
Uno de los mayores misterios de la guerra en Oriente Medio son los objetivos que persiguen los agresores. Han difundido varios, que van cambiando con el tiempo: una supuesta amenaza inminente, un cambio de régimen, el programa nuclear, el programa de misiles…
Hay otros que no han entrado en la retórica oficial, pero que los medios de comunicación manejan habitualmente: control de los pozos de petróleo, cerco a China, fortalecimiento de los Acuerdos Abraham…
El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Sayyid Badr Albusaidi, ha añadido otro: declarado que el verdadero objetivo de la guerra en Oriente Medio es debilitar a Irán, reestructurar la región e impulsar la normalización de relaciones diplomáticas con Israel, incluyendo los esfuerzos para impedir la creación de un Estado palestino.
Omán no se uniría al Consejo de Paz ni normalizaría las relaciones con Israel, declaró el ministro.
Albusaidi advirtió que los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán forman parte de una peligrosa cadena de violaciones de la legalidad internacional que podría socavar el marco legal que ha garantizado la estabilidad regional durante décadas.
“Existe un plan más amplio que tiene como blanco a la región, e Irán no es el único objetivo. Muchos actores regionales son conscientes de ello, pero apuestan a que alinearse con Estados Unidos podría llevarlos a reconsiderar sus decisiones y políticas”, añadió.
Omán busca poner fin a la guerra y retomar la diplomacia, advirtiendo que la guerra puede provocar graves interrupciones en las cadenas de suministro mundiales.
Albusaidi afirmó que la guerra podría terminar pronto, pero pidió una reevaluación de las estrategias de seguridad del Golfo y una preparación para los peores escenarios.

