
Israel modificó de manera unilateral la Línea Amarilla del armisticio en la Franja de Gaza, desplazando los bloques de delimitación hacia el interior de zonas palestinas, destruyendo infraestructura civil y forzando el desplazamiento de residentes, en lo que constituye una violación directa del acuerdo de alto el fuego respaldado por Estados Unidos, según revelan imágenes satelitales analizadas por agencias de prensa y testimonios locales.
Las evidencias muestran que bloques de hormigón utilizados para marcar la frontera militar fueron colocados decenas e incluso cientos de metros dentro del territorio previamente controlado por el movimiento de resistencia palestino Hamás, mientras la ocupación israelí levantó al menos seis nuevas fortificaciones militares permanentes para el despliegue de tropas.
De acuerdo con el análisis satelital, Israel ha alterado su línea de control sin mediación internacional, reduciendo el espacio habitable para la población palestina, en momentos en que la Administración estadounidense, encabezada por Donald Trump, impulsa un plan de tregua que exige la retirada gradual de las tropas de ocupación.
Las imágenes demuestran que las fuerzas israelíes acordonaron nuevas franjas de territorio, ampliando de facto la zona militarizada y restringiendo el retorno seguro de miles de civiles desplazados tras más de dos años de ofensiva genocida.
El caso más visible ocurre en Al-Tuffah, un barrio histórico de la ciudad de Gaza que hoy permanece prácticamente arrasado tras dos años de bombardeos continuos.
Luego del alto el fuego de octubre, miles de palestinos retornaron a Al-Tuffah, confiando en que el repliegue israelí se ajustaría a la Línea Amarilla establecida en los mapas militares oficiales. Sin embargo, imágenes tomadas los días 2 y 13 de diciembre revelan que el ejército israelí desplazó los bloques fronterizos aproximadamente 200 metros hacia el interior del barrio.
Posteriormente, las fuerzas israelíes iniciaron una operación sistemática de demolición, destruyendo al menos 40 edificios residenciales, dejando extensas áreas convertidas en escombros.
Aunque no se precisó el método exacto utilizado para las demoliciones recientes, Israel ha empleado previamente bombardeos aéreos, explosivos controlados y maquinaria pesada para eliminar estructuras civiles, lo que ha sido reiteradamente denunciado por organizaciones humanitarias y de derechos humanos como parte de una estrategia de desplazamiento forzado.
Actualmente, pocos edificios permanecen en pie entre la nueva línea de bloques y la antigua demarcación del armisticio, consolidando un nuevo corredor militar israelí dentro del tejido urbano palestino.
Tras la publicación del informe, la ocupación israelí negó las acusaciones, asegurando que “las afirmaciones presentadas en el artículo que alegan que el ejército está actuando para desplazar la Línea Amarilla son incorrectas”.
Sin embargo, no presentó evidencia que contradiga las imágenes satelitales, y se negó a responder preguntas específicas sobre el movimiento de los bloques fronterizos o las razones de las demoliciones en Al-Tuffah.
Expertos en derecho internacional humanitario advierten que la modificación unilateral de líneas de armisticio y la destrucción deliberada de infraestructura civil constituyen posibles violaciones graves de los Convenios de Ginebra, especialmente cuando se producen bajo un acuerdo de alto el fuego vigente.
Organismos humanitarios alertan además que estas acciones profundizan la crisis humanitaria en Gaza, donde millones de personas enfrentan escasez de alimentos, colapso sanitario y desplazamientos masivos forzados.
Las nuevas fortificaciones construidas por Israel indican una intención de permanencia militar prolongada en zonas estratégicas, reforzando el control sobre corredores urbanos y puntos clave de movilidad palestina.
Este patrón se suma a una serie de operaciones similares documentadas en otras áreas de la Franja, lo que refuerza las denuncias de expansión territorial gradual bajo cobertura de operaciones de seguridad.

