
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Ismail Baghaei, calificó como una mentira absoluta las versiones sobre el envío de un mensaje al presidente estadounidense Donald Trump. Durante su rueda de prensa semanal, el funcionario denunció que estos reportes forman parte de una guerra mediática diseñada para engañar a la opinión pública internacional, desmintiendo que el canciller Abbas Araghchi recibiera comunicaciones a través de enviados de Washington.
Teheran asegura que responderán de manera integral y mucho más dolorosa frente a las amenazas provenientes de la Casa Blanca o de la entidad sionista. En el plano militar, el general Reza Talai confirmó que la defensa iraní se encuentra en estado de máxima alerta para frustrar cualquier intento de desestabilización interna o ataque externo orquestado por Trump y Benjamín Netanyahu. Por su parte, el almirante Shahram Irani destacó que la Marina continúa siendo el pilar de estabilidad regional y garante de la seguridad en las rutas comerciales estratégicas.
Esta postura de firmeza se complementa con la consolidación de la alianza defensiva entre Irán, China y Rusia, la cual calificaron de estratégica y permanente para enfrentar el incumplimiento del derecho internacional por parte de las potencias occidentales. Teherán también rechazó la reciente resolución del Parlamento Europeo contra la Guardia Revolucionaria y condenó la injerencia de Estados Unidos en Siria e Irak, defendiendo la unidad territorial de las naciones árabes.
El vocero del Ministerio de Exteriores instó a Washington a respetar los derechos humanos dentro de sus fronteras tras los recientes episodios de violencia policial en ciudades estadounidenses. Con el respaldo del Poder Judicial, Irán pronosticó el fracaso de la acumulación militar enemiga en la región, reafirmando que la resistencia activa y la diplomacia soberana son las herramientas para proteger la integridad del pueblo iraní frente a la hegemonía imperialista.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó este jueves las tensiones en el Asia Occidental al confirmar que una «flota enorme» de su Armada se dirige hacia aguas cercanas a Irán. A bordo del Air Force One, el mandatario estadounidense aseguró que cuenta con una gran flotilla movilizándose «por si acaso» y advirtió que vigila muy de cerca los movimientos de Teherán.
Esta movilización militar coincide con reportes de especialistas que sitúan al portaaviones de propulsión nuclear USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque abandonando el mar del sur de China con rumbo aparente hacia el océano Índico, en una clara maniobra de asedio e intimidación contra la soberanía iraní.
Durante sus declaraciones, el republicano utilizó un discurso de injerencia al atribuirse la supuesta detención de ejecuciones en el país persa, afirmando que gracias a sus presiones se evitaron muertes de participantes en las recientes manifestaciones por la situación económica.
Trump reiteró en varias ocasiones que la presencia de la flota estadounidense busca condicionar las decisiones de Teherán, señalando que «quizás no tengamos que usarla», pero manteniendo la amenaza del uso de la fuerza como herramienta de chantaje político. Al ser cuestionado sobre si su administración busca el derrocamiento del líder supremo Ali Jamenei, el magnate evitó entrar en detalles, aunque insistió en que el gobierno iraní conoce las exigencias de Washington.
Esta nueva escalada del gobierno de Trump refleja la política de «máxima presión» que busca desestabilizar a las naciones que no se alinean con los intereses de la Casa Blanca. Mientras Irán denunció estas maniobras como una violación al derecho internacional y una amenaza a la estabilidad del comercio marítimo, el presidente estadounidense insiste en justificar el despliegue militar bajo el pretexto de defender derechos humanos, a pesar del historial de intervencionismo de su país.
La presencia de esta maquinaria de guerra en el Indopacífico y su avance hacia aguas iraníes pone en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de un conflicto provocado por la postura belicista de la actual administración republicana.

