Las 4 razones que demuestran cómo la UE se está preparando para el conflicto con Rusia

Al analizar el conjunto resultante de las cuatro actividades que está llevando a cabo Europa (dronización, militarización, guerra de corso en el Báltico y nuclearización), está claro que el conflicto entre Rusia y Europa debe considerarse inevitable.

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© Photo: Public domain
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Giuseppe Masala.— “En diez semanas nos formaron para la vida militar, y durante ese tiempo nos transformaron más profundamente que en diez años de escuela. Aprendimos que un botón brillante es más importante que cuatro volúmenes de Schopenhauer. Aturdidos al principio, exasperados después y finalmente indiferentes, tuvimos que reconocer que lo que cuenta no es tanto el espíritu sino el cepillo para el betún, no el pensamiento sino el sistema, no la libertad sino el ‘ponerse firme’.”
Sin novedad en el frente occidental – Erich Maria Remarque

Uno de los fenómenos más peligrosos de la guerra mundial fragmentada es ciertamente que cada vez que uno de los “conflictos locales” estalla con gran violencia, los medios de comunicación y, en consecuencia, las opiniones públicas tienden a concentrar su atención en él, descuidando lo que ocurre en los demás conflictos. Un fenómeno peligroso que, por un lado, impide ver el fenómeno en su totalidad y lleva a concentrarse en un único teatro y, sobre todo, tiende a subestimar la importancia de las fases de “cansancio” que se producen en un cuadrante cuando, en realidad, son aquellas en las que se prepara la próxima escalada.

Con el estallido de la guerra en el Golfo Pérsico, un manto de silencio ha caído sobre el conflicto ucraniano; pero no es erróneo afirmar que se trata de un silencio que prepara la tormenta. Las élites europeas han transformado a toda Europa en la retaguardia del frente ucraniano, convirtiéndose de facto en parte directa del conflicto, como ya reconocen abiertamente los rusos. Los ejes fundamentales de esta evolución del estatus europeo en relación con el conflicto son, a juicio del autor, sustancialmente cuatro:

  1. Dronización: los países de la UE se han convertido en productores, mediante empresas conjuntas, de los drones necesarios para Ucrania, y no solo eso; a menudo, los países más próximos a las fronteras rusas conceden de hecho su espacio aéreo a los drones ucranianos en ruta hacia los objetivos de sus incursiones en territorio ruso.
  2. Militarización del tejido productivo civil.
  3. Uso de métodos corsarios en el Mar Bálticocontra los buques mercantes rusos o procedentes de puertos rusos.
  4. Nuclearización: probable ampliación del paraguas nuclear francés a los países europeos con clara función antirrusa.

Dronización

El fenómeno de la dronización consiste, de hecho, en transformar a Europa en la retaguardia productiva de los drones que Ucrania necesita para enfrentarse a Rusia. En su última gira europea, Zelenski firmó contratos de colaboración con países como Italia, Alemania, Francia y Gran Bretaña para la producción conjunta de drones. Por otra parte, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores ruso publicó una lista exhaustiva de todas las empresas europeas que producen componentes para los drones ucranianos: además de cuatro empresas italianas, figuran empresas británicas (Fire Point y Horizon Tech), alemanas (Davinci Avia y Airlogistica), danesas (Kort), letonas (Terminal Autonomy), lituanas (Kort), neerlandesas (Destinus), polacas (Antonov State Enterprise y Ukrspecsystems) y checas (DeViRo). Un esfuerzo que, como es fácil de entender, es mucho más que un mero acuerdo comercial, porque permite a Kiev obtener drones (o piezas de los mismos) protegiendo la producción de posibles ataques rusos. No es casualidad que los rusos hablen de posibles consecuencias debido a este tipo de ayudas al esfuerzo bélico ucraniano para la producción de uno de los sistemas de armas que ha resultado ser de los más innovadores y peligrosos de toda la guerra. Cabe señalar además que la Unión Europea ha destinado más de mil millones de euros al desarrollo y la producción de drones en Europa y a la construcción de una cadena productiva sustancialmente completa (en la que la propia Ucrania actúa como un verdadero “polígono de tiro” y fuente principal de experiencia práctica). En rigor, se trata de una verdadera orientación de política industrial que no puede dejar de suscitar preocupación, porque son decisiones que tienen el objetivo de dotar a las fuerzas armadas europeas de un sistema de armas en cantidades tales que resultan incompatibles con un uso normal en tiempos de paz.

Militarización

La reconversión del tejido productivo civil está ciertamente en marcha en toda Europa, particularmente en los países miembros de la OTAN. El caso más emblemático de este fenómeno es, obviamente, el alemán, que está incluso transformando su poderoso sector automovilístico (que era la locomotora de la producción del país) en un productor de armamento, elevando así el sector de la defensa a nueva base de la economía alemana.

Incluso el Wall Street Journal ha destacado esta decisión de política industrial de Berlín, tendente a transformar el actual declive de la industria del automóvil en un auge de la industria de defensa: “En todo el sector industrial alemán, las líneas de producción que un día garantizaron el milagro de las exportaciones del país se están reconvirtiendo en mecanismos de rearme de Europa”, observa el WSJ.

Un caso emblemático de esta transformación del sector industrial alemán es el de Schaeffler, uno de los proveedores fundamentales para la automoción (desde motores hasta rodamientos), que ahora produce motores para drones, sistemas de a bordo para vehículos blindados y componentes para la aviación militar. Otro caso llamativo es ciertamente el de Volkswagen, que está negociando con empresas israelíes para iniciar la producción de componentes para el sistema Iron Dome israelí en 2027. En términos más generales, son varias las empresas que han añadido un tercer turno de trabajo para la producción de armas y municiones para Ucrania. Casi el 90% del capital de riesgo europeo invertido en el sector de la defensa va a empresas alemanas.

Como se puede observar, estamos ante una transformación imponente, difícil y ciertamente costosa que no puede hacerse con perspectivas a corto plazo. Berlín pretende producir armas de forma masiva durante un largo período de tiempo. Una decisión que solo es concebible con la convicción de que el enfrentamiento con Moscú es inevitable, y solo cabe esperar que sea un enfrentamiento “frío” como el de la segunda mitad del siglo pasado y no “caliente” como el de la primera mitad.

Guerra corsaria en el Báltico

Uno de los casos más graves de militarización de la postura europea es ciertamente el bloqueo sustancial del Mar Báltico a los petroleros que transportan petróleo ruso y que proceden de la región rusa de Leningrado, con salida al Báltico. Ya son innumerables los casos de abordaje y confiscación de petroleros que las autoridades europeas califican de “flota fantasma rusa”. El primer período en el que se observó este fenómeno pudo considerarse esporádico y tal vez – siendo generosos – atribuible a un exceso de celo de las autoridades de los países europeos ribereños, pero hoy no puede sino considerarse como una nueva guerra de corso de los europeos contra los buques rusos, tendente a bloquear la utilización del Báltico por parte de los rusos. Es inútil subrayar que el derecho internacional (del que tanto presumen los europeos) considera este tipo de comportamiento como un acto de guerra. Guerra contra Rusia que cada vez se ha desplazado más hacia el mar: primero los continuos ataques a los petroleros rusos en el Mar Negro, y ahora la guerra de corso en el Báltico, sin olvidar los esporádicos (pero gravísimos) ataques a buques rusos en el Mar Mediterráneo.

La nuclearización de Europa

El fenómeno ciertamente más preocupante en este gravísimo contexto de guerra latente contra Rusia es el relacionado con las alianzas militares europeas. El primer paso fue sin duda la firma del Tratado de Aquisgrán de 2019 entre Francia y Alemania, que prevé también una cooperación reforzada en el ámbito militar entre ambos países. Otro paso hacia la constitución de una alianza europea fue ciertamente el tratado de Nancy entre Francia y Polonia, que prevé, además de asistencia mutua en caso de ataque, una estrecha cooperación nuclear. De importancia primordial fue luego la “Declaración de Northwood” entre Reino Unido y Francia (julio de 2025), que por primera vez prevé la coordinación de ambas fuerzas nucleares pertenecientes a estos países. Lenta pero inexorablemente está naciendo una red de tratados entre países europeos que tiene a Francia (pero también a Gran Bretaña) en el centro y que está llevando a la extensión del paraguas militar y nuclear francés y británico a toda Europa. Como prueba de lo afirmado, cabe recordar que en octubre de 2024, los ministros de defensa de Alemania y Reino Unido acordaron una cooperación militar germano-británica en el marco del “Acuerdo de Trinity House”, que incluye también cuestiones nucleares. También Berlín y París han acordado mantener un diálogo nuclear franco-alemán. El llamado “Grupo Director” está llamado a mantener intercambios regulares de opiniones sobre todas las cuestiones relacionadas con la energía nuclear y a desarrollar las posibilidades de cooperación.

Además, en estos últimos días se perfilan posibles acuerdos adicionales. El 20 de abril en Gdansk, el presidente francés y el primer ministro polaco anunciaron públicamente que Francia ha invitado a Polonia a unirse al grupo europeo del marco de “disuasión avanzada”, que incluye también a Alemania, Grecia, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca y Suecia, y que prevé una fuerte cooperación también en el ámbito nuclear militar con Francia. Cabe señalar que el primer ministro polaco se ha mantenido deliberadamente ambiguo sobre la posibilidad de que, en el marco de esta cooperación, Polonia pueda albergar aviones Rafale franceses dotados de armas nucleares. Está claro que toda esta actividad diplomático-militar debe considerarse dirigida contra Rusia, dado el contexto conflictivo existente entre Moscú y los países europeos. Obsérvese, además, cómo Europa está entrando en una fase en la que la seguridad ya no está garantizada por Estados Unidos y, como han señalado en Foreign Affairs Ethan B. Kapstein de la RAND Corporation y Jonathan Coverley del International Institute for Strategic Studies (IISS), el viejo continente se ve obligado a reestructurar rápidamente su modelo de defensa.

Una última observación debe hacerse sobre la propuesta de ley presentada por el gobierno finlandés al parlamento de Helsinki, en la que se autoriza el despliegue de armas nucleares en territorio nacional. Una propuesta que no puede sino calificarse de escalofriante, tanto por la larguísima frontera entre Rusia y Finlandia como por la proximidad a Múrmansk (ciudad ártica donde tiene su base la Flota del Norte rusa) y, sobre todo, a San Petersburgo, segunda ciudad rusa situada a menos de 200 km de la frontera finlandesa.

Conclusiones

Al analizar el conjunto resultante de las cuatro actividades enumeradas que está llevando a cabo Europa (dronización, militarización, guerra de corso en el Báltico y nuclearización), está claro que el conflicto entre Rusia y Europa debe considerarse inevitable. Probablemente se ha superado el punto a partir del cual se llega al conflicto directo por inercia, lo que hace muy difícil, si no imposible, cualquier retroceso.

Publicado originalmente por  lantidiplomatico.it

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