
El movimiento yemení Ansarolá declaró estar preparado para tomar el control del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, en el marco de la creciente confrontación regional asociada al conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Según fuentes citadas por la agencia Tasnim, el grupo se mantiene en estado de máxima alerta y dispuesto a intervenir directamente si la evolución del conflicto así lo requiere.
El estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, es considerado un punto crítico para el comercio global, especialmente para el transporte de hidrocarburos y mercancías entre Asia, África y Europa.
Un eventual cierre o control militar de esta vía implicaría impactos inmediatos en las cadenas de suministro internacionales y en los precios energéticos.
Desde Ansarolá se ha señalado que la capacidad de bloquear o controlar esta ruta ya ha sido demostrada en escenarios previos, subrayando que la medida formaría parte de una estrategia de presión indirecta contra intereses estadounidenses e israelíes en la región.
Las declaraciones también apuntan a la posibilidad de una expansión del conflicto hacia múltiples frentes simultáneos, incluyendo el mar Rojo, el golfo de Omán y el Golfo Pérsico. Fuentes militares citadas advierten que, ante cualquier acción directa contra territorio iraní, podrían activarse escenarios inesperados que incrementen los costos para sus adversarios.
La advertencia sobre Bab el-Mandeb se produce mientras Irán mantiene presión sobre otra arteria clave del comercio mundial: el estrecho de Ormuz. La posibilidad de que ambos puntos —Ormuz y Bab el-Mandeb— queden bajo amenaza simultánea configura un escenario de estrangulamiento de rutas energéticas globales, con implicaciones directas para Europa, Asia y economías dependientes del suministro de crudo.
Históricamente, estos corredores marítimos han sido considerados pilares del sistema económico internacional, y su militarización marca un cambio significativo en la naturaleza del conflicto, que pasa de enfrentamientos localizados a una disputa por el control de infraestructuras críticas del comercio global.
Ya desde octubre de 2023, en respuesta al genocidio perpetrado por Israel en la Franja de Gaza, Yemen implementó un bloqueo marítimo en el Mar Rojo con el objetivo de interrumpir el suministro de armas hacia los territorios palestinos ocupados y presionar a la comunidad internacional para que intervenga ante la crisis humanitaria que atraviesa la población palestina.
Entre noviembre de 2023 y enero de 2025, las autoridades de Saná ejecutaron más de 100 ataques contra embarcaciones vinculadas a Israel, causando un impacto considerable en su economía.

