Las cenizas del líder ultranacionalista Yevguén Konovalets fueron exhumadas este martes del cementerio de Crosswijk, en la ciudad neerlandesa de Rotterdam, para ser devueltas a Ucrania, donde está previsto que acaben reposando en el panteón nacional junto a otros personajes ahora considerados héroes y próceres nacionales.
Konovalets es fundador de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), cuestionada por su colaboracionismo con la Alemania nazi hasta que comprobaron que no estaba en sus planes conceder la independencia Ucrania, si bien participaron en matanzas en Polonia y en los pogromos contra judíos ucranianos.
El caso recuerda al de Andri Melnik, cuyos restos mortales fueron repatriados en mayo tras reposar junto a los de su esposa durante décadas en Luxemburgo. El presidente Volodimir Zelenski encabezó el funeral en Kiev de este dirigente de la UON acusado de la matanza de judíos y polacos durante la II Guerra Mundial.
En las redes, la Oficina del Presidente de Ucrania (está de moda este tipo de cuentas para información oficial de los gobiernos) anuncia que por orden de Zelenski, ”las cuestiones organizativas (de los actos) fueron manejadas por Kyrylo Budanov, el equipo de la Oficina del Presidente, Andrii Sybiha, el equipo del Ministerio de Asuntos Exteriores, y Oleksandr Alfyorov y el equipo del Instituto Ucraniano de Memoria Nacional”.
tiempo.com / insurgente.org


