
La relatora de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, a través de un informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos, denunció que Israel ha institucionalizado la tortura como eje central del genocidio contra el pueblo palestino. Ante esta situación, la experta exigió emitir órdenes de detención contra los ministros israelíes señalándolos como responsables directos de crímenes de lesa humanidad.
Albanese advirtió que la hambruna y la destrucción de infraestructuras forman parte de una arquitectura del colonialismo diseñada para deshumanizar a los palestinos. Asimismo, alertó sobre la expansión del «modus operandi» genocida hacia el Líbano e Irán, denunciando que la impunidad de Tel Aviv, amparada por potencias occidentales, amenaza con socavar la seguridad y el derecho internacional a escala global. Desde el 7 de octubre a la fecha, Israel ha asesinado a 72.263 personas en Gaza (en su mayoría mujeres y niños) y provocado heridas a 171.948.

La relatora describió la situación en los territorios ocupados como una arquitectura del colonialismo de asentamiento, diseñada para deshumanizar a la población palestina mediante el asedio, la hambruna y la destrucción de infraestructuras vitales para la vida.
“La tortura, cuando se utiliza sistemáticamente contra una población, es tanto un medio de dominación como una prueba de la intención genocida”, sentenció la relatora.
Detenciones y desapariciones
Al presentar un informe ante el Consejo de Derechos Humanos, Albanese detalló la magnitud de la persecución israelí desde 2023, revelando que al menos 18.500 palestinos han sido arrestados, una cifra alarmante que incluye a más de 1.500 niños víctimas del sistema judicial de la ocupación.
Actualmente, unas 9.245 personas permanecen recluidas en centros de detención bajo condiciones inhumanas, mientras que el destino de otros 4.000 palestinos sigue siendo incierto tras ser reportados como desaparecidos a raíz de las violentas incursiones militares en los territorios ocupados.

Las pruebas recopiladas por la relatora documentan prácticas atroces que incluyen palizas, violaciones, desnudez forzada, descargas eléctricas y el uso de perros contra los detenidos. Según el documento, estas políticas están avaladas por altos funcionarios, señalando directamente al ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, como responsable de promover la degradación de los prisioneros.
Para la relatora, lo que ocurre en Gaza y Cisjordania es un daño irreversible. La combinación de desplazamientos forzados, el bloqueo de ayuda humanitaria y el asesinato de personal médico busca infligir un sufrimiento físico y mental a largo plazo.
«Llego a la conclusión de que el genocidio es la forma definitiva de tortura, colectiva y generacional», añadió Albanese, enfatizando que los testimonios recogidos son pruebas fehacientes de crímenes de lesa humanidad.
Expansión del «modus operandi» genocida
Albanese advirtió que Israel está replicando en Líbano e Irán el mismo «modus operandi» de exterminio utilizado en la Franja de Gaza. Denunció que la inacción internacional ha permitido que estas tácticas de destrucción masiva se normalicen, expandiendo la agresión sionista más allá de las fronteras palestinas con la complicidad abierta de las potencias occidentales.
La experta, quien ha sido blanco de sanciones por parte de Estados Unidos tras documentar la «anatomía de un genocidio», señaló que la única vía pacífica para detener la masacre es la interrupción inmediata de los lazos económicos, militares y financieros con Tel Aviv. Subrayó que esta responsabilidad recae no solo en los Gobiernos, sino también en bancos, universidades y fondos de pensiones que sostienen la maquinaria de guerra.
La relatora cuestionó la doble moral de los Estados, que mantiene relaciones con Israel a pesar de que la Corte Internacional de Justicia ha declarado la ilegalidad de la ocupación. Para la relatora, existe un sistema de complicidad donde los intereses de quienes se benefician de la matanza de niños palestinos prevalecen sobre el derecho internacional, tratando a la población agredida como una simple carga desechable.
Entre los testimonios más desgarradores, la relatora citó casos de tortura extrema contra infantes y ejecuciones de familias enteras, reafirmando que el entorno de terror actual es el resultado de cinco generaciones de impunidad colonial.
Los señalados son los ministros de Defensa, Israel Katz; de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir; y de Finanzas, Bezalel Smotrich, a quienes identifica como responsables directos de institucionalizar la tortura y el maltrato sistemático contra el pueblo palestino.
Albanese denunció que, desde octubre de 2023, Israel ha convertido el abuso de detenidos en una política estatal amparada por una cultura del sadismo. Según la experta, las autoridades de ocupación no solo permiten estas prácticas, sino que presumen abiertamente de ellas, llegando a autorizar que civiles y periodistas filmen las humillaciones sufridas por los más de 18.500 palestinos arrestados, entre los que se encuentran médicos, reporteros y niños.
En su intervención, la relatora comparó la tortura individual con el genocidio colectivo, afirmando que ambas buscan destruir la dignidad humana y las condiciones que dan sentido a la vida.
Pese a las constantes amenazas y campañas de desprestigio en su contra por parte de Israel y Estados Unidos, Albanese reafirmó su compromiso de dar testimonio y rechazar la complicidad con estos crímenes. Asimismo, advirtió que el desprecio al derecho internacional mostrado por Tel Aviv es una amenaza global que ya afecta a naciones como Líbano, Irán y Venezuela, y que de no frenarse, terminará por socavar la seguridad de todo el mundo.
Finalmente, la experta exhortó a los Estados miembros a activar mecanismos de jurisdicción universal y exigió a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) actuar con celeridad. «La forma en que ustedes respondan a esta abominación pondrá a prueba nuestra responsabilidad jurídica y moral», concluyó, recordando que el derecho internacional prohíbe de forma absoluta tanto la tortura como el genocidio bajo cualquier circunstancia.

