Necesitamos una izquierda radical porque ser radical es ir a la raíz de los problemas.
La derecha quiere sacar impuestos que son necesarios para los servicios públicos, pero lo que hay que recortar son los beneficios de las multinacionales y los multimillonarios que son insultantes y exigir además una mayor aportación a las arcas públicas.
Cuando las cosas van bien los ricos se hacen más ricos y cuando hay una crisis los ricos se hacen más ricos y crecen aún más las desigualdades, la pobreza y la miseria van de la mano del enriquecimiento de una minoría.
Karl Marx denunció cómo en el capitalismo, la valorización de mercancías, dinero y propiedad (mundo de las cosas) ocurre a costa de la pérdida de valor y sentido humano (mundo humano). Implica que a mayor obsesión por los bienes materiales, más se aliena y deshumaniza a la persona, convirtiéndola en un instrumento más de la producción
Vivimos con miedo al presente y aún más miedo al futuro y ese miedo es el caldo de cultivo de donde nacen los monstruos, en medio de la desolación se siembra el odio que siempre acaba por ahogar a la clase trabajadora en sangre por ir a luchar en las guerras que hacen a los ricos más ricos.
Necesitamos impuestos justos para construir una sociedad sana y con servicios públicos de calidad, pero impuestos proporcionales a la riqueza.
Sembrar odio, bulos, mentiras y también ignorancia en una sociedad frustrada, en una sociedad en crisis, en una sociedad con gran desigualdad es pan comido para la derecha, para el fascismo, para cualquier teoría supremacista que busque un chivo espiratorio a quien culpar de todos los males.
Cosas como Hacienda somos todos es un eslogan publicitario. Es una falsedad que todos somos iguales en cuanto a pagar impuestos, los millonarios pueden tener deudas con hacienda y seguir viviendo como ricos, los más débiles, la clase trabajadora paga cualquier error en la declaración de la renta incluso con recargo si decide hacer alegaciones y defenderse ante la administración pública.
Hacienda negocia con los grandes deudores pero no escucha a los ciudadanos, es un organismo opaco y oscuro por encima de todo y donde la empatía y la razón no tienen espacio, cuando eres pobre la máquina puede aplastarte sin ningún remordimiento.
Pagar impuestos es necesario para tener servicios, para vivir mejor hay que recaudar impuestos, son necesarios para que exista un mínimo de justicia social.
Pero somos los trabajadores quienes realmente mantienen el Estado, los multimillonarios tienen leyes hechas a su medida para pagar menos o poder pagar en paraísos fiscales.
Cuando los impuestos no son proporcionales, cuando no son progresivos, cuando no son justos, entonces la injusticia es la norma y no existe una verdadera democracia.
En el Estado español Hacienda nunca hemos sido todos y siempre quien ha mantenido el Estado ha sido clase trabajadora. Cuando la ley no hace justicia y se usa contra el pueblo entonces es hora de revoluciones o empiezan a nacer los monstruos que es justo lo que esta ocurriendo.
La justicia en España está para defender los intereses de los ricos, las leyes no buscan ser justas son simplemente herramientas del poder para defender sus privilegios.
La justicia es cara y se encuentra al alcance de muy pocos, la carrera judicial es cara para que continúe en manos de las élites y del OPUS, pocos hijos de trabajadores por muy brillantes que sean podrán llegar a ser jueces.
La judicatura está tomada por la extrema derecha y la herencia del franquismo sigue viva después de una falsa transición.
Necesitamos una izquierda antisistema porque el problema es sistémico, necesitamos una izquierda radical porque ser radical es ir a la raíz de los problemas.
André Abeledo Fernández

