¿Guerra híbrida? Hablemos entonces de Estados Unidos e Israel
Camaradas:
La Unión Europea habla de «guerra híbrida» rusa. Alemania y España, obedientes como siempre a los amos de Bruselas y Washington, repiten el mantra sin sonrojarse. Y uno se pregunta, con la paciencia que da haber pasado dieciocho años tras un mostrador, aguantando a jefes y políticos de la misma calaña: ¿de qué hablan exactamente?
¿Guerra híbrida, dicen?
¿Se refieren al secuestro de mandatarios de países soberanos, a los magnicidios planificados en despachos de Langley, a los bloqueos genocidas que llevan décadas asfixiando a Cuba y a Venezuela? ¿Hablan de las sanciones criminales que matan más que las bombas, de las guerras ilegales que arrasaron Irak, Libia y Siria? ¿Se refieren al terrorismo de Estado, a las amenazas constantes de intervención militar, a los aranceles impuestos por Trump como si el mundo fuese su patio trasero?
¿Hablan estos mandatarios vendepatrias del desprecio absoluto a la legalidad internacional, a los derechos humanos y a las instituciones que ellos mismos pisotean cuando no les convienen? ¿Denuncian acaso el uso sistemático de las redes sociales y de los grandes medios para sembrar odio, racismo, xenofobia y mentiras, buscando siempre un chivo expiatorio que tape sus propios crímenes? ¿Están hablando del espionaje a países «aliados», como quedó probado con la NSA, o del uso perverso de la migración para desestabilizar fronteras cuando les interesa?
La hipocresía no tiene límite
No, camaradas, no creo que sea eso lo que entienden por guerra híbrida. Porque, si fuese así, estarían señalando a Estados Unidos y a Israel, no a Rusia.
La hipocresía de los lacayos del imperio, de los lamebotas del sionismo internacional, de los sirvientes del trumpismo y de los vendepatrias que gobiernan Europa no conoce límites. Ya no les queda dignidad. Ni patriotismo. Ni sentido común. Ni siquiera sentido del ridículo.
Mientras Gaza es arrasada con bombas pagadas y fabricadas en Occidente, mientras Cuba resiste un bloqueo que la ONU condena año tras año casi por unanimidad, mientras Venezuela sufre el saqueo de sus recursos bajo amenaza permanente, los mismos que callan ante esos crímenes se rasgan las vestiduras hablando de Rusia.
Es la vieja fórmula del imperio: acusar al adversario de aquello que uno mismo comete a diario, con total impunidad.
La clase trabajadora no puede dejarse embaucar por este relato. Detrás de la expresión «guerra híbrida» se esconde la necesidad de justificar el rearme europeo, de preparar a la opinión pública para nuevos recortes sociales disfrazados de «gasto en defensa» y de desviar la atención de una crisis que ellos mismos contribuyen a provocar con su sumisión al capital financiero y a Washington.
Até a vitoria sempre!
André Abeledo Fernández

