La República Democrática Popular de Yemen: el Estado que el imperialismo quiso borrar de la memoria

Publicado:

Noticias populares

La República Democrática Popular de Yemen: el Estado que el imperialismo quiso borrar de la memoria.

Que no os cuenten cuentos. Nos han repetido hasta la náusea que el socialismo es cosa de europeos, que el mundo árabe solo conoce el petróleo, el turbante y la guerra. Mentira.

En el extremo de la península arábiga, frente a las narices del Imperio británico y de las monarquías del Golfo, existió durante veintitrés años un Estado marxista-leninista: la República Democrática Popular de Yemen.

Los que mandan quieren que lo olvidemos. Nosotros no lo vamos a olvidar.

Adén: del saqueo colonial a la insurrección.

Todo empezó con un robo.

En 1839, Gran Bretaña se apoderó de Adén y, tras la apertura del canal de Suez, convirtió aquel puerto en una escala imprescindible hacia la joya de su corona: la India. Para blindar su botín, levantó un entramado de protectorados y microestados que, en 1963, reunió en la Federación de Arabia del Sur: un artefacto diseñado en Londres para que todo cambiara sin que nada cambiase.

Pero los pueblos no piden permiso.

Los trabajadores de uno de los puertos más activos del mundo, curtidos en la lucha por mejores condiciones de vida y encendidos por el viento anticolonial que recorría la región, empuñaron las armas. En octubre de 1963, el Frente de Liberación Nacional (FLN) inició la lucha armada. En agosto de 1967, derrotó a sus rivales en Adén y obligó a los británicos a negociar su retirada a toda prisa.

El 30 de noviembre de 1967 nació la independencia. Tres años después, en 1970, el país pasó a llamarse República Democrática Popular de Yemen.

Una revolución en la península arábiga.

La RDPY adoptó el marxismo-leninismo y organizó el poder en torno al FLN y, desde 1978, al Partido Socialista de Yemen. Fue el único Estado de Oriente Medio alineado con el bloque socialista durante la Guerra Fría y el primer país comunista de la historia del mundo árabe.

Y nació en la miseria más absoluta.

Los británicos se marcharon dejando atrás el cierre de la base y de una administración que daba de comer a buena parte de Adén. Con el canal de Suez cerrado tras la guerra de 1967, prometieron una ayuda de 12 millones de libras que nunca llegaron a pagar. La clase capitalista huyó con ellos. En el interior, la economía era poco más que pesca artesanal y agricultura de subsistencia.

Con eso. Con casi nada.

Y, sin embargo, se construyó un Estado.

Las reformas sociales: el socialismo se mide en derechos.

Un Estado revolucionario se juzga por lo que hace con su gente. Y aquí la RDPY tiene una historia que contar.

Partiendo de un analfabetismo cercano al 60 %, levantó escuelas por todo el país, estableció ocho años de enseñanza obligatoria, abrió la Universidad de Adén en 1975 y puso en marcha campañas de alfabetización que culminaron en 1980. Se llegó a encomendar a los jóvenes la tarea de alfabetizar en sus propios hogares, especialmente a las mujeres.

Durante décadas, una parte importante de las yemeníes que ocuparon puestos profesionales y administrativos se formó en aquel sistema educativo.

La sanidad llegó donde antes apenas existía. Se extendieron puestos de salud, clínicas y hospitales por todo el territorio, con medicamentos y servicios gratuitos. Cuba aportó médicos y conocimientos, y colaboró en la creación de la Facultad de Medicina de Adén.

La Ley de Vivienda de 1972 dejó a los propietarios urbanos únicamente la vivienda en la que residían y puso alquileres bajos al alcance de la población.

Y la Ley de Reforma Agraria de 1970 introdujo una ruptura profunda con el viejo orden: favoreció que aparceros y arrendatarios accedieran a la tierra y acabaran con el poder de los terratenientes que durante generaciones habían sometido al campesinado.

Y aún hubo más.

La Ley de Familia de 1974 otorgó a las mujeres derechos que, para la época, resultaban excepcionales en el mundo árabe: igualdad de responsabilidades en el hogar y respecto a los hijos, derecho a solicitar el divorcio, restricciones a la poligamia y una Unión de Mujeres a la que podían acudir frente a los malos tratos y los matrimonios forzados.

El Estado combatió también el tribalismo, prohibiendo los apellidos de clan y redibujando las gobernaciones para evitar que coincidieran con las antiguas lealtades tribales.

Y, en un mundo donde muchas cosas se compran, la corrupción fue combatida con dureza. Los servicios públicos no debían depender de sobornos y la distancia material entre la población y sus dirigentes se mantuvo relativamente reducida.

Un salario básico debía permitir vivir, educar a los hijos y acceder a la sanidad.

Que se detenga a pensarlo cualquiera que hoy tenga que pagar por cada una de esas cosas.

Internacionalismo frente al cerco.

Yemen del Sur no estuvo sola. Ahí está otra de las claves de su historia.

Sus ricos vecinos del Golfo la trataron con hostilidad y Occidente le cerró las puertas por su orientación política. Frente a ese cerco, la Unión Soviética aportó alrededor de un tercio de la ayuda recibida; China construyó la fábrica textil de Mansoura, que proporcionó empleo a centenares de mujeres, y Cuba aportó médicos y formación sanitaria.

Era la solidaridad entre los pueblos: apoyo en lugar de bombas, cooperación en lugar de sometimiento.

Así fue posible que un país pequeño y pobre intentara construir un modelo propio frente a potencias mucho más poderosas.

Mientras tanto, la RDPY tuvo que soportar incursiones sistemáticas y dos guerras abiertas contra Yemen del Norte, en 1972 y 1979.

Lo que también hay que decir.

Un revolucionario no debería esconder sus propias lecciones.

Las luchas entre facciones de la dirección desembocaron en la sangrienta guerra interna de enero de 1986, que dejó miles de muertos, arrasó buena parte de Adén y dañó profundamente el prestigio del partido.

También hubo una burocracia excesiva en las nacionalizaciones del campo y la pesca que lastró la producción.

Hay que decirlo.

No para entregar argumentos al enemigo, sino porque ninguna experiencia histórica está por encima de la crítica. Se aprende de los aciertos, pero también —y quizá sobre todo— de los errores.

Un Estado que incomodaba.

Con el declive del bloque soviético, Yemen del Sur y Yemen del Norte acordaron fusionarse el 22 de mayo de 1990.

Pero lo que se presentó como unidad acabó convirtiéndose en dominación.

Tras la breve guerra civil de 1994, el régimen que se impuso sobre todo el país borró deliberadamente buena parte de la memoria política de la RDPY. La Ley de Familia fue sustituida por el derecho de familia conservador del norte y las nuevas generaciones quedaron cada vez más alejadas de aquello que habían conquistado sus abuelos.

Hoy, muchos jóvenes y muchas mujeres yemeníes reivindican la recuperación de servicios sociales, derechos y condiciones de vida que quedaron atrás.

El Che, de Adén a Gaza.

Hay símbolos que ningún imperio consigue enterrar.

El rostro del Che Guevara, comunista y marxista hasta el último día, sigue siendo una bandera de lucha, revolución y resistencia para movimientos obreros y de izquierda de todo el mundo, también en Oriente Próximo y el norte de África.

Lo vemos en las calles de Palestina, donde un pueblo entero resiste frente a la destrucción y la violencia, y lo vemos también en un Yemen marcado por la miseria, la guerra y la injerencia extranjera.

Porque donde existe opresión, siempre habrá quien recuerde que también es posible plantar cara.

Yemen hoy: la resistencia frente a Riad y sus padrinos.

Y ese Yemen vuelve a levantarse.

Desde principios de septiembre de 2026, las fuerzas de Ansar Alá, los hutíes, han lanzado una ofensiva de gran calado contra fuerzas respaldadas por Arabia Saudí. Han tomado posiciones clave en la costa occidental, se han situado en una posición dominante sobre el estrecho de Bab el-Mandeb y, el 8 de septiembre, golpearon con drones y misiles ciudades saudíes como Abha, Jizán o Nayrán.

Riad promete represalias y pide a sus aliados ayuda antimisiles. Washington reitera su apoyo al Gobierno reconocido internacionalmente, aunque descarta por ahora una intervención directa.

No nos engañemos ni engañemos a nadie: los hutíes no son comunistas ni pretenden serlo. Tienen su propio programa político y sus propios objetivos.

Pero hay una cuestión de fondo que no podemos ignorar.

Desde 2015, el pueblo yemení soporta una guerra en la que una coalición encabezada por Arabia Saudí, con apoyo de Estados Unidos y de otros países occidentales, ha empleado bombardeos, bloqueos y otras medidas que han contribuido a una de las mayores crisis humanitarias del mundo.

Y sobre el terreno, esa guerra se ha apoyado también en fuerzas locales financiadas, armadas o respaldadas por potencias extranjeras. Fuerzas que, desde esta perspectiva, actúan al servicio de intereses ajenos al pueblo yemení.

Hasta sus propios padrinos han terminado enfrentándose entre sí. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos mantienen intereses divergentes sobre el futuro del país.

Los separatistas del sur, muchos de ellos bajo el paraguas emiratí, agitan el recuerdo de la RDPY sin asumir su programa de justicia social. Se apropian de una bandera sin asumir necesariamente la causa que aquella bandera representó.

La memoria que nos toca defender.

Hoy Yemen aparece en los medios principalmente como escenario de guerra, hambre y sufrimiento, como si su pueblo hubiera nacido para ser víctima.

Pues no.

Ese pueblo hizo una revolución. Levantó un Estado. Construyó escuelas, hospitales y servicios públicos. Impulsó derechos para las mujeres. Intentó romper con el poder tribal y con las viejas estructuras de dominación.

Y demostró que el socialismo también podía echar raíces bajo el sol de Arabia.

Conocer esa historia y mantenerla viva forma parte de la memoria de la clase trabajadora internacional. Y hoy, más que nunca, porque la historia de Adén recuerda algo que ningún imperio debería olvidar: los pueblos que se levantaron una vez pueden volver a hacerlo.

 

Até a vitoria sempre!

 

André Abeledo Fernández

DEJA UN COMENTARIO (si eres fascista, oportunista, revisionista, liberal, maleducado, trol o extraterrestre, no pierdas tiempo; tu mensaje no se publicará)

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas noticias

Exportaciones nicaragüenses superan seis mil 600 millones de dólares

Managua. Las exportaciones de Nicaragua superaron los seis mil 600 millones de dólares en los primeros ocho meses de 2026, con un crecimiento de 10,9 por ciento respecto a igual período del año anterior, trascendió hoy aquí.

Le puede interesar: