
Por segunda vez en una semana, las calles de Madrid se tiñeron de blanco. Cientos de médicos se congregaron frente a la Consejería de Sanidad para exigir una reforma profunda del Estatuto Marco.
Los profesionales denuncian que el acuerdo firmado con los sindicatos mayoritarios es insuficiente, ya que no reconoce la responsabilidad real ni la carga laboral específica que sostienen los médicos dentro del sistema público.
La movilización, dirigida tanto a la Administración de Isabel Díaz Ayuso como a la ministra de Sanidad, Mónica García, pone sobre la mesa una crisis de sostenibilidad que afecta directamente la seguridad del paciente.
Un sistema que «agota» a sus profesionales
Los médicos denuncian un escenario de «atención en cadena» derivado de condiciones que consideran inadecuadas para la Unión Europea como el exceso de jornada, debido a que superan habitualmente las 48 horas semanales para suplir la falta de personal.
Así como, la obligación de cumplir con guardias de 24 horas hasta los 55 años, impidiendo la conciliación y provocando fatiga crónica, y, finalmente, la brecha salarial respecto a países como Francia o Alemania sigue empujando a los profesionales a emigrar, dejando los centros de salud madrileños descapitalizados.
En la víspera, los manifestantes se concentran a las puertas del Ministerio de Sanidad para exigir una negociación que, según denuncian, no está llegando. Los sindicatos médicos piden un estatuto propio que los excluya del estatuto marco firmado con otros profesionales sanitarios.
Se trata de la segunda huelga en menos de un mes, con convocatorias de lunes a viernes en todo el estado español.

