El Gobierno de Colombia anunció el incremento de los aranceles a las importaciones provenientes de Ecuador, elevando la tasa del 30 al 100%. La medida responde a la decisión del Gobierno de Daniel Noboa de duplicar la «tasa de seguridad» aplicada a productos colombianos, consolidando una escalada en el conflicto comercial entre ambas naciones.
La ministra de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Diana Marcela Morales, informó que la determinación se tomó tras agotar los canales diplomáticos. Según la funcionaria, el Ejecutivo colombiano buscó soluciones que beneficiaran a empresarios y comunidades fronterizas sin obtener una respuesta positiva de Quito. Morales señaló que la administración de Noboa optó por el endurecimiento del frente comercial, lo cual obligó a Colombia a nivelar las tarifas.
Para Bogotá, las acciones de Ecuador desequilibran las condiciones de competencia y afectan directamente a los productores nacionales. Ante esta situación, Colombia mantiene una demanda contra los aranceles ecuatorianos ante la Comunidad Andina (CAN), argumentando una violación del Acuerdo de Cartagena de 1969.
Datos de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) indican que en 2025 las exportaciones colombianas a Ecuador alcanzaron 1.846 millones de dólares, mientras que las importaciones desde el país vecino sumaron 830 millones, dejando un superávit comercial para Colombia de unos 1.016 millones de dólares.
El conflicto se inició en febrero con imposiciones arancelarias del 30% por parte de Ecuador, que subieron al 50% en marzo. Daniel Noboa justifica estas medidas alegando que Colombia no cumple con los compromisos de seguridad en la frontera común de 586 kilómetros, afectada por el crimen organizado y el narcotráfico.
La tensión comercial también coincide con un quiebre en las relaciones diplomáticas. El presidente Gustavo Petro calificó recientemente al exvicepresidente Jorge Glas como «preso político», declaración que Noboa consideró un atentado contra la soberanía ecuatoriana.
El cruce de posturas derivó en el llamado a consultas del embajador ecuatoriano en Bogotá y la orden inmediata de Petro para que la embajadora colombiana en Quito, María Antonia Velasco, regrese a la capital colombiana.
Petro confirma ruptura con el Pacto Andino
Gustavo Petro anunció la salida de Colombia de la Comunidad Andina (CAN) tras calificar de “monstruosidad” los aranceles del 100% impuestos por Ecuador. El mandatario sentenció el fin del Pacto Andino para su país y orientó reorientar la política comercial hacia el Mercosur, el Caribe y Centroamérica.
La canciller Rosa Villavicencio inició el proceso de ingreso pleno al Mercosur y atribuyó la postura de Daniel Noboa a una «ideología antiprogresista» que fragmenta la región. Fuentes gubernamentales señalan que Quito usa el conflicto para desviar la atención de su crisis de seguridad interna y narcotráfico.
Expertos prevén repercusión en poblaciones fronterizas y consecuencias severas para Ecuador, que depende estratégicamente de Colombia para energía eléctrica, hidrocarburos y manufacturas. La ruptura redefine la integración regional mientras Bogotá acelera su adhesión a los bloques del sur.
Esta nueva escalada arancelaria sitúa las relaciones bilaterales en su punto más crítico de las últimas décadas. La guerra comercial activa desde enero, sumada a incidentes de seguridad como la denuncia de una bomba ecuatoriana en territorio colombiano en marzo, profundiza la fractura diplomática.


