El Movimiento Brasil Popular expresó este sábado su respaldo al pueblo venezolano y al legítimo Gobierno de Nicolás Maduro frente a la agresión militar intervencionista impulsada por Estados Unidos.
A través de un pronunciamiento público, la organización consideró que este accionar constituye un hecho grave que pone en riesgo la estabilidad regional.
El movimiento denunció que la ofensiva vulnera principios fundamentales del derecho internacional y contradice lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas, además de amenazar la soberanía de Venezuela y la paz en América Latina y el Caribe.
Brasil Popular denunció que se trata de una nueva manifestación de una estrategia de corte imperialista, orientada a apropiarse de los recursos naturales venezolanos, en particular el petróleo y el oro, mediante mecanismos de presión militar, intervención externa y desestabilización política.
La organización rechazó de manera categórica la agresión y reclamó el fin inmediato de cualquier acción ofensiva, al tiempo que cuestionó el silencio y la falta de condena de sectores de la comunidad internacional.
El pronunciamiento también incluyó un llamado a la militancia y a los movimientos sociales a mantenerse activos y movilizados, tanto en las calles como en las plataformas digitales, con el objetivo de expresar solidaridad con el pueblo venezolano.
El uso de la fuerza entre Estados está prohibido por la Carta de la ONU, que establece como norma central la resolución pacífica de los conflictos. En particular, el artículo 2, inciso 4, obliga a los países a abstenerse de recurrir a la amenaza o al empleo de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otros Estados.
Las excepciones a este principio son estrictamente limitadas. Entre ellas figura el derecho a la legítima defensa, contemplado en el artículo 51, que solo puede invocarse ante un ataque armado previo y mientras el Consejo de Seguridad no haya intervenido con medidas necesarias.
Otra excepción válida es la autorización expresa del propio Consejo para el uso de la fuerza con el fin de preservar o restablecer la paz internacional.
Fuera de estos supuestos, cualquier acción militar unilateral carece de sustento jurídico y representa una violación directa del orden internacional. Ataques de este tipo no solo afectan la soberanía del país agredido, sino que también erosionan el sistema multilateral, reducen la confianza entre los Estados y contradicen los objetivos centrales de las Naciones Unidas de evitar la guerra, promover soluciones pacíficas y proteger a las poblaciones civiles de los efectos de los conflictos armados.


