Coordinación de Núcleos Comunistas: Tesis políticas

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0. Empezando por el principio.

La Coordinación de Núcleos Comunistas (CNC):

  1. Asume la necesidad de la humanidad de organizarse para la consecución de su libertad y su capacidad de eliminar todas sus opresiones que se lo impiden. “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.
  2. Asume la lucha de clases como principal motor de la historia y del desarrollo de las sociedades.
  3. Asume que ninguna revolución puede triunfar sin la participación política de las mujeres. Al mismo tiempo, el fin de su opresión solo es posible en el horizonte de libertad del comunismo.
  4. Asume la necesidad de la dictadura del proletariado como garantía del proceso revolucionario.
  5. Y por ello, asume también la necesidad de una organización con capacidad de llevar a cabo una estrategia político-militar que genere estructuras de nuevo poder.
  6. Asume la dimensión internacional de la lucha de clases.
  7. Asume la posibilidad de la construcción de la dictadura del proletariado en un solo país que, por lo inmediatamente anterior, solo puede ser concebida como base de apoyo para la revolución proletaria mundial.
  8. Asume la lucha de clases también dentro de la dictadura del proletariado y de las estructuras revolucionarias, y, por tanto, asume también la necesidad de la “revolución dentro de la revolución” en forma de oleadas sucesivas de revoluciones culturales.

1. ¿Qué es CNC y por qué surge?

Sobre la base de los planteamientos anteriores la Coordinación de Núcleos Comunistas (CNC) se constituye como organización política con el objetivo de contribuir a la construcción de la organización comunista imprescindible para llevar a cabo la tarea de derrocar el capitalismo y construir el socialismo. Esta misión es esencialmente histórica, es decir, se desarrolla en el tiempo mediante el proceso de intervención política sobre las contradicciones que surgen en el marco de la lucha de clases y va dirigida a favorecer que la clase obrera asuma su papel de sujeto político, e internacional, como corresponde al desarrollo del capitalismo trascendiendo progresivamente las fronteras estatales y al carácter universal de la clase obrera.

CNC asume e incorpora toda la aportación teórica y política de Karl Marx y Friedrich Engels, así como la que hicieron Lenin, Stalin, Mao Zedong, Ho chi Minh, Fidel Castro, Ernesto Guevara, y todo el bagaje de análisis y de experiencias prácticas legado por dirigentes y revoluciones obreras de todo el mundo y de luchas de liberación nacional. Sin pretender que todas ellas tengan validez universal – muchas son respuestas a coyunturas concretas – como organización pretendemos asumir e incorporar sus legados. Partimos de ellos en el camino de intentar realizar el balance de sus experiencias, en el marco de sus propios contextos y contradicciones, para poder sintetizar la praxis del aquí y ahora; es decir, generar la teoría como generalización de la práctica acumulada.

La agudización de la crisis del capitalismo, iniciada en la década de los 70, la intensificación de la explotación de la clase obrera y la precarización de las condiciones de vida de amplias masas de la población, han ido acompañadas de la destrucción ideológica, política y organizativa de los partidos comunistas, así como de la conversión de los grandes sindicatos en agentes de la burguesía. La degeneración ideológica que precedió a la desaparición práctica de los partidos comunistas de Europa occidental se concretó, entre otras cosas, en las políticas de convivencia pacífica con el capitalismo impulsadas por la URSS en sus últimas décadas que, a su vez, contribuyeron decisivamente a su hundimiento.

Las “nuevas” organizaciones políticas surgidas al calor de las movilizaciones sociales que tuvieron lugar entre los años 2011 y 2014, han cumplido su función de debilitar, al movimiento obrero y popular, asumiendo íntegramente el papel de agentes del imperialismo. Este objetivo de la burguesía, que ha sido facilitado por la inexistencia de una organización comunista suficientemente fuerte como para enfrentar en condiciones la batalla ideológica, ha sido también asumida por las llamadas izquierdas independentistas despojadas hoy de todo cuestionamiento del capitalismo y de sus instrumentos, la UE y la OTAN.

CNC surge ante la constatación, evidenciada a partir de la pandemia Covid, de la incapacidad de prácticamente todas las organizaciones de la izquierda revolucionaria, incluidas las comunistas, de realizar un análisis integral de la estrategia de la oligarquía imperialista y de los elementos de la lucha ideológica mediante los que intensifica su dominación de clase y el sometimiento de los pueblos.

Si no se trabaja seriamente en la construcción de la independencia política e ideológica y no se identifican y desenmascaran con toda firmeza – tanto en el marco del movimiento comunista, como ante la clase obrera – los nuevos cambios de registro mediante los que la burguesía perpetra los ataques y las sofisticadas herramientas de manipulación informativa y de lucha ideológica destinadas a legitimarlos, se repetirá el esperpento ya vivido con la pandemia Covid: la aceptación por parte de organizaciones pretendidamente revolucionarias de la mano benefactora del Estado, o incluso su aplauso, como salvadora de desastres apocalípticos.

Cuando la destrucción de los medios de vida de la clase obrera y las clases populares, junto con las contradicciones que genera la guerra imperialista,puede crear las condiciones objetivas para desencadenar un proceso revolucionario, es cuando la burguesía afila sus más poderosas armas de control social, y cuando la creación de la conciencia revolucionaria exige la máxima claridad en la lucha ideológica.

CNC afirma que el objetivo de reconstruir la fuerza organizada de la clase obrera – hoy más debilitada que nunca – requiere:

  • Desenmascarar como elementos fundamentales de la lucha de clases, los elementos ideológicos con los que el imperialismo pretende acabar definitivamente con la conciencia de clase y subyugar la contestación social.
  • Contribuir a la construcción política y organizativa del instrumento que cree las condiciones subjetivas para abordar la tarea esencial: derrocar el capitalismo y construir el socialismo y el comunismo.

La expropiación de la burguesía y la destrucción del Estado capitalista exigirá el empleo de los métodos de lucha adecuados a la situación, a sabiendas de que este proceso, ni será pacífico, ni transcurrirá principalmente por la vía electoral.

La crisis capitalista y la destrucción acelerada por políticas de Estado.

1.- La gran crisis iniciada en los años 70 del siglo XX, tras varios episodios de agudización, manifiesta desde 2020 su fase más intensa. Es una crisis de sobreacumulación de capital y sobreproducción de mercancías en la que la sustitución de trabajo humano vivo por maquinaria y tecnología alcanza niveles muy altos en determinados sectores de los países centrales del sistema. Aumenta así enormemente la productividad, pero se intensifica la tendencia a la caída de la tasa de ganancia, ya que el trabajo humano es el único que produce valor.

2.- El recurso la deuda para intentar evitar el colapso – típico de todas las crisis capitalistas – ha alcanzado proporciones gigantescas. La deuda global casi cuadruplica el Producto Bruto Mundial. A este endeudamiento masivo se suma la ingente cantidad de productos financieros derivados, y en los últimos años, la producción de dinero “mágico”, sin el menor respaldo real, por EE.UU y la UE.

3.- El desarrollo de la crisis, potenciada por políticas de estado – sobre todo en la UE – como las de la pandemia Covid, sanciones a Rusia, voladura de gasoductos, transición energética, políticas agrícolas y ganaderas, etc, ha acelerado la destrucción de puestos de trabajo, de pequeñas y medianas empresas, así como la concentración y centralización de capital en gigantescos fondos de inversión. Esas políticas han sido alimentadas con cantidades ingentes de dinero público – fondos Next Generation – que reciben las grandes empresas y que aumentan el endeudamiento de los estados.

4. La La crisis, que afecta al todo el sistema capitalista, no lo hace por igual. Las decisiones políticas impuestas por la UE y dictadas por el imperialismo anglosajón – máximo representante de las grandes corporaciones – han acelerado el hundimiento económico de los países europeos, afectando especialmente a Alemania.

5.- En el Estado español la desindustrialización y la destrucción de la agricultura y la ganadería, así como la privatización de todos los sectores estratégicos (energía, transportes, comunicaciones, etc) iniciada con motivo del ingreso en la CEE, se ha acelerado como consecuencia de las políticas citadas.

Las condiciones de la lucha de clases.

6.- La clase obrera, también en las condiciones creadas por la introducción de las tecnologías de la IV revolución industrial, conserva todo su poder potencial, que no depende de su número, ni de la proporción que representa del total de la población. Un solo trabajador que pone en marcha un proceso de producción o distribución concentra en sí mismo la creación de plusvalor.

7- Las subcontratas, los falsos autónomos, la masificación de la precariedad, la doble escala salarial, etc, permiten al capital aumentar la explotación mediante la división de la clase obrera, dificultando la percepción de la unidad objetiva de sus interesas frente a la burguesía.

8.- La derrota de la clase obrera que ha permitido al capital la introducción de estas medidas a través de los diferentes gobiernos a su servicio, tiene en cada país una historia concreta de represión y de corrupción de dirigentes políticos y sindicales.

9.- Esta derrota remite al desmoronamiento ideológico y político que supone considerar que es posible la convivencia pacífica con el capitalismo y, en el caso de los partidos comunistas europeos, de proponer el horizonte electoral como el único posible. Las consecuencias son evidentes: el hundimiento de la URSS, las contradicciones de otros procesos como el chino y la práctica desaparición de los partidos comunistas europeos.

10- Todo ello se sustancia en el mayor debilitamiento ideológico y organizativo de la clase obrera desde el final de la II Guerra Mundial, medido en su capacidad para constituirse en sujeto político y llevar a cabo la destrucción del capitalismo y la construcción del socialismo.

11.- Lejos de delirios posmodernos acerca del final de la clase obrera o de otros que se llaman marxistas – socialistas y que afirman que el trabajo ha perdido el papel central en la producción, para los comunistas este es el terreno en el que se desarrolla la lucha, estas son las condiciones materiales, objetivas y subjetivas, en las que hay que trabajar.

12.- La construcción de la fuerza organizada del proletariado para que actúe como clase para sí, capaz de asumir su misión histórica de conquista del poder político, no es un asunto determinado por las condiciones técnicas de la producción y la distribución, o por factores biológicos como la edad o socioculturales como el género de los trabajadores o su lugar de origen. La construcción de la independencia y la unidad de la clase obrera es un asunto esencialmente ideológico y político que, tomando en cuenta las condiciones concretas, concierne directamente a las organizaciones comunistas.

La lucha de las mujeres trabajadoras frente al feminismo burgués e imperialista.

13.- El patriarcado, que surge históricamente como resultado de la aparición de la propiedad privada y de la sociedad de clase, introduce formas específicas de explotación y de opresión de las mujeres trabajadoras.

14. – La ideología patriarcal, como parte de la ideología dominante, tiende a reproducirse también en el seno de la clase obrera, tanto en forma de malos tratos, como en la reproducción del rol burgués de la mujer, como en el menosprecio o la obstaculización de la organización y la lucha de las proletarias. Todas ellas deben ser consideradas como penetración entre el proletariado de la ideología del enemigo de clase, asumiendo en la teoría y en la práctica, que la lucha por el comunismo es la lucha contra toda discriminación u opresión.

15.- No ha existido revolución obrera en la que no haya habido una participación destacada de las mujeres y no habrá proceso revolucionario sin que las mujeres tengan un papel decisivo.

16.- Los mayores avances en materia de igualdad y libertad de las mujeres se han producido países donde ha habido revoluciones socialistas y en territorios controlados por organizaciones político-militares de carácter comunista.

17.- Si bien en el movimiento obrero puede ser necesaria la existencia de organizaciones de mujeres para evitar que la reproducción de la ideología dominante minusvalore o dificulte sus formas de lucha, en el nivel superior, político, como expresión embrionaria de la sociedad sin clases y sin opresiones de ningún tipo, la organización será la misma. Ello requiere una vigilancia permanente para evitar cualquier tipo de discriminación, incluidas las derivadas de la orientación sexual o identidad de género, y un trabajo de formación específico dirigido a las mujeres para facilitar su incorporación a tareas de dirección.

18.- El feminismo, trata de colocar la contradicción de género por encima de la de clase, y en consecuencia, no sólo pretende arrancar a las mujeres de su puesto en la lucha contra la burguesía, sino incluso plantea la prioridad del combate contra “los hombres”. Constituye una poderosa arma ideológica de la burguesía para dividir y confundir a la clase obrera, que las organizaciones comunistas deben combatir.

19 .- El feminismo engendrado en los centros de poder del imperialismo tiene una poderosa vertiente colonial implementada mediante ONG,s feministas, que dejando intacta la dominación imperialista que determina el saqueo y el subdesarrollo, promueve formas de “liberación” de las mujeres de factura burguesa, blanca y eurocentrista.

20.- El feminismo neocolonial, cómplice de programas de esterilización involuntaria de las mujeres en muchos países del sur, es utilizado para dividir – mujeres contra hombres – movimientos obreros y campesinos y luchas de liberación nacional.

21.- El internacionalismo proletario incluye la solidaridad de clase y el apoyo a la lucha de liberación nacional de los pueblos, excluyendo todo tipo de paternalismo. La liberación de las mujeres forma parte del proceso general de autodeterminación de los pueblos y, dirigida por las propias mujeres, se inscribe en la lucha general antiimperialista y anticapitalista.

La estrategia de la burguesía para gobernar la crisis.

22.- La bancarrota de Occidente a gran escala está servida y las oligarquías mundiales, los dueños de los grandes fondos de inversión y de la Deuda, se preparan para apropiarse todas las garantías públicas y privadas de la misma. La gran reestructuración del capitalismo que anunció el Foro Económico Mundial de Davos, es la expresión concentrada del programa de las clases dominantes.

23. – La ejecución del programa de destrucción planificada a gran escala necesita transformaciones nada tienen que ver con la “mano invisible del mercado”, aunque sí con el poder invisible del gran capital. La voladura controlada de empresas que haría desaparecer el 40% de los puestos de trabajo, máxime con una guerra en el horizonte, entraña, como la historia ha demostrado, graves riesgos de desestabilización social y la posibilidad real de revolución.

24.- La implementación de estas transformaciones a través de políticas de Estado, impulsadas por la UE, financiadas con dinero público, que destruyen las condiciones de vida y de trabajo de importantes sectores de la población, van acompañadas de sofisticadas campañas de alto contenido ideológico destinadas a hacer creer que son “necesarias” en aras de evitar males terribles. La propuesta que da coherencia ideológica y que aglutina esas medidas es la agenda 20/30.

La ONU y sus agencias como instrumentos de dominación.

25.- La Agenda Climática y el Tratado de Pandemias de la OMS, basado en la experiencia del Covid, son los mejores ejemplos de la estrategia ideológica y de control social de la burguesía, que han sido asumidos como dogmas por organizaciones que se dicen comunistas y revolucionarias y que es necesario desmontar.

26.- La agenda Climática, envuelta en un poderoso aparato de propaganda reproduce incesantemente mantras como el calentamiento global, exceso de emisiones de CO2 o el agotamiento de recursos energéticos. El objetivo real es acelerar la destrucción de pequeñas y medianas empresas incapaces de competir favoreciendo la concentración de capital, además de imponer al resto del planeta el uso de tecnologías que la oligarquía mundial controla, así como criminalizar el uso de energías fósiles producidas por países que no están bajo su esfera de influencia.

27.- La penetración de la ideología “climática” ha llegado también a casi la totalidad de los sindicatos y organizaciones de izquierda que, cual émulos del Foro de Davos, promueven actividades destinadas a propagar el “decrecimiento” y a reducir la producción y el consumo. Ese falso ecologismo, fomentado también por ONGs bien financiadas, implica además aceptar que la lucha individual contra la contaminación ambiental, causada fundamentalmente por las grandes multinacionales y de un modo de vida promovido por ellas, es posible sin destruir el capitalismo.

28.- La probable fabricación de un microorganismo “con ganancia de función”, es decir, con un aumento artificial de su capacidad patogénica en un laboratorio de armas biológicas de EE.UU, y su puesta en circulación a escala planetaria, llevaron a implantar medidas de militarización social en gran parte de los países, sobre todo, en EE.UU y la UE.

29.- El terror, la censura de toda opinión crítica y el soborno de dirigentes políticos y sanitarios y de medios de comunicación hicieron posible que se aceptaran sin apenas resistencia medidas que hasta ahora sólo se habían tomado en tiempos de guerra. Brutales medidas de cancelación de derechos y libertades fundamentales y de destrucción de empleo fueron aceptadas por prácticamente todas las organizaciones políticas y sindicales de la llamada izquierda, incluso las autocalificadas de revolucionarias. Aceptaron sin rechistar la función “protectora” de la represión del Estado, o la independencia de la ciencia encarnada por el sector empresarial más mafioso: las multinacionales farmacéuticas.

30.- El cierre de la economía provocó el hundimiento masivo de pequeñas y medianas empresas. La implantación generalizada de las gestiones on-line, el trabajo telemático o las compras por internet tuvo como consecuencia la cancelación a gran escala de oficinas bancarias y de departamentos administrativos, al tiempo que aumentaron exponencialmente las ganancias de las grandes empresas tecnológicas.

31.- El gran experiemento de control social que supuso el Covid, se pretende instituir erigiendo a la OMS, financiada por las grandes multinacionales farmacéuticas, en autoridad sanitaria mundial.

El director general de la OMStendría la autoridad para imponer, por encima de la legislación interna de cada Estado las mismas políticas aplicadas durante el Covid, ante las anunciadas nuevas “pandemias”, “emergencias sanitarias de origen climático”, etc..

32.- Para construir la independencia de clase y, sobre todo para cenfrentar el poder del capitalismo agónico, más depredador que nunca, es imprescindible que la organización comunista lleva a cabo la batalla ideológica que permita desenmascarar ante la clase obrera los aparatos dominación de la burguesía.

La guerra imperialista, el fascismo, el sionismo y el mundo multipolar.

33.- El objetivo de EEUU de controlar económica y militarmente Europa, al que obedeció la creación de la OTAN después de la II Guerra Mundial, y que avanzó significativamente con la desaparición de la URSS, está ahora plenamente alcanzado; el hundimiento económico de la UE se profundiza progresivamente y sus gobiernos hablan con una sola voz, la de la OTAN, es decir, la de EE.UU.

34.- El imperialismo, expresión del capitalismo agonizante pero armado hasta los dientes, prepara una guerra a gran escala y de larga duración para dominar el mundo. El cerco de la OTAN a Rusia y a China obedece a la pretensión declarada de desmembrar el país y apropiarse de los recursos rusos, para a continuación emprender la gran guerra contra Pekín.

35.- La decisión del gobierno ruso de emprender en febrero de 2022 la operación destinada a preservar su profundidad estratégica frente a la OTAN y a desnazificar y desmilitarizar Ucrania, poniendo fin a las masacres del Donbas, fue absolutamente legítima y marcó un punto de inflexión en la geopolítica mundial.

36.- La guerra de la OTAN contra Rusia en carne ucraniana ha puesto de manifiesto la alianza del imperialismo con el fascismo desde el final de la II Guerra Mundial que junto a los servicios secretos militares de los países europeos han venido perpetrando salvajes atentados en diferentes países europeos, incluido el Estado español.

37.- La alianza del imperialismo euro- anglosajón con el fascismo, incluye al sionismo, así como la utilización de grupos islamistas sunníes para la ejecución de atentados o para su utilización en las guerras o desestabilización de países que sus intereses designen.

38- La más que probable derrota de la OTAN por Rusia en Ucrania es el preludio de una guerra a gran escala. La OTAN y los líderes de la UE declaran que la derrota de Rusia es imprescindible para la seguridad y la estabilidad de Europa. Preparan la militarización de los países de la UE mediante la “economía de guerra” que significa prioridad absoluta y aumento significativo del gasto militar, recortes sociales y de derechos laborales y primacía absoluta de la propaganda de guerra.

39.- La guerra se alza, como en crisis anteriores, como instrumento predilecto de la burguesía para llevar a cabo sus planes de destrucción de empresas, para aumentar enormemente sus beneficios con los presupuestos de guerra y, para imponer con la militarización el mayor nivel de disciplinamiento social y de represión.

40.- Ante la agudización de la lucha de clases, el imperialismo – como en otras situaciones de guerra – no va a escatimar recursos para confundir y debilitar la respuesta social. Uno de sus principales instrumentos lo constituyen las organizaciones ni-nis, entre ellas toda la izquierda institucional pero también la extraparlamentaria, que equiparan la OTAN con el gobierno de la nación agredida, contribuyendo eficazmente a paralizar la movilización contra la guerra.

41.- La denuncia del negocio de la guerra y de la utilización de la destrucción y de la carnicería humana como “salida” de la crisis, la oposición a los gastos militares y la participación del ejército en la guerra contra otros pueblos, la confrontación con la propaganda de guerra y con la militarización de la sociedad, deben atravesar las luchas obreras y los movimientos sociales. Esa es hoy la tarea esencial de los comunistas.

Alianzas que escapan al control de l imperialismo.

Los BRICS y las incipientes alianzas anticoloniales en África.

42.- La decadencia del imperialismo euro-estadounidense está produciendo dos grandes consecuencias interconectadas. Por un lado, el recurso creciente a la guerra y, por otro lado, el surgimiento de alianzas entre países y entre organizaciones políticas de distinta naturaleza. pero que tienden a confrontar con el imperialismo. Tales son los BRICS, el Eje de la Resistencia y el embrión de alianzas africanas anticoloniales.

43.- Los BRICS, sobre los poderosos pilares de Rusia y China, han abierto esferas de influencia, sobre todo económicas, que el imperialismo no controla. El reforzamiento de las relaciones de todo tipo entre los países miembros relativiza el impacto de las sanciones a que les somete el imperialismo, al tiempo que aumenta significativamente el uso de monedas diferentes al euro y al dólar en sus transacciones. La adopción de una moneda común y el regreso al patrón oro sería un importante paso hacia la integración.

44.- En la órbita de este espacio que intenta escapar a la bota imperial y colonial, hay que situar los recientes cambios políticos habidos en Mali, Burkina Faso y Níger, junto a otros que empiezan esbozarse en otros países africanos. Los nuevos gobiernos impuestos por golpes de Estado con fuerte apoyo popular han solicitado ayuda militar a Rusia para eliminar la lacra yihadista, y han conseguido deshacerse de la presencia militar francesa y de la ONU, al tiempo que intentan reorientar sus economías sobre la soberanía de sus recursos.

45.- En la actualidad, atribuir a los BRICS un papel político antiimperialista de defensa de los pueblos oprimidos – como bien ha mostrado el escaso papel jugado ante la masacre palestina – más allá del juego de intereses y de contradicciones que configura el complejo escenario político internacional, carece de fundamento. No obstante, su mera existencia supone un contrapeso, antes inexistente, al poder omnímodo del imperialismo.

La Resistencia Palestina y el Eje Antiimperialista y Antisionista

46.- El formidable ataque militar de la Resistencia Palestina al estado sionista del 7 de octubre y las derrotas que su combate, con una enorme desproporción armamentística, le está infligiendo, forman ya parte de las hazañas memorables de la lucha de los pueblos.

47.- La bestial respuesta de “Israel, que a pesar de todo el apoyo militar de EE.UU y la UE no ha sido capaz de documentar victoria alguna sobre la Resistencia, está perpetrando una de las matanzas más brutales de población civil.

48.- La lucha del pueblo palestino, al tiempo La lucha del pueblo palestino, al tiempo que convoca gigantescas manifestaciones en todo el mundo de apoyo explícito a su lucha armada , sobre todo del pueblo árabe y musulmán, ha hecho saltar por los aires los enésimos planes sio-imperialistas de “normalización” de regímenes árabes con la entidad sionista y otros ambiciosos proyectos.

49.- La Resistencia Palestina, hegemonizada por Hamás, pero plural y unida, ha eliminado cualquier vestigio de legitimidad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y la propuesta de los dos estados, surgida tras los Acuerdos de Oslo en 1993. Estos acuerdos fueron firmados por la ANP en el marco de la derrota árabe tras la devastación de Iraq en 1991, primer ataque imperialista tras el hundimiento de la URSS.

50.- El Eje de la Resistencia es una alianza política aconfesional, antiimperilista y antisionista, que reconoce como núcleo vertebrador el apoyo a la lucha del pueblo palestino. Este Eje, del que forman parte todas las organizaciones de la Resistencia Palestina, se ha volcado en sus apoyos: Hezbollah, atacando a la entidad sionista desde Líbano, las organizaciones iraquíes haciendo lo mismo sobre bases norteamericanas en suelo sirio e iraquí y Ansarolá desde Yemen impidiendo el paso de barcos relacionados con Israel por el Mar Rojo.

51.-Tanto “Israel” como los regímenes árabes, peones del imperialismo y del sionismo, sufren procesos de fuerte desestabilización interna. Son la consecuencia directa de la insólita capacidad de resistencia del pueblo palestino y de sus aliados que hace saltar los frágiles equilibrios sobre los que se asienta la dominación neocolonial en Oriente Próximo.

52.- CNC considera que la lucha antiimperialista, junto a la construcción de la clase obrera como sujeto político, son dos procesos íntimamente unidos y que se retroalimentan.

La lucha contra el imperialismo euro-estadounidense-sionista, el único existente en estos momentos, es esencial, sobre todo en los países centrales, aunque se trate de un imperialismo subalterno como el del Estado español.

El movimiento antiimperialista debe constituirse a escala mundial y en el marco de la UE, en lucha por:

– salir de la OTAN y el desmantelamiento de las Bases.

– expulsar del territorio a cualquier ejército extranjero.

– contra los presupuestos de guerra y el drástico recorte de gastos militares.

– contra la participación del ejército en cualquier guerra y contra todo ataque atlantista a cualquier país del mundo.

En consecuencia, la lucha antiimperialista debe apoyar todo movimiento de liberación nacional que intente sacudirse su yugo, entendiendo que allí donde el imperialismo centra su agresión militar, económica o mediática, el pueblo que se alza en armas contra él, lo hace en nombre de toda la humanidad.

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El marco político de la lucha de clases en el Estado español está determinado por la Transición y la incorporación a la UE y a la OTAN.

La Transición, un gigantesco ataque a la clase obrera y a los pueblos del Estado español.

53.- La guerra contra el fascismo internacional llevada a cabo por la República española entre 1936 y 1939 traicionada por las democracias burguesas francesa y británica y que contó con el apoyo entusiasta de las Brigadas Internacionales y de la URSS, anticipó el escenario político de la II Guerra Mundial.

54.- La victoria militar del fascismo en España, seguida por las masacres pueblo a pueblo y barrio a barrio de todas aquellas personas vinculadas con la República, pretendió enterrar para siempre la voluntad popular de lucha y de resistencia. No lo logró. A pesar del terror, del inmenso vacío que dejaron los muertos, los exiliados, los encarcelados, los no nacidos, las víctimas del hambre y de la represión, el movimiento obrero, y de su mano, el movimiento popular surgió pocos años después de terminada la guerra y adquirió grandes dimensiones.

55.- La Transición, precedida por la política de reconciliación nacional del PCE y de convivencia pacífica con el capitalismo del PCUS, supuso la perpetuación de los aparatos de poder de la Dictadura (monarquía, bandera, himno, leyes antiterroristas, Tribunal de Orden Público/Audiencia Nacional, mantenimiento de jerarquías militares, policiales, judiciales y administrativas, el poder de la Iglesia, etc.). Ninguno de los elementos que pudiera ser considerado como de ruptura estuvo presente. La ley de Amnistía de 1977 ha sido una Ley de Punto Final que dejó impunes los centenares de miles de crímenes de guerra y de lesa humanidad perpetrados durante casi 40 años de Dictadura. Las cárceles siguieron llenas de luchadores revolucionarios; unos salían por una puerta y otros entraban por la otra, al mantenerse las mismas calificaciones de delito.

56.- La Transición fue un ataque brutal y certero contra la clase obrera desde el punto de vista de la lucha de clases. Fue perpetrado a través de la firma de los Pacto de la Moncloa por el sindicato CC.OO, tras enterrar las comisiones obreras que, emanadas de las asambleas, representaban la unidad, la independencia de clase y la democracia obrera. El objetivo era, y se consiguió, debilitar hasta la extenuación a uno de los movimientos obreros más combativos de Europa, amputando todo vestigio de independencia de clase, hasta dejarlo convertido en un instrumento de la burguesía.

57.- Esa función no podía ser realizada sólo desde fuera por la CIA y la socialdemocracia alemana. Fue preciso que la dirección del mayor partido de la clase obrera, el PCE, llevara a cabo la tarea de vaciarlo política y organizativamente y de hacer pasar como un éxito lo que era una autoinmolación en toda regla del proletariado del Estado español en el altar de la burguesía imperialista.

58.- La claridad de ideas sobre este trascendental asunto es clave para la reconstrucción del movimiento obrero y del partido comunista. El asunto no es calificar al PCE de más o menos reformista; la tarea central es lograr que la clase obrera asuma la Transición como un gigantesco ataque de la burguesía, estatal e internacional, con la complicidad criminal de quienes colaboraron decisivamente Para ello el conocimiento de nuestra historia reciente por parte de la juventud obrera es decisivo.

Tras la derrota de la Transición, la entrada en las principales estructuras de poder de la burguesía imperialista: la CEE y en la OTAN.

59.- Castrado el movimiento obrero tras la derrota de la Transición, los partidos de la izquierda institucional impusieron sin resistencia el ingreso en la CEE como la entrada en la “Europa de los derechos sociales y el bienestar”, que sirvió para la liquidación masiva de la industria, la agricultura y la ganadería, así como para la privatización a precio de saldo de todas las grandes empresas y bancos públicos.

60.- La entrada en la OTAN, que el PSOE vendió como el “peaje” necesario para entrar en el “paraíso europeo del bienestar”, fue la última gran batalla política de la izquierda cuya derrota cerró la Transición. No obstante, la victoria del NO en Euskal Heria, Cataluña y Canarias y el recuerdo de las grandes movilizaciones contra la OTAN y las Bases forman parte del fermento que es preciso actualizar para la lucha antiimperialista actual.

El apoyo a la lucha por el Derecho de Autodeterminación y a la independencia, una cuestión democrática y de clase.

61.- La negación del Derecho de Autodeterminación de los pueblos del Estado español es una de las muestras más claras de la pervivencia de la herencia de la Dictadura. Su aceptación por parte de todas las fuerzas políticas que han gobernado – incluidas Podemos, IU y Sumar – las identifica como cómplices necesarios del Régimen del 78.

62.- CNC defiende y se compromete con la lucha por el Derecho de Autodeterminación, que incluye el derecho a la independencia, de los pueblos del Estado español por dos razones fundamentales:

– porque es un derecho democrático básico

– porque, en aras del objetivo prioritario de la unidad de clase, es indispensable que la clase obrera de los pueblos oprimidos perciba a su lado a la clase obrera de la nación opresora, borrando así cualquier posible acusación de complicidad de esta última con la burguesía.

¿Fascismo o dictadura de la burguesía?

63.- La lucha del Estado contra el Movimiento de Liberación Nacional Vasco, contra las organizaciones populares vascas y contra las organizaciones comunistas que no aceptaron la Transición y que padecieron décadas del más brutal terrorismo de Estado, ha ido acompañada de un endurecimiento y extensión de toda la legislación antiterrorista de la Dictadura.

64.- A pesar del cese de la actividad armada de ETA y de promesas electorales, sistemáticamente incumplidas, continúa vigente todo el aparato represivo aplicado a sindicalistas, raperos, movimientos sociales y con una dureza inusitada a las personas inmigrantes.

65.- A medida que la crisis arrecia y el riesgo de revueltas populares empieza a amenazar su “estabilidad”, los gobiernos de la UE no han tardado en arrojar por la borda derechos y libertades . Los métodos autoritarios se instauran, alimentando el fascismo más o menos abiertamente, para asegurar la dictadura de la burguesía, máxime cuando el escenario de guerra a gran escala y de larga duración se perfila cada vez con más nitidez.

66.- El experimento de control social de la pandemia Covid mostró con claridad hasta dónde están dispuestos a llegar. Los mismos Estados de Alarma fueron aplicados en muchos países de la UE, al igual que la Ley de Seguridad Nacional, ya en vigor en muchos de ellos y en tramitación parlamentaria aquí. La cancelación del derecho a la información, a la libertad de expresión y la implantación férrea de la censura, en vigor desde 2020, se ha extendido a todo lo relativo a la guerra de la OTAN contra Rusia. La propaganda de guerra es la única “información” que transmiten todos los medios sin excepción.

El camino para avanzar hacia el objetivo de la revolución socialista.

67.- Cuando la burguesía imperialista, intentando dar salida a la gigantesca crisis capitalista, se dispone, no sólo a intensificar la destrucción de las condiciones de vida de la clase obrera, sino a imponer la “economía de guerra” y a enviar a la juventud al frente de batalla, el grado de conciencia y organización del proletariado se sitúa en los niveles más bajos de hace décadas.

68.- La derrota de las revoluciones socialistas que jalonaron el siglo XX cuyo paradigma es el hundimiento de la URSS a principio de la década de los noventa, culminó el ya avanzado derrumbe ideológico, político y organizativo de los principales partidos comunistas. Esta derrota es una enorme losa que las organizaciones comunistas revolucionarias aún no hemos conseguido superar.

69.- Las consecuencias en el plano político han dado lugar al surgimiento de fuerzas nacidas al calor del malestar social ante los ataques contra la clase obrera con los que la burguesía hacía frente a los diferentes estallidos de las crisis. Estas organizaciones pretendían ofrecer “soluciones” sin confrontar ni con el capitalismo, ni con sus estructuras políticas, culturales y militares. Sus efímeros éxitos electorales, han dejado tras de sí un profundo sentimiento de derrota e impotencia. Ya no hay esperanzas de que la participación electoral pueda resolver nada, pero los niveles de organización y de lucha obrera y popular están bajo mínimos, sin referente alguno, ni sindical, ni político.

70.- La mayor parte de las organizaciones que se llaman comunistas no ha asimilado los cambios cualitativos que la situación presenta y creen que la crisis sólo supone un incremento de la explotación de la clase obrera. Como la historia demuestra, comprender lo nuevo en la estrategia de la oligarquía capitalista es condición para que la línea política comunista penetre en la clase obrera y ésta pueda responder a la ofensiva de la burguesía en todas sus dimensiones y a sus nuevos instrumentos de dominación.

71.- La fragmentación del análisis de la realidad, es decir, la incomprensión de la unidad general de la ofensiva del capital contra la clase obrera y las clases populares en sus diferentes manifestaciones y ropajes justificatorios (Deuda, pandemias, cambio climático, guerra, etc.), impide entender el capitalismo como realidad histórica y articulada de relaciones sociales y es la legitimación de la impotencia política.

72.- La construcción de la organización comunista, de su potencia ideológica y política para infundir en la clase obrera y en el movimiento popular la necesidad ineludible de enfrentar la barbarie que el capitalismo y el imperialismo supone, es determinante para evitar una derrota de dimensiones semejantes a las que pudo representar el nazismo y que fue conjurada fundamentalmente por el comunismo.

73.- La construcción de la organización comunista no puede basarse ni en supuestas legitimidades históricas por éxitos pasados, ni en la mera voluntad autoproclamativa o, menos aun, en acuerdos cupulares de organizaciones. La organización comunista es el resultado de la intervención consciente y organizada en la lucha de clases.

74.- CNC parte, sin arrogancia pero con firmeza, de la voluntad insobornable de contribuir a destruir el capitalismo y de construir el socialismo y el comunismo.

La batalla de ideas que nos espera tiene que saber enfrentar el control masivo a escala inédita de todos los aparatos culturales, educativos, científicos e informativos, por parte de la burguesía. Su dogma central no ha variado: el carácter “natural” e inmutable del orden capitalista y al que sólo cabe reformarlo, pero para aparentar cambios y seducir a la juventud, en cada época se disfraza con ropajes nuevos y radicales.

La herramienta más poderosa en nuestras manos es la teoría marxista imbricada en la experiencia concreta de la lucha de clases y su formidable capacidad para desarticular y derribar los mitos sobre los que se asienta la dominación.

Lenin sentenció con rotundidad esos intentos de erigir nuevas vías: “El problema de la ideología se plantea solamente así: ideología burguesa o ideología socialista. No hay término medio, pues la sociedad no ha elaborado ninguna “tercera” ideología; además en la sociedad desgarrada por las contradicciones de clase nunca puede existir una ideología al margen de las clases, ni por encima de las clases. Por eso todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea alejarse de ella, equivale a fortalecer la ideología burguesa”.

Somos muy conscientes de que la victoria no está asegurada, pero también de que en esa confrontación se juega el porvenir de la dignidad humana, el futuro de la humanidad.

*****

Líneas de trabajo fundamentales.

Extender y fortalecer la Coordinación de Núcleos Comunistas.

75.- Junto con la decisiva intervención de la militancia en las luchas obreras y populares, la difusión de la revista “Con-ciencia de clase”, la organización de debates sobre sus contenidos, y la formación política permanente, son las herramientas básicas de la construcción comunista.

CNC procurará actuar de manera coordinada con otras organizaciones comunistas, tanto en el movimiento obrero o en la lucha antiimperialista, como a escala estatal, con organizaciones comunistas de las nacionalidades.

Avanzar en la construcción de la independencia de la clase obrera.

76.- El proletariado es la clase trabajadora universal que corresponde al modo de producción capitalista, que se constituye en clase independiente de la burguesía y que se enfrenta a ella en el marco de la lucha de clases. No es un concepto sociológico (mujeres, parados, inmigrantes, fijos, precarios, etc.) sino político. La aparición de la conciencia de clase, implica la comprensión y la asunción de la necesidad y la posibilidad de constituirse en clase dominante y conquistar el poder político para construir el socialismo y el comunismo.

77.- La fragmentación del proletariado, que dificulta la percepción de la unidad de clase, junto a las dificultades subjetivas producto de errores y derrotas del movimiento revolucionario, son el terreno de juego en el que se desarrolla hoy la lucha de clases y en el que debe tener lugar la intervención política de los comunistas. Ni es un muro impenetrable. Romperlo requiere encontrar sus puntos débiles y las herramientas necesarias.

78.- El elemento central de la lucha de clases de la burguesía contra la clase obrera es impedir que ésta sea consciente de su poder. Un poder que es incomparablemente más grande que el porcentaje que ésta supone con respecto al total de la población. Ese poder consiste en su capacidad de mostrar, no sólo que la burguesía es perfectamente prescindible para el funcionamiento de la sociedad, sino que su eliminación como clase es la condición primera para acabar con el crimen cotidiano que la explotación engendra y, sobre todo, que es capaz de hacerlo.

79.- En el proceso de construcción del poder de la clase obrera, la reivindicación de la asamblea de trabajadores y trabajadoras, de todas las categorías, partiendo de la asamblea de centro de trabajo, como órgano decisorio supremo, tiene carácter estratégico. Es la encarnación de la democracia obrera y de la unidad de clase.

La asamblea debe decidir, sobre todo en momentos álgidos de la lucha, si el comité de empresa la representa o no. En el caso de que no sea así, la asamblea elige directamente a los miembros la Comisión o Consejo, a aquellos y aquellas que considera más firmes, más íntegros y más combativos. Y ante ella responden.

80.- La comisión obrera, emanada de la asamblea es radicalmente diferente del comité de empresa, elegido en unas elecciones sindicales, convocadas y controladas por el poder y por la burguesía en última instancia. En ellas unos sindicatos compiten con otros, representando el guión preferido por la patronal, el de la escenificación de la división de la clase obrera. Además, salvo excepciones que confirman la regla, el comité se convierte en el “agente social” representante de la patronal. Esta situación repetida hasta el infinito consigue dos objetivos básicos: uno, imponer los intereses de la patronal, y otro, el más grave, alimentar la desconfianza de la clase obrera en su propia organización.

81.- La unidad de clase, que se forja desde abajo en la lucha, sólo puede emanar de la asamblea obrera como fuente de toda legitimidad y todo poder en la lucha de clases. Si las asambleas son decisorias y de ellas emana todo el poder se rompen las barreras: decidirán las formas y los tiempos de las luchas, pueden elegir representantes al margen del comité de empresa si lo consideran necesario, pueden autoconvocarse, pueden decidir coordinarse con otras empresas, pueden cuestionar los objetivos de la producción, en el envío de armas, por ejemplo, etc. En definitiva pueden actuar en función de su propio poder y de la unidad de clase engendrada por la democracia obrera, que si lo es, necesita romper la camisa de fuerza de la burguesía.

La asamblea de trabajadores deja libre el genio que está guardado y tapado en la botella.

82.- En este momento histórico alcanza su máximo desarrollo la contradicción esencial del capitalismo: la apropiación privada de la producción social. El desarrollo científico-técnico, resultado de la producción social y que por derecho pertenece a la humanidad, se convierte en monopolio de unos pocos capitalistas y en el medio para dominar y oprimir a los trabajadores.

83.- El movimiento obrero, a través del debate en la asamblea de trabajadores debe luchar para imponer el control obrero de la producción sobre todo en lo referente a la introducción de nuevas tecnologías, en el camino de la socialización de los medios de producción. En la asamblea se deberá mostrar cómo los cambios tecnológicos convenientemente expropiados y puestos en manos de la clase obrera servirían para reducir la jornada laboral, para que los trabajos más penosos y peligrosos. fueran realizados por máquinas y, sobre todo, para planificar la producción en función de las necesidades sociales.

84.- En este camino se sitúa el Encuentro de Movimiento Obrero (EMO) que pretende aglutinar a trabajadoras y trabajadores de diferentes sectores, destacados por su combatividad y compromiso, independientemente de su afiliación sindical o no, para abordar el objetivo sin el cual toda lucha es incapaz de acumular fuerzas: la construcción de la conciencia del poder de la clase obrera y de su independencia frente al enemigo de clase, al cual debe destruir.

85.- El EMO, al tiempo que trata de fortalecer las luchas obreras, reconoce y se articula sobre dos principios políticos básicos: la necesidad de la toma del poder político por la clase obrera y el internacionalismo.

86.- El internacionalismo, hacia adentro y hacia afuera de las fronteras estatales, ha sido y debe seguir siendo uno de los pilares de todo movimiento obrero que asume sus tareas revolucionarias. El internacionalismo proletario es especialmente vital en los países del centro del imperialismo, donde el chauvinismo o el racismo son instrumentos privilegiados de la burguesía para dividir a la clase obrera y fomentar el fascismo.

Ante la escalada hacia la guerra, fortalecer el movimiento antiimperialista dentro del Estado español, en la UE y a escala mundial.

87.- El futuro inmediato está marcado por un escenario de crisis capitalista cada vez más profunda en el que la guerra imperialista dirigida por la OTAN supone la prioridad absoluta de los gastos de guerra, recortes de gastos sociales, la militarización de la sociedad y la alta probabilidad de envío de la juventud al frene de batalla.

88.- La guerra, como las historia muestra, no sólo se dirigirá contra otros pueblos, sino que actuará también contra el enemigo interior para evitar que el previsible escenario de lucha de clases abierta pudiera transformarse en revolución socialista.

89.- El internacionalismo, que hemos identificado como vital para el movimiento obrero, tiene que conformar un amplio movimiento antiimperialista hundiendo sus raíces en la lucha de clases. Este movimiento debe tener principios firmes porque su recorrido será largo, como la guerra que tiene que enfrentar. Este movimiento nada tiene que ver con planteamientos pacifistas ingenuos o calculados. El pacifismo profundamente inoculado en los cerebros de la clase obrera, y que supone la asunción del más absurdo y suicida desarme frente al más poderoso y criminal enemigo, es uno de los cánceres contra los que debemos de luchar.

90.- El internacionalismo proletario debe incorporar la más coherente y firme lucha antiimperialista que implica, también, el apoyo inquebrantable a la lucha de liberación nacional de los pueblos. Así mismo, es clave, sobre todo en momentos como los actuales en los que el apoyo popular al pueblo palestino es masivo, mostrar los vínculos de su combate con la lucha general contra las herramientas fundamentales del imperialismo: la OTAN y las Bases Militares. Y no sólo por solidaridad internacionalista, sino sabiendo que esas mismas armas que apuntan a los pueblos que luchan por su liberación, se dirigirán contra cualquier revolución obrera que pueda surgir.

*****

A modo de conclusión.

El resurgimiento de la clase obrera como sujeto político, el único capaz de enfrentar la monstruosa barbarie con la que el capitalismo en crisis pretende conjurar su desaparición, no será el resultado de buenas intenciones o de acuerdos de “unidad” entre cúpulas de organizaciones, aunque asumimos la importancia del trabajo conjunto desde la base del movimiento obrero y antiimperialista.

Ese renacimiento exige, como ha sucedido en los prolegómenos de todo proceso revolucionario:

  • La recreación, aquí y ahora, de toda la herencia teórica, política y cultural que nos han legado revoluciones anteriores.
  • Afilar las armas de la crítica y barrer del pensamiento la podredumbre y la impotencia que, cual droga paralizante, inunda los cerebros de la clase obrera y de la mayoría de sus organizaciones.
  • Comprender en su integridad y en sus conexiones la ofensiva de la burguesía contra la clase obrera. Hacer fructificar la teoría política y el análisis de la realidad concreta insertándola en las luchas del movimiento obrero y popular.
  • Fundir el internacionalismo proletario con la lucha antiimperialista.
  • Utilizar el arte revolucionario como expresión y catalizador de la lucha de clases y antiimperialista.

En definitiva, asumir con todas las consecuencias, que nos preparamos para construir la fuerza necesaria para vencer.

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