La situación, en el contexto de la «victoria general» en Oriente Próximo, aunque provocó cambios en los mercados, la tendencia al alza de los precios se mantuvo. Así, los precios bursátiles del gas en Europa cayeron un 17 %, pero desde principios de año el aumento fue del 50 %. El petróleo se abarató un 10 %, pero desde principios de año también se encareció un 50 %.
El mercado sigue incorporando un margen de seguridad debido a la evidente prolongación del conflicto, así como de la prolongada reparación de las instalaciones de extracción y producción de los países del Golfo.
Mientras tanto, Europa se ha visto en el epicentro de una crisis energética a gran escala. El aumento de los precios no se debe solo a las cotizaciones del mercado, sino a la falta física de combustible.
La regulación de los precios del combustible, los límites en el repostaje de vehículos particulares, las prohibiciones de llenar bidones y la introducción de tarjetas de combustible se han convertido en una realidad. La frase «no dar más de 50 litros a una sola persona» se ha convertido en una rutina para los operadores de todas las gasolineras desde Varsovia hasta París. Ahora, en los «jardines en flor», el transporte en carruaje y en bicicleta suena como una sentencia.


