
La escalada militar estadounidense contra Irán provoca respuestas contundentes desde los ejes de resistencia regional. Ansar Allah de Yemen y Hezbollah del Líbano trazan líneas rojas: no permanecerán al margen si Washington ataca Teherán. Mientras tanto, los Emiratos Árabes Unidos emitieron un comunicado oficial donde afirman que no autorizarán el uso de su espacio aéreo, territorio o aguas para acciones militares contra Irán.
Ansar Allah advirtió que reanudará ataques contra buques mercantes en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb ante la presión estadounidense sobre Irán. La amenaza llegó a través de un video difundido por medios militares yemeníes: un barco envuelto en llamas, acompañado de la palabra «Pronto». La advertencia coincide con el avance del portaaviones USS Abraham Lincoln y sus destructores de misiles guiados hacia aguas cercanas a Irán.
La prensa militar yemení reveló detalles del ataque contra el petrolero británico Marlin Luanda con misiles navales en el golfo de Adén. Un oficial de la sala conjunta explicó que las Fuerzas Armadas atacaron deliberadamente la embarcación pese a que transitaba por el mar Rojo: «El ataque tuvo como objetivo enviar mensajes al enemigo: todos los puntos en las zonas de prohibición están al alcance de nuestras manos».
Mohammed al-Bukhaiti, miembro del Buró Político de Ansar Allah señaló: «Irán tiene derecho a atacar cualquier nueva base militar estadounidense establecida en su proximidad. Si la República Islámica anticipa al enemigo, reducirá el impacto del inevitable ataque estadounidense. Si demora, el impacto será más severo y destructivo».
Hezbollah traza su línea roja
Naim Qasem, secretario general de Hezbollah, manifestó la determinación del movimiento libanés: «No podemos permanecer en silencio frente a las amenazas de Trump y otros contra el Imam Jamenei. Estamos comprometidos con todas las medidas para enfrentar esta amenaza».
El líder reveló que varias partes han consultado en los últimos dos meses sobre una posible intervención del movimiento en caso de guerra contra Irán: «Estamos preocupados por lo que sucede y determinados a defendernos. Decidiremos en el momento adecuado cómo actuar. La guerra contra Irán podría incendiar toda la región».
Qasem destacó que Washington infiltró las protestas legítimas en Irán para derrocar al gobierno desde dentro, provocando destrucción, incendios y muerte de civiles. El jeque Maher Hamud expresó solidaridad con Irán, subrayando que la República Islámica no está siendo atacada por su identidad chiita, sino por cumplir el deber coránico que otros países árabes e islámicos no han asumido en defensa de Palestina.
Teherán monitorea y responde
Ali Bahreini, representante permanente de Irán ante la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra, declaró a TASS: «Es difícil predecir qué hará Estados Unidos. Estamos listos para cualquier eventualidad». Aclaró, sin embargo, que Teherán no posee información sobre planes inminentes de agresión.
La Guardia Revolucionaria Islámica difundió imágenes captadas por drones a corta distancia del portaaviones USS Abraham Lincoln, mostrando su cubierta de vuelo con detalle. El segundo segmento exhibe drones kamikaze iraníes impactando objetivos con precisión. El mensaje: Teherán monitorea los movimientos militares estadounidenses y mantiene capacidad de respuesta.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Ismail Baghaei, señaló: «Irán no ha iniciado ninguna guerra, pero no permitirá ninguna amenaza, ni siquiera una preliminar», y que la decisión sobre las amenazas se tomará «en el momento oportuno, basándonos en nuestra evaluación».
Baghaei indicó que «pensar en operaciones rápidas contra nosotros es un error de cálculo de nuestras capacidades defensivas y ofensivas», y advirtió que «cualquier escenario basado en el factor sorpresa se descontrolará desde el principio».
La Aviación Civil de Irán confirmó que el NOTAM emitido durante la guerra de los doce días sigue vigente, manteniendo suspendidos vuelos visuales y de entrenamiento hasta abril de 2026. Irán asegura que no hay nuevo NOTAM: el previo continúa válido.
El cerco se cierra
Según información disponible en sitios oficiales de Estados Unidos, el dispositivo militar estadounidense configura el escenario para un conflicto de magnitud regional. Un portaaviones nuclear lidera un grupo de ataque naval frente a las costas iraníes, mientras 36 cazas F-15E Strike Eagle operan desde la base aérea Muwaffaq Salti en Jordania con alcance directo sobre Irán sin reabastecimiento, señaló el Wall Street Journal.

El medio, citando a funcionarios estadounidenses, reportó que el portaaviones USS Abraham Lincoln y los buques de guerra que lo acompañan se encuentran en Oriente Medio. La misma publicación, citando a un funcionario, precisó que navega con tres destructores capaces de lanzar misiles Tomahawk.
Más de dos docenas de vuelos de transporte militar pesado desde Reino Unido y Alemania trasladaron municiones hacia Jordania y Qatar. En la base de Diego García, varios bombarderos estratégicos y aviones cisterna esperan la orden. Desde allí partieron ataques contra territorio iraní en junio de 2025.
Mientras las baterías Patriot y THAAD refuerzan Israel y las bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, el Abraham Lincoln opera en el Mar Arábigo y el Dwight Eisenhower patrulla el Mar Rojo. El cerco naval está completo.
Washington presiona a Bagdad
El secretario de Estado Marco Rubio advirtió a Irak contra la formación de un gobierno alineado con Irán. Durante una conversación telefónica con el primer ministro iraquí Mohammad Shia al-Sudani, Rubio expresó la expectativa de Washington de que el próximo gabinete priorice los intereses iraquíes y la estabilidad regional.
Subrayó que un gobierno «controlado por Irán» minaría la seguridad de Irak y su asociación con Estados Unidos. La advertencia ocurre mientras el mayor bloque chiita impulsa la nominación del exprimer ministro Nouri al-Maliki para liderar el próximo gobierno.
Washington amenazó con ejercer influencia sobre los ingresos petroleros iraquíes depositados en Nueva York. La presión busca frenar a grupos armados respaldados por Irán antes de la sesión parlamentaria que elegirá un nuevo presidente.

