
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, declaró este martes que su país responderá en la práctica a la retórica del mandatario estadounidense, Donald Trump, y defenderá «cada centímetro» de su territorio nacional.
El pronunciamiento ocurre en un contexto de alta tensión militar, tras los recientes ataques de las fuerzas armadas de Estados Unidos contra las ciudades costeras del sur de Irán y los posteriores contragolpes defensivos de Teherán con misiles balísticos y drones contra bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico y Jordania.
El jefe de Estado desestimó las declaraciones hostiles de Trump, catalogándolas como expresiones ofensivas que solo reflejan la naturaleza de quien las pronuncia y no la realidad de la nación iraní. Durante un intercambio periodístico, Pezeshkian cuestionó los resultados de la campaña militar y política impulsada por la Casa Blanca contra la soberanía de su país:
«Aquellos que pretendían romper nuestro Irán en pedazos, ¿dónde terminaron? […] Su retórica continúa, pero la pregunta es: ¿han alcanzado sus objetivos en el campo de batalla?».
La escalada militar sumó nuevos bombardeos estadounidenses este martes después del mediodía sobre las ciudades iraníes de Bandar Abás, Bushehr y Abadán. De acuerdo con reportes locales, se registró el impacto de varios proyectiles, aunque no se ofrecieron detalles inmediatos sobre víctimas o daños materiales.
Estas operaciones siguieron a las declaraciones de Trump, quien afirmó que las fuerzas de Washington atacaron «con mucha fuerza» a Irán para eliminar «casi toda» su capacidad militar.
La ofensiva de Washington se produce pese a que Trump anunció unilateralmente un alto el fuego el pasado 7 de abril, tras un periodo de agresión conjunta estadounidense-israelí. Teherán denuncia constantes violaciones territoriales por parte de EE.UU., incluso después de la firma en junio de un memorando de entendimiento (MoU) mediado por Pakistán, cuyo primer punto exige de forma explícita el cese de las hostilidades en todos los frentes.
Recientemente, Trump declaró finalizado este memorando y ofendió a los líderes de la República Islámica al calificarlos como «escoria», «mentirosos» y «enfermos», añadiendo que no desea negociar y sugiriendo que la instalación nuclear subterránea de la montaña Pickaxe es un objetivo militar factible.
La tensión marítima en el estrecho de Ormuz se mantiene como el núcleo del conflicto económico y militar. Trump propuso imponer un peaje en el estrecho para que la Casa Blanca reciba un reembolso del 20 % sobre la carga transportada, postura que debió modificar temporalmente ante la oposición frontal de los países árabes del Golfo Pérsico. Dicha propuesta de peaje contradice la postura previa del Departamento de Estado de EE.UU., que afirmaba que ninguna nación posee el derecho de cobrar tasas en vías marítimas internacionales.
En paralelo, las Fuerzas Armadas de Irán acusaron a las tropas de EE.UU. de escoltar de manera ilegal a embarcaciones intrusas para evadir las rutas designadas de tránsito seguro que resguarda la Armada iraní.
Teherán ha respondido militarmente a cada incursión en el estrecho de Ormuz. La comandancia del Ejército iraní ratificó este martes que sus fuerzas no retrocederán bajo ninguna circunstancia, y advirtió que el estratégico paso marítimo de Ormuz «nunca será reabierto mediante la guerra, la agresión o los ataques de Estados Unidos».
Ante la coyuntura de agresión exterior, Pezeshkian hizo un llamado directo a la cohesión social de la República Islámica. El jefe de Estado alertó que «cualquier comportamiento o acción que cree división dentro de la sociedad» afectará directamente la capacidad defensiva y «debilitaría la fuerza del país» frente a los escenarios de confrontación directa.

