Todo sobre Burevéstnik, el misil ruso que no tiene comparación en el mundo

Publicado:

El novedoso misil dispone de rango ilimitado, puede portar tanto una ojiva nuclear como convencional y es capaz de alcanzar la velocidad de hasta 1.300 km/h.

Noticias populares

Rusia concluyó recientemente los ensayos claves del misil de crucero de alcance ilimitado Burevéstnik, mientras que el presidente Vladímir Putin destacó que «se trata de un producto único que nadie tiene en el mundo«.

 

Durante la reciente prueba, el misil, de propulsión nuclear, cubrió una distancia de 14.000 kilómetros. «Las prestaciones técnicas del Burevéstnik permiten, generalmente, precisión garantizada contra objetivos altamente protegidos a cualquier distancia», dijo el jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov, agregando que el arma dispone de alta capacidad para evadir sistemas antimisiles y antiaéreos.

El reactor se activa en cuestión de segundos

El reactor nuclear instalado en el novedoso misil de crucero de alcance ilimitado Burevéstnik es 1.000 veces más pequeño que el de un submarino, pero dispone de una potencia comparable. «Lo más importante es que, mientras que un reactor convencional tarda horas, días o semanas en ponerse en marcha, este reactor nuclear, en cuestión de minutos o segundos», enfatizó el líder ruso.

El presidente destacó que el país puede estar orgulloso de los logros de sus científicos y especialistas. «Se trata de un avance no solo en el ámbito del aumento de la capacidad defensiva del país, sino también en el ámbito científico y económico en general», enfatizó.

Fuente: RT
spot_img

DEJA UN COMENTARIO (si eres fascista, oportunista, revisionista, liberal, maleducado, trol o extraterrestre, no pierdas tiempo; tu mensaje no se publicará)

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas noticias

El siguiente paso de Estados Unidos es acabar con la ONU

La diplomacia internacional acaba de entrar en una nueva era, en la que se ha puesto precio a la compra y venta de terrenos, como Gaza, donde la población que los habita no tiene nada que decir.