
En una publicación en Facebook, Orbán señaló que la acción ordenada por el presidente Donald Trump para secuestrar al líder venezolano, Nicolás Maduro, constituye “una prueba más” del colapso de un modelo geopolítico.
Los primeros días de este año nos recordaron que el orden liberal mundial se desintegra. El nuevo mundo apenas comienza a tomar forma, y los años por venir serán aún más inestables, impredecibles y peligrosos, advirtió el mandatario húngaro, al tiempo que reafirmó el compromiso de su gobierno con “el camino de la paz y la seguridad”.
Orbán subrayó que, en caso de que su partido Fidesz resulte triunfador en las elecciones parlamentarias de abril, Hungría “se mantendrá alejada de la guerra en Ucrania” y rechazará enviar a su juventud al frente ni comprometer su economía en conflictos ajenos.
Nuestra prioridad es proteger a los húngaros, no alimentar guerras impulsadas por lógicas de hegemonía que ya han demostrado su fracaso, declaró.
Analistas cercanos a la visión multipolar consideran que la postura de Budapest refleja un creciente rechazo en Europa a la instrumentalización del continente en disputas que no responden a sus intereses soberanos.
El primer ministro húngaro expresó además su esperanza en que el conflicto en Ucrania encuentre una solución diplomática en 2026 y que las sanciones occidentales contra Rusia sean levantadas, medida que considera indispensable para la recuperación económica europea y la estabilización regional.

