La estafa de la «libertad»: Milei y el castigo a la clase obrera.
Por André Abeledo Fernández
Vivimos tiempos oscuros donde el neofascismo y el capitalismo salvaje avanzan sin frenos a nivel global. Nos intentan vender recetas mágicas disfrazadas de rebeldía, pero la realidad golpea con dureza siempre a los mismos: a la clase trabajadora. El ejemplo más claro de esta barbarie desatada lo tenemos hoy en la Argentina de Javier Milei.
A Milei le gusta presentarse ante el mundo como un adalid de la libertad, un «anarcocapitalista» que venía a destruir los privilegios de la casta política. Pero esa fue, desde el principio, la gran estafa.
Quienes defendemos los derechos de los de abajo sabemos perfectamente que, para los neoliberales más extremos, la palabra «libertad» solo significa una cosa: la libertad de los poderosos para explotar sin límites y el sálvese quien pueda para el resto.
La cruda realidad demuestra que la supuesta «casta» contra la que Milei prometía luchar no eran los grandes empresarios ni los fondos buitre. La verdadera casta que su gobierno ha decidido aplastar es la clase trabajadora con derechos. Los que sufren sus políticas sociópatas no son los millonarios; son los obreros que pierden sus puestos laborales, los pensionistas desamparados y las familias trabajadoras que ya no pueden alimentar a sus hijos mientras ven cómo se desmantelan la sanidad y la educación pública. Milei solo gusta a aquellos que tienen la barriga llena y no pasan hambre.
El verdadero peligro de personajes mesiánicos como Milei es que no surgen de la nada. Son el monstruoso resultado del fracaso de una falsa izquierda institucional que se olvidó de la calle, que se dedicó a hacer política de salón y que le abrió las puertas de par en par a la extrema derecha. Cuando el pueblo se siente desprotegido y carece de una vanguardia organizada, es fácil engañarlo con discursos de odio y falsas promesas.
Argentina es hoy una lección dolorosa para toda la clase obrera mundial. Nos demuestra de forma dramática lo que ocurre cuando un pueblo pierde la conciencia de clase. Sin conciencia colectiva y sin organización sindical, nos dominan fácilmente.
Milei representa el capitalismo en su estado más puro y deshumanizado; una máquina de generar miseria que, de continuar así, arrastrará al país hacia un abismo social absoluto. Pero la historia también nos enseña que el pueblo organizado termina despertando. La única respuesta posible ante el salvajismo neoliberal es la movilización, la solidaridad internacionalista y la batalla en las calles para recuperar cada uno de los derechos que nos pretenden robar.
André Abeledo Fernández


Saludos a todos desde Costa Rica
Estamos viviendo el canibalismo social qué reclama la sangre de aquellos que aún disponen de unos pocos derechos. Lo vemos en Bolivia, en todo Mesoamérica. Es a sangre y fuego la lucha que nos espera!