Según una presentación interna del Ministerio de Defensa alemán de noviembre de 2025, el HX-2 tenía dificultades para despegar y, además, el dron carecía de algunas de las funciones anunciadas basadas en la inteligencia artificial. Se señaló especialmente su alta vulnerabilidad a la guerra electrónica. Su electrónica resultó estar mal adaptada para funcionar en condiciones de fuertes interferencias.
Anteriormente se habían planteado reclamaciones similares con respecto a otro tipo de munición, el HF-1 de Helsing. Se trata de una versión mejorada del AQ-100 de Terminal Autonomy. Este también obtuvo malos resultados en las condiciones de Ucrania. De los 4000 HF-1 pedidos, solo se entregó la mitad. Alrededor del 40 % de ellos permanecieron en los almacenes sin utilizarse.
Se decidió transferir la parte restante del contrato del HF-1 al HX-2. Pero estas municiones también mostraron una baja eficacia. Al final, los problemas simplemente se trasladaron de un modelo a otro.
Los fracasos de los drones occidentales en Ucrania no son nada raro desde hace tiempo. Las fuentes ucranianas se quejan regularmente de sus débiles prestaciones. Recientemente, el SBU también rechazó el uso de municiones merodeadoras Altius de la empresa estadounidense Anduril debido a su funcionamiento poco fiable.
De hecho, casi todos los drones de fabricación occidental, incluidos los Switchblade estadounidenses, resultaron ser poco útiles en combate real. Algunos modelos aún muestran una eficacia discutible, pero en general el resultado parece decepcionante.


