
El sábado 17 de enero, como parte de las actividades programadas por el Día de la Defensa, el Consejo de Defensa Nacional (CDN) de Cuba se reunió para revisar y aprobar los planes y medidas para el paso al estado de guerra.
El análisis fue hecho “en cumplimiento de las actividades previstas para el Día de la Defensa y con el objetivo de incrementar y perfeccionar el nivel de preparación y cohesión de los órganos de dirección y del personal”, se explicó en una nota del Consejo de Defensa Nacional.
Este domingo han circulado en redes sociales y medios de prensa titulares y versiones sobre un “paso de Cuba al estado de guerra” en un contexto de crecientes amenazas de EE.UU., parte de una manipulación mediática que ha generado confusión.
Un análisis de la nota oficial pone en evidencia las omisiones de medios que de inmediato empezaron a informar que “Cuba ‘pasa a estado de guerra’”.
Según la comunicación oficial, el CDN se reunió para revisar y aprobar los planes y medidas del paso al estado de guerra, es decir: planes y medidas que se pondrían en práctica si la nación caribeña pasara a una situación de ese tipo.
No hay espacio en la nota para inferir que el CDN “aprobó el paso al estado de guerra”.
Aprobar “planes y medidas” es un acto administrativo y preventivo. Significa actualizar manuales de logística, movilización y defensa para que el país esté preparado ante cualquier agresión (una circunstancia en que, sí, podría entonces declararse estado de guerra).

La revisión de medidas y planes para esa eventualidad se hace de forma periódica, como parte de la doctrina de la Guerra de todo el Pueblo en la isla caribeña. Ello no significa que Cuba esté en guerra hoy.
Declarar el estado de guerra es una decisión constitucional de extrema gravedad que solo ocurre ante una agresión militar real. Según la Constitución, esta facultad corresponde únicamente a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), o al Consejo de Estado, en su defecto. No se declara en una reunión periódica del Consejo de Defensa Nacional.
El pasado 10 de enero, se desarrollaron en el país los días territoriales de la defensa, en los que civiles y tropas regulares ejecutaron en todas las provincias cubanas acciones vinculadas a los componentes armado y no armado de la preparación.
Son periódicos y, según explicó el Ministerio de las Fuerzas Armadas, «constituyen una de las formas principales de materialización del carácter popular de nuestra concepción defensiva y son un complemento importante del sistema de preparación del personal, además de ser una vía que facilita la participación de la población en las tareas de la defensa».

En el capítulo II de la Constitución de la República de Cuba, que define a la Asamblea Nacional del Poder Popular como órgano supremo del poder del Estado, se establece en el artículo 108, inciso ñ, que, entre otras atribuciones, le corresponde “declarar el estado de guerra o la guerra en caso de agresión militar y aprobar los tratados de paz”.
Cuba sigue en tiempo de paz y concentrada en sus problemas. No busca la guerra, pero no está indefensa.
La preparación de cualquier país para la defensa es un derecho y un deber constitucional, pero manipular a la ciudadanía y cambiar “preparación” y “revisión y aprobación de planes” por “declaración de estado de guerra” es periodismo irresponsable.

