En medio de crecientes amenazas de la Casa Blanca con agredir nuevamente a Irán, su líder supremo, ayatolá Alí Jameneí, instó este viernes a Donald Trump a ocuparse de los asuntos internos de los EE.UU. y le recordó que tiene sus «manos manchadas con la sangre de más de mil iraníes», en referencia a los comandantes militares, científicos, personalidades relevantes y civiles inocentes que asesinó Israel con el apoyo cómplice de Washington durante la «guerra de los 12 días», en junio pasado.
En un mensaje a la nación, Jameneí expresó que en lugar de hostigar a Irán para desviar la atención de los graves problemas de EE.UU., Trump debe centrarse en gobernar su país «si es capaz» de ello. Subrayó que la nación imperialista «enfrenta numerosos problemas internos» y que ahora mismo están ocurriendo incidentes diversos.
Contrastó que Trump apoyó la agresión de la entidad sionista contra Irán y ahora pretende vender el discurso de que protege los DD.HH. de los iraníes o de que es «un partidario de la nación iraní». Instó a la ciudadanía a no dar crédito a los cantos de sirena del inquilino del Despacho Oval.
Jameneí comentó sobre las manifestaciones dentro de Irán debido a la situación económica del país, como norma pacíficas, aunque en algunos casos se han tratado de aprovechar por grupos organizados desde el exterior para provocar disturbios y desestabilización.
Expresó que esos alborotadores «vandalizan la propiedad nacional y complacen al presidente de EE.UU.». Aseguró que «Irán no cederá ante quienes cometen actos de vandalismo» y tampoco «tolerará a quienes actúen como mercenarios para extranjeros». Por otra parte, pidió a la juventud «preservar la unidad nacional» y le trasmitió que «una nación unida puede vencer a cualquier enemigo».
En fecha reciente, Trump amenazó con agredir nuevamente a Irán si los manifestantes de las protestas son reprimidos. «Les he dejado en claro que si empiezan a matar gente (…) los vamos a golpear muy duro», dijo a medios de prensa. «Si lo hacen, van a pagar el infierno», añadió en tono intimidatorio.
De acuerdo con medios de prensa, las protestas por la adversa situación económica, la inflación y la pérdida de valor del rial iraní son animadas por sectores económicos, entre ellos comerciantes. Las autoridades iraníes han confirmado que, en paralelo, se han perpetrado ataques armados en las ciudades de Teherán, Lordegan, Chenarán y Kermanshah, con saldo de varios agentes de seguridad asesinados.
En total, al menos 21 personas —entre ellos manifestantes— han fallecido durante las protestas. Las fuerzas de seguridad han desmantelado varias células terroristas, incautado armas, municiones y equipamiento para fabricar artefactos explosivos, y detenido a cabecillas de los disturbios vinculados con los servicios de inteligencia israelíes (Mossad).
Horas atrás, la Policía informó que una célula terrorista neutralizada en Lorestán preparaba una operación de falsa bandera para asesinar a mansalva a civiles y luego culpar al Estado iraní, contribuyendo a la desestabilización y a la condena a Teherán por Occidente.
Además de proporcionar apoyo financiero y militar a Israel para atacar a Irán, la Casa Blanca bombardeó los centros nucleares iraníes —Fordó, Natanz e Isfahan—, que son de carácter pacífico y se hallaban bajo supervisión internacional cuando fueron atacados.


