
El equipo de comunicación de Thiago Ávila denunció este miércoles 25 de marzo la detención del activista brasileño en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, en Panamá. Según se conoció, el integrante del buque Granma 2.0, perteneciente al convoy Nuestra América, fue interceptado por agentes que hablaban inglés mientras realizaba una escala en su viaje de retorno hacia Brasil.
El arresto se produjo tras su participación en la misión solidaria en Cuba, iniciativa que trasladó asistencia a la isla caribeña para mitigar el impacto del bloqueo estadounidense, recrudecido recientemente con un cerco energético impuesto por la Administración de Donald Trump.
El Frente Nacional en Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso) de Panamá calificó este acto como una medida de persecución política bajo el Gobierno del presidente José Raúl Mulino, señalando una presunta subordinación de las autoridades locales a las directrices de Washington.

Jorge Guzmán, coordinador de Frenadeso, vinculó este incidente con las recientes políticas discutidas en el foro «Escudo de las Américas». El dirigente denunció que estas acciones forman parte de un esquema de acoso contra líderes sindicales y sociales en la región.
En febrero del año en curso el dirigente argentino Marcelo Di Stefano fue expulsado de Panamá por autoridades migratorias, lo que refuerza las críticas sobre el uso de estas para la persecución de figuras progresistas.
En esta misma línea, el pasado 6 de marzo, el exministro de Lula y periodista, Franklin Martins, fue detenido y deportado también durante una escala en el Aeropuerto Internacional Tocumen. Durante el interrogatorio en una sala reservada le pidieron explicaciones sobre su prisión en tiempos de dictadura militar. Martins no pudo seguir su viaje hacia Guatemala, donde participaría en un seminario.
Thiago Ávila, quien participó previamente en misiones de ayuda a la Franja de Gaza, denunció durante la carga del Granma 2.0 en México que «con las medidas restrictivas y lo que consideramos un bloqueo en acto de guerra, promovido por el Gobierno de Estados Unidos, Cuba vive una crisis sin precedentes».
«No queremos vivir en un mundo donde Trump se cree el dueño y sólo tiene para ofrecer bombas, armas, guerras y su particular odio contra la humanidad», agregó Ávila el 20 marzo, fecha en que el Granma 2.0 zarpó desde aguas mexicanas.
Tras el arribo a la Habana de la embarcación solidaria el pasado 24 de marzo, Ávila calificó la misión como un acto de retribución histórica hacia Cuba por ser, de acuerdo con sus palabras, el pueblo más solidario del planeta.
El convoy Nuestra América, que ya ha completado parte de su misión, surge como una respuesta para contrarrestar el impacto del bloqueo estadounidense, el cual provoca sufrimiento en la población de la mayor de las Antillas. En este sentido, la Internacional Progresista, puntualiza que la solidaridad no es un delito y exige la libración del activista brasileño.

