
Karl Marx (El dieciocho brumario Luís Bonaparte, 1852) dijo “la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa”. En el Estado español, una vez más, se repite la historia como tragedia y como farsa. Después de una serie infinita de represión contra el sindicalismo de clase, como hemos podido ver ya en las seis de la Suiza o en el metal de Cádiz, se abre un nuevo capítulo con los dieciséis detenidos en Puertollano. El caso deja ver a las claras las entrañas netamente fascistas del Estado español y del autodenominado gobierno más progresista de la historia con la lamebotas de la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, a la cabeza.
Siempre se usa el mismo método. Al cabo de un tiempo prolongado desde los hechos consumados se procede a la detención de los obreros, lo que implica un estudio de las condiciones más lesivas y una organización sistemática de la represión. Por eso, esta actuación no le es extraña al PCOE, ya que cada vez que la clase obrera llega a un nivel concreto de organización y presión contra los capitalistas, el estado burgués ejecuta sus métodos represivos contra quien ose ponerle a prueba. Cada vez que la clase obrera no se conforma con la precariedad en un sistema de explotación y con un destino de injusticia como norma, reciben la violencia de los explotadores encarnada en unos poderes, judicial, legislativo y ejecutivo, que demuestran, una vez más, que no existe separación alguna entre ellos cuando se trata de defender los intereses de clase de la burguesía. Y decimos que no nos extraña porque no son un hecho aislado sino fruto de una estrategia que se repite sostenida en el tiempo, la desmovilización por el miedo. No olvidemos que actualmente hay en el Estado español más de doscientos presos políticos y algunos condenados a morir en las cárceles, porque enfrentan largas condenas con problemas de salud muy graves.
Cada detenido se convierte así en un mensaje a la clase obrera para desmovilizarla, añadido todo esto a la introducción como Caballo de Troya de los sindicatos amarillos que son verdaderos apéndices del estado burgués. Frente a un sistema que protege la apropiación privada del trabajo social y que criminaliza las protestas y las formas organizativas para la superación del modo de producción capitalista, desde el PCOE expresamos nuestra más profunda solidaridad con los detenidos acusados de desarrollar un trabajo sindical de clase, que es por lo que se les criminaliza, muy alejado del sindicalismo amarillo como pata de infiltración de estamentos burgueses dentro del corazón de la clase obrera.
Desde el PCOE exigimos el fin de la represión, la puesta en libertad sin cargos de los detenidos y la constatación por medio de las detenciones de la dictadura del capital sobre la clase obrera cuyo nuevo atropello la hace más visible. El Estado español, por mucha represión con la que responda, no podrá parar jamás la ola de nuevas reivindicaciones futuras porque mientras haya explotación habrá resistencia. Cada centro de trabajo, cada asociación política y cada obrero debe ponerse en pie de guerra porque la represión no nos asusta, nos hermana.
¡La lucha continúa!
¡Libertad para los detenidos!
¡Solidaridad con el sindicalismo de clase!
Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

