
Estaba aquí distraída un poco, leyendo una carta que me ha llegado celebrando la vida de nuestro querido Comandante Eterno Hugo Chávez. Palabras sencillas, dice, pero sincera en este día tan significativo para nuestra América Caribeña. Muchos son los pueblos que centran hoy su corazón, su pensamiento en la figura del Comandante Eterno.
Comandante Hugo Chávez Frías, cuya voz y presencia habitan el corazón de quienes creen, porque creemos, decimos nosotros, en la dignidad de los pueblos. Hoy se cumplen trece años de su tránsito a otro plano de vida. Pero está en este plano de vida, para quienes creemos en la vida eterna, sabemos que el Espíritu nos habita, habita en nosotros y la fuerza de esos inmensos espíritus nos llena, nos nutre, nos celebra como seres espirituales cada día.
Hoy lo sentimos cerca, dentro de nosotros. Comandante Hugo Chávez, aquí está usted, en su pueblo, en su querida, amada Venezuela, en Delsy que libra las batallas, que, como ella dice, siente su presencia en cada lucha y en cada victoria del pueblo. Usted nos enseñó a sanar, a amar profundamente esta tierra, a levantar la frente con dignidad y a no rendirnos jamás, le dice Delsy al Comandante Chávez.
Su mayor legado es la paz, la igualdad y la justicia social construida con conciencia y unión verdadera. Chávez se hizo pueblo y esperanza eterna en el corazón de Venezuela, hermosísimas y compartidas plenamente tus palabras, querida Presidenta encargada, querida hermana Delsy. Así sentimos, así vibramos, así vivimos el espíritu del Comandante Chávez, en estos tiempos cuando nos corresponde seguir siendo valientes, fuertes, formidables, dignos, representando la dignidad excelsa de las familias de cada uno de los pueblos de nuestra América Caribeña y del mundo que creemos en la libertad, que somos dignidad, que somos fuerza, que somos fortaleza, que somos vigor y gloria en este plano donde hoy caminamos, pero también conectados con ese otro plano espiritual, porque precisamente somos creyentes y sabemos que el alma está, que el alma no muere, así como nuestras almas, nuestros espíritus, nuestros corazones están y batallamos por la paz, batallamos por el bien común, batallamos por nuestro derecho, derecho inexpugnable y intocable, el derecho a vivir tranquilo, seguro, trabajando para prosperar, el derecho a vivir en paz y más que una invocación, vuelvo a la carta que estaba leyendo, la memoria suya, Comandante Chávez, nos dice el amigo que la escribió, es un impulso interior, despierto en la conciencia de todos nuestros pueblos, hay personas cuya voz se apaga con el paso del tiempo y hay otros cuya palabra continúa caminando entre los pueblos, entre las familias, como una semilla sembrada y vuelta a esperanza, convertida en esperanza, en certeza de la generación.
Cómo lo queremos, Presidente Comandante Chávez, cómo usted quiso al pueblo nicaragüense, a nuestro pueblo, y cómo le vivimos hoy, le revivimos hoy, y su fortaleza es nuestra fortaleza, y su fuerza es nuestra fuerza, y su valentía es nuestra valentía, y su dignidad suprema, sublime, está entre nosotros, invicta, como usted.

