A la luz de los acontecimientos que se suceden en todos los órdenes de la vida y en cada uno de los rincones del Planeta, es posible afirmar que estamos inmersos en uno de esos procesos históricos que, tras décadas, incluso siglos de su evolución estructural, llegan a la cresta de su desarrollo, acumulando tal nivel de contradicciones que inevitablemente se precipitan por una espiral gravitatoria de imposible superación o retorno. Una realidad que, abriendo de par en par las ventanas a un torrente de oportunidades para la nueva sociedad, no es posible desatender para quienes, como comunistas, nunca hemos dejado de apostar por una transformación revolucionaria de la sociedad burguesa.
Es el proceso dialéctico de la lucha de contrarios que rige la totalidad del desarrollo social el que impone la superación del actual armazón imperialista para conformar una nueva realidad global de desarrollo de la Humanidad en la que la burguesía deje de ser la clase dominante y la clase trabajadora se convierta en la rectora de la sociedad.
La exigencia del momento es asumir que, cuando el capitalismo, en su fase actual de desarrollo imperialista, solo es capaz de generar barbarie y dolor, ha llegado el momento, ya no solo de preguntarse hasta cuándo durará su agonía, sino de definir con claridad qué es lo que corresponde hacer para que su derrota definitiva llegue lo antes posible y su estertor cause el menor sufrimiento posible.
El dramático colofón de un largo proceso económico de crisis estructural del capitalismo, así como el fin de la hegemonía occidental que han liderado los EE. UU. durante el último siglo, exige un correcto análisis de la realidad para no dejarnos confundir por las apariencias y cometer el error de alejar el desenlace del necesario marco de las luchas de clase y situarlo únicamente en cálculos geoestratégicos.
Tras el fin del colonialismo y la derrota del Reich, le toca su turno a la pesadilla imperialista y es necesario golpearla en todos y cada uno de sus fundamentos materiales y en cada una de sus expresiones superestructurales, para que su derrota sea definitiva.
Crisis-Guerra-Revolución
Esa fue la sucesión de acontecimientos que se dio en las conocidas como I y II Guerras Mundiales y, situados ya en la que merece reconocerse como una nueva Guerra Mundial del Imperialismo contra los pueblos del Mundo, todos nuestros esfuerzos y capacidades deben volcarse en la lógica consecución de la misma cadena histórica de acontecimientos con los que hacer avanzar la Historia.
Es el momento de las Vanguardias
Analizar la realidad para transformarla mediante la organización y acción del sujeto revolucionario requiere la intervención consciente y disciplinada de vanguardias dignas de tal calificativo. Posicionarse a la ofensiva y, con su referencia y capacidad de dirección política de masas, marcar el camino de coherencia y dignidad que se requiere para unir al pueblo en un propósito compartido de Victoria es el objetivo. En ese sentido, una referencia inequívoca para todas las organizaciones revolucionarias es el ejemplo que hoy ofrece el complejo y plural Frente de la Resistencia a los pueblos del mundo.
Su luz, que muestra el camino de la Revolución, nos permite avanzar en pro de la articulación efectiva de un verdadero Frente Mundial Antiimperialista del que los partidos comunistas seamos parte activa, conformando las más diversas alianzas, pero sin perder jamás nuestra identidad y proyecto Socialista.
Se quiebran los consensos sociales
La paz social alcanzada mediante la alienante sociedad de consumo colapsará si se llegase a una situación de paralización de la economía por escasez sobrevenida de diésel y el resto de derivados del petróleo y gas, como consecuencia de la Guerra de Irán.
La evidencia material de lineales de supermercados vacíos y las consecuencias económicas y sociales derivadas del diésel y el queroseno a precios insoportables para sostener la producción industrial, el transporte de mercancías y el turismo de masas puede acabar con el más importante factor de sometimiento ideológico y pérdida de conciencia de clase que existe: el consumo de masas, en una sociedad tan opulenta de mercancías y ocio banal como falta de valores sociales y conciencia de clase.
Junto a este factor absolutamente determinante, la quiebra del referente pretendidamente universal de Libertad y Democracia creado por Hollywood y la factoría Disney, en el que los EE. UU. se constituyen el paradigma inequívoco de progreso y bienestar, ya no se sostiene por más tiempo, frente a las evidencias de su decadente, criminal y empobrecida sociedad.
Los efectos inmediatos
Este largo proceso, que podría tener en el desarrollo de la actual Guerra de Irán la espita de su desenlace final, al aunar en una misma coyuntura todos los factores de la crisis capitalista, puede situar a la Humanidad —especialmente al bloque occidental— en una situación similar a la larga Gran Depresión de 1929, acabando de golpe con el sueño de la siempre mal denominada “clase media”.
Un efecto que, en países de la periferia imperialista como el Estado español, puede tener consecuencias catastróficas para las que, ni el Estado oligárquico-burgués actual, ni la UE pueden generar las alternativas favorables a los intereses populares que, por la fuerza de los hechos, se demostrarán impostergables y que, en una coyuntura de inflación desmedida, de ninguna manera podrá resolver una nueva e infinita emisión de deuda pública.
La exigencia de medidas urgentes de protección social destinadas a garantizar alimentación, techo, salud y educación al pueblo trabajador es antitética con la dictadura del Capital y la tiranía de la ley del valor y la infinita rueda de producción de mercancías que impone la reproducción ampliada del Capital. Sin embargo, esa que debe ser ya la primera demanda de las organizaciones sindicales y del conjunto de las estructuras de base del movimiento popular no puede limitarse a una propuesta asistencial de “bancos de alimentos” y debe ir más allá en su denuncia de un sistema incapaz de satisfacer las necesidades sociales, situando un verdadero horizonte de transformación social y de denuncia del Imperialismo.
Este 1.º de Mayo debe ser un clamor antiimperialista en el que las consignas deben apuntar necesariamente hacia la urgente convocatoria de una Huelga General contra la guerra imperialista y de defensa de los derechos de la clase trabajadora, frente a las consecuencias inmediatas que esta va a tener de inmediato en nuestras condiciones de vida.
Huelga General que, desde ya, igualmente deberían trabajar todas las organizaciones sindicales mundiales, pero muy especialmente nuestro referente sindical internacional —la FSM—, para, al unísono, parar la producción mundial para derrotar al Imperialismo y sus guerras.
Paz-Techo-Trabajo. Objetivos inalcanzables en el seno de la OTAN, la UE y el €
Recuperar la soberanía popular, además de acabar con todo el entramado del conocido Régimen del 78, exige salir de la OTAN; cerrar las bases yanquis y romper con la UE y el €.
Destinar el gasto militar íntegramente para servicios sociales e iniciar un ciclo de relaciones de amistad y comercio con todos los pueblos del mundo, retomando de inmediato la normalidad diplomática y comercial con Rusia y dejando de financiar2 la guerra imperialista es urgente. Esa primera exigencia, además de ir acompañada de todo un paquete de nacionalizaciones de sectores estratégicos (finanzas, energía, suministros, distribución…), se deberá sustentar en una creciente planificación de la economía, dirigida en un primer momento a contener las consecuencias más negativas de la crisis global al que el derrumbe imperial del capitalismo conduce al bloque occidental en su conjunto. Los intentos, en ese sentido, de la socialdemocracia internacional 3 para situarse en una posición independiente respecto al belicismo de la Administración Trump no demuestran más que su incapacidad para situarse como un actor relevante en la actual coyuntura de crisis y confrontación generalizada entre polos opuestos e irreconciliables, donde la equidistancia no solo no es creíble cuando se forma parte de la OTAN, sino que tampoco es posible.
Por último, corresponde una vez más, recordar la insustituible tarea de levantar desde la base las diferentes estructuras del movimiento obrero y popular, en las que organizar al sujeto revolucionario. Sin su papel, como sujeto activo del desarrollo social y la intervención de la militancia comunista, ejerciendo un creciente papel de dirección política de masas, todos estos propósitos, plenamente ajustados a una coyuntura de emergencia social, no será posible desarrollarlos.
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1“Pueblo como categoría socio-histórica de la expresión de unidad de acción para la lucha revolucionaria de los oprimidos y oprimidas, en defensa exclusiva de sus intereses y necesidades, a favor de una transformación social de la que son protagonistas y beneficiarios” (Tesis del XII Congreso del PCPE).
217 000 millones de € llevan entregados los gobiernos de coalición presididos por Pedro Sánchez al régimen ukronazi de Zelenski. Junto a ello, en este momento, el Ejército español participa en ocho misiones bajo bandera la OTAN.
3El actual presidente de la Internacional Socialista es Pedro Sánchez


