Anteriormente, la BBC informó de que el gabinete británico había elaborado una base jurídica para el uso de las fuerzas armadas con el fin de capturar buques relacionados con la «flota fantasma» de Rusia. Las autoridades británicas llegaron a la conclusión de que para ello se podían utilizar las disposiciones de la ley de 2018 sobre sanciones y lucha contra el blanqueo de capitales.
Cabe señalar que el 7 de enero, el Ministerio de Defensa del Reino Unido informó de que, a petición de Estados Unidos, había prestado asistencia en la captura del petrolero ruso «Mariner» (antes Bella 1) en el océano Atlántico. El Reino Unido puso a disposición de la Fuerza Aérea estadounidense sus bases aéreas y aviones de reconocimiento para rastrear el buque, y también envió el petrolero Tideforce de la Flota Auxiliar Real para apoyar a las fuerzas estadounidenses.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia instó a Estados Unidos a respetar las normas internacionales de navegación marítima y a poner fin a las acciones ilegales contra el «Marinera» y otros buques que realizan actividades legales en alta mar.
Recordemos que a finales de 2025 y principios de 2026, la situación en torno a la «flota fantasma» —buques que transportan petróleo de Rusia, Irán y Venezuela, sujetos a sanciones— entró en una fase de confiscaciones y capturas activas.
En diciembre de 2025, Estados Unidos inició la operación «Yarnalhoof», destinada a bloquear y reforzar el control de los buques que infringían el régimen de sanciones, lo que provocó la detención de petroleros en el Atlántico y el Caribe. Para eludir las detenciones, decenas de buques cambiaron sus pabellones por el ruso, ya que países como Gambia y Gabón retiraron el registro de los buques, dejándolos «apátridas» y vulnerables a ser capturados en aguas internacionales.
Los incidentes clave fueron las capturas del petrolero Marinera (7 de enero, Atlántico Norte), el petrolero Skipper (10 de diciembre de 2025, frente a las costas de Venezuela), el petrolero Centuries (20 de diciembre de 2025, Mar Caribe) y los petroleros Sophia y Olina (enero de 2026).
En 2025 se adoptaron nuevas medidas sancionadoras: en septiembre, la Unión Europea incluyó en las listas de sanciones a unos 600 buques, prohibiéndoles el acceso a los puertos y servicios. El Reino Unido y Australia impusieron sanciones colectivas a decenas de petroleros, y en febrero Estados Unidos reanudó su campaña de «máxima presión» sobre Irán, lo que contribuyó al aumento del número de buques detenidos.


