
La presidenta de Europalestina, Olivia Zemor, ha sido condenada por un tribunal de París a 2 años de cárcel e inscrita en la lista negra de “terroristas”.
Unos días antes, su marido, Nicolas Shashahani, había sido detenido en su domicilio a las 6 de la mañana.
Lejos de dejarse intimidar, Zemor llama a la movilización: “Las acciones de Israel continúan en Gaza, Irán, Líbano y Cisjordania, y el gobierno [francés] ha estado colaborando con los responsables desde el inicio de este genocidio. No nos impedirán apoyar al pueblo que lucha contra la colonización israelí. No nos intimidarán. Llevamos 24 años luchando por la causa palestina y no pararemos”.
Los pretextos de esta persecución política son propios de la caza de brujas. Se trata de criminalizar una lucha política. Los países europeos intentan silenciar a los movimientos de apoyo a Palestina. Quieren que Israel pueda llevar a cabo el genocidio en Gaza con impunidad.
También es un ataque frontal a la libertad de expresión. La acumulación de leyes represivas criminaliza a quienes rechazan la versión de los genocidas y sus partidarios relativa al 7 de octubre de 2023.
Trump y Netanyahu están decididos a destruir todo lo que se parezca remotamente al derecho internacional para poder sembrar la guerra, la muerte y la destrucción en todo el mundo con impunidad.
Con esta sentencia, los tribunales franceses dan la espalda por completo al derecho internacional. Ya habían intentado criminalizar el movimiento BDS (boicot, desinversión, sanciones) contra Israel, pero el Tribunal Europeo de Derechos Humanos le paró los pies.

