Luis Alberto Portuondo (Granma).— Miles de familias santiagueras –que fueron damnificadas por el poderoso huracán Melissa–, han recibido por estos días televisores, lavadoras y cocinas de gas, fruto de las donaciones de naciones y organizaciones amigas, cuyos costes operacionales son totalmente asumidos por el Estado cubano.
Estos equipos se suman a los colchones, alimentos, ropas y otros artículos de primera necesidad que, a través de la asistencia social y otros programas concebidos para situaciones de este tipo y conforme a las posibilidades, han sido entregados a los más perjudicados por el evento hidrómeteorológico que afectó el Oriente del país a finales de octubre del pasado año.
Según informó el Gobierno Provincial del Poder Popular, el principal objetivo es contribuir a la restitución paulatina de las condiciones básicas de vida en los hogares impactados, a partir de las evaluaciones realizadas por comisiones intersectoriales –encabezadas por las autoridades locales, y donde participan las organizaciones de masas–, para garantizar que la ayuda llegue de manera organizada y priorizando a las familias con mayores afectaciones.
Aunque la incidencia del bloqueo estadounidense es significativa a la hora de atender integralmente a las más de 100 000 familias afectadas por Melissa en Santiago de Cuba, no se detiene la atención que incluye, además, la rehabilitación de viviendas, servicios eléctricos y otras infraestructuras esenciales.



