – jamás como una transición de un estado cualitativamente inferior a uno superior. El desarrollo se reduce a la repetición. Pero la dialéctica marxista nos enseña que el desarrollo es el progreso, una transición de lo sencillo a lo complejo, de lo viejo a lo nuevo. Nos enseña a nosotros como ver lo que está muriendo – pero también lo que está a punto de nacer.

La pirámide niega esta aparición, porque niega la contradicción en sí. Y sin reconocer la contradicción interna – entre lo viejo y lo nuevo, entre lo agotado y lo naciente – uno no puede comprender la dirección del movimiento y por lo tanto no puede actuar dentro de él. No solamente se convierte teóricamente erróneo – sino también políticamente paralizante.

Donde la dialéctica ve al imperialismo como un sistema con sus tensiones internas, donde lo nuevo emerge de lo viejo vía la lucha, la teoría de la pirámide solamente observa a un sistema de competidores, donde todos forman parte de un mismo todo y nada puede cambiar básicamente. Niega que el desarrollo es “la lucha de los contrarios”, como dijo Lenin. Niega la transformación que se produce por medio de la ruptura y el conflicto – no armoniosamente, pero a través de la exposición de aquello que le es innato a las cosas.

Al final, la teoría de la pirámide reduce al imperialismo a algo superficial sin profundidad, a una imagen sin dinamismo, a una estructura sin historia. Esto es lo contrario al método marxista, que requiere que nos metamos en las contradicciones internas de las cosas y que las consideremos en sus totalidad, movimiento y conflicto.

En vez de entender que cada fenómeno contiene tanto un lado negativo como uno positivo, cuya lucha mutua empuja su desarrollo – y que todos los fenómenos deben ser entendidos en estas condiciones concretas, tiempo, y lugar – este enfoque trata al mundo como metafísicamente igual, simplemente porque existe en el mundo. El imperialismo se convierte en una “cosa en sí”, una abstracción desligada del movimiento, la contradicción, y lo concreto. Como lo expresó Lenin:

El desarrollo es la ‘lucha’ entre contrarios. Las dos concepciones (¿o dos concepciones posibles? ¿o dos históricamente observables?) básicas del desarrollo (evolución) son: el desarrollo como incremento y una disminución, como repetición, y el desarrollo como una unidad de contrarios (la separación de una unidad en dos contrarios recíprocamente exclusivos y su relación mutua). En la primera concepción del movimiento, el auto-movimiento, su fuerza motriz, su fuente, permanece en la sombra (o la fuente se convierte externa – Dios, el sujeto, etc.). En la segunda concepción, la atención se dirige precisamente al conocimiento de la fuente del ‘auto-movimiento’. Solamente la segunda nos da la clave del ‘auto-movimiento’ en todo lo existente; solamente nos da la clave de los ‘saltos’, de la ‘ruptura de la continuidad’, de la ‘transformación en lo contrario’, de la destrucción de lo viejo y la aparición de lo nuevo.”

Cuando la metafísica reemplaza a la dialéctica: un callejón sin salida

El resultado práctico de esto es, en el mejor de los casos, apatía y pasividad – y en el peor, reaccionarismo abierto. Plantea la pregunta de la solidaridad entre naciones con el derecho a la autodeterminación como algo imposible, porque las naciones dependientes y oprimidas no existen en realidad, o porque las naciones oprimidas están aliadas con una de las muchas potencias imperialistas y por lo tanto no se le puede dar apoyo crítico. Apoyar a un país del Sur Global en su lucha por la autodeterminación sería, de acuerdo con esta lógica, equivalente a apoyar a una potencia imperialista o a un títere del imperialismo.

Las intervenciones imperialistas en el Sur Global por parte de Occidente, como por ejemplo en Libia o Irak, son caracterizadas como meros conflictos “interimperialistas”. Y dado que supuestamente esta es una contienda entre “naciones imperialistas”, la única línea correcta sería que los obreros pusieran en práctica el “derrotismo revolucionario”.

Este punto de vista deja a los países del Sur Global sin la posibilidad de realizar una guerra de liberación justa o de responder legítimamente a revoluciones de color, porque todo es reducido simplemente a dos campos del imperialismo – y por consiguiente debe ser condenado. El resultado es que todo el mundo es condenado pasivamente, mientras que nuestros países extienden la narrativa aceptable a nuestra clase imperialista en el poder – que las luchas nacionales contra el imperialismo en el Sur Global son inaceptables y reaccionarias.

Con este enfoque con fallos, significaría que cuando Burkina Faso, Mali y Níger expulsan a los imperialistas franceses de sus países y firman un acuerdo histórico para conformar una federación – conocida como la Alianza de los Estados del Sahel – para allanar el camino al desarrollo independiente y la lucha contra el imperialismo, uno acaba condenando la lucha concreta contra el imperialismo como el imperialismo en sí. Lo hace, o bien etiquetándolos como un bloque imperialista “independiente”, o bien como títeres de uno de los centros de poder imperialistas existentes.

Conclusión: nitidez en la lucha contra el imperialismo

Esta postura es incompatible con los principios esenciales del marxismo-leninismo, como es enfatizado por esta cita de Lenin:

El imperialismo es la época en la que las naciones del mundo están siendo cada vez más oprimidas por un puñado de ‘grandes’ potencias; es por lo tanto imposible de combatir por una revolución socialista internacional contra el imperialismo sin reconocer el derecho a la autodeterminación de las naciones […] Incluso en la actualidad, si una guerra entre naciones oprimidas y las grandes potencias opresoras se librara en Europa oriental o en las colonias, la solidaridad de los socialistas estaría enteramente del bando de los oprimidos.”

Si la lucha contra el imperialismo es imposible sin el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de una nación – sin reconocer el derecho de los países oprimidos de configurar su propia vía de desarrollo, libre de la relación parasitaria que los ha mantenido en un estado de subdesarrollo – entonces la teoría de la pirámide imperialista, y otra teorías que acaban lógicamente en el mismo marco, solamente puede servir como herramientas teóricas para desarmar la resistencia al imperialismo, cegándola ante las condiciones que sostienen y refuerzan el sistema imperialista.

En un momento en el que el sistema imperialista está siendo empujando a un punto de quiebre – cuando nuevas formas de resistencia política, económica y militar están emergiendo en el Sur Global y poniendo una enorme presión sobre el pequeño grupo de potencias imperialistas – y cuando el pueblo del centro imperial han comenzado a despertarse de un período de inactividad, por los horrores de un genocidio retransmitido en directo o por un empeoramiento acelerado de las condiciones materiales debido al debilitamiento del control que las potencias imperialistas ejercen sobre el Sur Global y su necesidad de obtener cada vez mayores beneficios – la peor cosa que los partidos y organizaciones revolucionarias pueden hacer es desorientar esta lucha con metafísica o idealismo.

Lo que debemos hacer es entender y analizar los fenómenos desde un marco dialéctico – examinando las fuerzas contrarias que constituyen y refuerzan el todo. Debemos comprender que el “desarrollo es la lucha de los contrarios”, que las contradicciones consisten en fuerzas recíprocamente exclusivas en lucha, y que es precisamente este conflicto el que empuja el cambio y produce lo nuevo. Debemos considerar los fenómenos no como aislados, sino como orgánicamente conectados con, dependientes de, y determinados entre sí.

De esta forma, podremos formular una línea de actuación práctica – una que verdaderamente amenaza a lo viejo y que activamente apoye la aparición de lo nuevo.

* Secretario de Internacional del Partido Comunista Danés

DEJA UN COMENTARIO (si eres fascista, oportunista, revisionista, liberal, maleducado, trol o extraterrestre, no pierdas tiempo; tu mensaje no se publicará)

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas noticias

Sumud (o nosotros y ellos)

Hay una nueva iniciativa pro-palestina en marcha: la Flotilla Global "Sumud". En árabe, sumud es perseverancia, pero una perseverancia inquebarantable. La misma que tiene uno de mis ídolos de juventud, Roger Waters, el alma mater de Pink Floyd.

Le puede interesar: