
El anuncio se produjo durante su reunión en Beirut con el presidente libanés, Joseph Aoun, según un comunicado oficial de la Presidencia.
Durante el encuentro, Aoun afirmó que el gobierno trabaja para atender a los desplazados mediante la provisión de refugio, alimentos, asistencia humanitaria y servicios de salud, en medio de condiciones cada vez más complejas.
El mandatario advirtió que la magnitud de la destrucción dificultará el retorno de los desplazados a sus lugares de origen sin el respaldo de la comunidad internacional, por lo que instó a países y organismos internacionales a brindar apoyo urgente.
Asimismo, subrayó la necesidad de detener la escalada militar y alcanzar un alto el fuego que permita mitigar el sufrimiento de la población civil.
Por su parte, Salih destacó que su visita constituye un mensaje de solidaridad con el pueblo libanés y reiteró el compromiso de las Naciones Unidas de movilizar asistencia humanitaria inmediata.
El funcionario expresó su confianza en que el país pueda superar la crisis y recuperar la estabilidad, al tiempo que insistió en que la solución de fondo pasa por el cese de las hostilidades y la consecución de una paz duradera. En paralelo, continúan los esfuerzos diplomáticos, en un contexto marcado por el inicio de contactos entre Líbano e Israel en Washington D.C., mientras persiste la ofensiva de Tel Aviv iniciada el pasado 2 de marzo.
Según datos oficiales, la agresión ha dejado más de dos mil muertos, miles de heridos y más de un millón de desplazados, lo que agrava la crisis humanitaria en el país.

