
Las tecnologías integradas en los dispositivos modernos son un blanco potencial para los ataques y, por lo tanto, son susceptibles de transformarse en armas de guerra a distancia. En 2024 las explosiones mortales de las radios que portaban los miembros de Hezbollah fueron un buen recordatorio del riesgo.
También Elon Musk regaló un Tesla Cybertruck al presidente checheno Kadyrov que fue un regalo enveneado: alguien lo desactivó de manera remota a través de internet.
Por eso vuelven los teléfonos “tontos”. Muchos los prefieren a los “inteligentes” y lo mismo está ocurriendo con los coches, sobre todo en ciudades, como Moscu, donde los atentados terroristas se multiplican.
Una falla repentina y generalizada en los vehículos Porsche que circulan por la capital rusa los dejó inmovilizados, bloqueó las puertas y apagó los motores, lo que ha generado una intensa especulación sobre un posible sabotaje remoto.
El problema se atribuyó a un fallo crítico del Sistema de Rastreo de Vehículos (VTS) instalado de fábrica, un módulo de seguridad y antirrobo conectado por satélite. El problema no se limitó a un solo modelo sino a todos los modelos y todos los tipos de motor equipados con el sistema VTS, incluidos los vehículos fabricados desde 2013.
Ningún grupo de piratas informáticos se ha atribuido la responsabilidad del ataque, algo común en ataques motivados por razones políticas.
Algunos aseguran que se produjo una pérdida de la señal satelital como daño colateral causado por los sistemas rusos de guerra electrónica, que se activan con frecuencia para contrarrestar las amenazas de drones y se sabe que interrumpen las señales de navegación civil.
Porsche suspendió oficialmente todas las ventas y entregas en Rusia tras la reanudación de la guerra en Ucrania en 2022, a pesar de que el fabricante alemán tiene dificultades para vender sus tres concesionarios en Rusia debido a la falta de compradores.
La empresa no ha emitido ningún comentario oficial ni ha ofrecido asistencia a los propietarios rusos afectados. Sería suicida que Porsche se involucrara en operaciones de guerra híbrida destinadas a socavar su reputación y perjudicar las ventas en otros mercados para perjudicar a una minoría de propietarios que pueden permitirse el lujo de comprar sus aparatos en un país donde la marca se ha retirado, aunque los Porsche siguen importándose por rutas alternativas.
El incidente ha puesto de manifiesto los riesgos asociados a los sistemas integrados en vehículos conectados que dependen de servicios externos por satélite y en la nube. Cuando las funciones esenciales de un vehículo dependen de conexiones de red externas, un único punto de fallo puede tener consecuencias físicas dramáticas.
El funcionamiento básico de un vehículo nunca debe depender de una conexión a la nube o por satélite. Es lo que ocurre con ciertos sistemas de armas sofisticadas que exporta Estados Unidos a estados vasallos. Las tensiones políticas internacionales pueden interrumpir la cooperación técnica y los compromisos de servicio.
En el estado de guerra permanente que se ha instalado en el mundo, lo mejor es tener un viejo móvil, una vieja radio y un coche desprovisto de electrónica de última generación.

