
Alex Moreno (Unidad y Lucha).— El 21 de julio de 2026 leíamos las declaraciones de Flor Baena, hermana de Xosé Humberto Baena, uno de los últimos fusilados por el franquismo y militante del FRAP, reclamando a la ministra de educación, Milagros Tolón, que su hermano dejara de figurar en los libros de historia como asesino. La petición venía motivada porque el gobierno le concedió el año anterior, coincidiendo con los 50 años de los últimos fusilamientos del franquismo, el reconocimiento y reparación personal que otorga la Ley de Memoria Democrática, estableciendo la ilegitimidad del tribunal que condenó a los tres militantes del FRAP y dos de ETA.
El Estado español y su clase dominante necesitan parches políticos y sociales para que su proyecto no se derrumbe. En una ocasión los pone el PSOE y sus satélites, a su forma, y, en un futuro, el PP y su satélite. Cubren nuestra memoria de cinismo, afirmando que lucharon por la actual democracia borbónica. Esto suele ir acompañado del izquierdismo que rinde homenajes escondiendo las banderas de lucha que alzaron: la de la II República española y Euskal Herria. Nunca esconderemos donde militaron ni su lucha y potenciaremos los homenajes junto con los compañeros de lucha para destruir el Régimen del 78.

