Desde el día cero, cuando los imperialistas de Estados Unidos agredieron a Venezuela secuestrando a Nicolás Maduro y asesinando a varios militares y civiles, en Colombia se realizaron acciones de movilización rechazando el ataque y solidarizándose con el pueblo de Venezuela.
Desde el día cero, cuando los imperialistas de Estados Unidos agredieron a Venezuela secuestrando a Nicolás Maduro y asesinando a varios militares y civiles, en Colombia se realizaron acciones de movilización rechazando el ataque y solidarizándose con el pueblo de Venezuela.
Desde los mítines, plantones y la más numerosa movilización en las principales ciudades del país realizada el miércoles 7 de enero, convocada por el presidente Gustavo Petro, donde una buena parte de la población colombina demostró el espíritu antiimperialista diciendo con dignidad no querer ser el patio trasero de los yanquis, a diferencia de una clase política rancia que representa a las clases dominantes que invitan a Trump a invadir el país, demostrando su servilismo al imperialismo.
Especialmente en la marcha del miércoles, miles de personas salieron a las calles rechazando las amenazas de Trump contra Gustavo Petro y exigiendo el derecho a la soberanía del país, aunque también como era previsible, fue aprovechada por el gobierno para hacer campaña electoral.
Pero lo más importante a destacar de las diferentes jornadas realizadas durante toda la semana, es que el pueblo no está dispuesto a arrodillarse a los imperialistas y ese espíritu anticolonial debe ser aprovechado por los comunistas para profundizar en cuanto a las causas económicas de los movimientos geopolíticos de los yanquis, pero así mismo de los otros imperialistas de Europa y Asia; así como la necesidad de exigir consecuencia a los gobernantes, en este caso a Gustavo Petro, con la soberanía del país, retirando las siete bases militares estadounidenses que actualmente hay en Colombia y no permitiendo más injerencias como los planes de establecer bases militares en Gorgona y la Amazonía.
Pero lo más importante del momento actual es difundir, de todas las formas posibles, la necesidad de avanzar hacia una Revolución Proletaria Mundial que destruya el mundo capitalista imperialista e instaure el Socialismo en toda la tierra, solo así los pueblos serán realmente soberanos y libres. Y para ello, es necesario hacer claridad sobre la urgencia de avanzar a la construcción de la organización internacional de la clase obrera —que es la clase consecuentemente antiimperialista porque es anticapitalista— y cuyo objetivo es trazar el plan estratégico para llevar a cabo la revolución.
¡Proletarios y pueblos del mundo, uníos contra el imperialismo!


