
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, expresó sus sentidas condolencias al pueblo y Gobierno de la República Islámica de Irán tras el asesinato del Gran Ayatolá Seyed Alí Jameneí. El mensaje fue dirigido especialmente a su homólogo, el Dr. Masoud Pezeshkian, haciendo extensivo el pesar de la nación caribeña a los familiares del líder fallecido.
Díaz-Canel calificó este execrable acto como una transgresión flagrante de las normas internacionales que rigen la convivencia entre los Estados soberanos. Para la diplomacia cubana, el atentado no solo representa un golpe a la estructura política de Irán, sino una grave amenaza a la estabilidad y la paz de toda la región de Oriente Medio.
La Habana recordó al Gran Ayatolá como un destacado estadista que dedicó su vida a la conducción de su pueblo y promovió el fortalecimiento de las relaciones de amistad con Cuba. El legado de cooperación entre ambas naciones, forjado bajo su liderazgo, es reconocido hoy como un pilar fundamental en la resistencia compartida frente a las presiones externas.
El presidente cubano reiteró la solidaridad inquebrantable de la isla y su compromiso con la resolución pacífica de los conflictos mediante el diálogo. Hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para que condene unánimemente este asesinato, subrayando que el respeto a la soberanía es esencial para evitar una escalada bélica mayor.

Autoridades y analistas coinciden en que este hecho compromete seriamente la seguridad global, al tratarse de una agresión directa contra la máxima autoridad de una nación independiente. Cuba sostiene que el uso de la violencia y el terrorismo de Estado contra líderes políticos es un precedente peligroso que socava las bases mismas de la Carta de las Naciones Unidas.
El mandatario cubano ratificó que la memoria de Jameneí permanecerá viva en los esfuerzos conjuntos por un mundo pluripolar y más justo para todos los pueblos. El Gobierno de Cuba se suma así a las voces que en todo el mundo exigen justicia y denuncian el irrespeto sistemático a la legalidad internacional por parte de las potencias agresoras.

