La vergüenza no es que lleguen al poder: es que existan políticos de este nivel
La vergüenza empieza mucho antes de las urnas.
Que alguien como Feijóo o como Abascal pueda llegar a presidir el Gobierno del Estado español es una grandísima vergüenza. Pero la vergüenza de verdad es anterior: que existan políticos de este nivel. Feijóo ya presidió Galicia y Ayuso preside Madrid, así que no hablamos de ninguna hipótesis. Hablamos de lo que ya tenemos delante.
Ignorancia, pifias épicas y cero oratoria.
Ignorancia en casi todos los temas, falta de capacidad en todos los sentidos y metedura de pata tras metedura de pata, algunas absolutamente épicas. Y una capacidad oratoria nula.
Hemos visto a Ayuso incapaz de hilvanar dos frases seguidas sin el pinganillo en la oreja y, cuando las dice, son auténticas necedades. Hemos visto a Feijóo mezclar churras con merinas una y otra vez y hacerse el listo con aquella perla de 2022: dijo que Orwell escribió 1984 en el año 84, cuando la novela se publicó en 1949, como recogía elDiario.es. Un libro que conoce cualquiera que haya pisado un colegio.
El mismo medio recordaba que antes había preguntado si Picasso era catalán y había confundido el lugar de nacimiento de Rosalía de Castro. ¿Dónde estudió este hombre? ¿Qué le pasó en la cabeza para tener lagunas al nivel de Mariano Rajoy?
Y qué decir de Abascal, que no sale del «¡Viva España!», del «¡Arriba España!» y del insulto, porque no sabe nada. Recuerdo una de las primeras veces que lo vi en televisión: le preguntaban por distintos temas y respondía que eso todavía no lo habían mirado, que eso ya lo decidirían, que en ese asunto no había pensado. No contestaba a nada porque no sabía de nada y, a día de hoy, sigue igual.
Un personaje que vivió de los chiringuitos que le montó primero el Partido Popular para después montarse el suyo propio, Vox, y seguir viviendo del cuento. Y no lo digo solo yo. Juan Jara, que fue vicepresidente de Vox, lo tildó de vago cuando el partido se tambaleaba tras el 23-J y Abascal seguía de vacaciones en Cádiz: «Abascal tiene un grave problema de pereza». Lo dice alguien que estuvo dentro.
Ignorancia, pereza y chiringuito: ese es el nivel de la derecha.
Sánchez no me gusta, pero las proporciones importan.
Pedro Sánchez a mí no me gusta. No soy socialdemócrata: soy de izquierdas, pero bastante más allá. De esa izquierda radical que entiende que ser radical es ir a la raíz de los problemas.
Pero, hombre, comparar a nivel intelectual y oratorio a Pedro Sánchez con cualquiera de estos es como comparar una moto de Fórmula 1 con un triciclo. Está muy por encima de esa gente y de cualquier político al que le quede alguna neurona sana.
Los que mandan a los que mandan.El peligro no son solo estos ignorantes, caraduras y sinvergüenzas. Ellos obedecen. El verdadero peligro son quienes los dirigen: las oligarquías, gente que nos considera números, cosas, y que cree que no valemos más que el dinero que producimos para ellos.
Personas cuya única patria es su cartera, dispuestas a obedecer sin rechistar a Donald Trump, a Netanyahu y a todos los grandes empresarios que explotan a la clase trabajadora del Estado español. Eso sí que es peligroso.
Un poco de sentido del ridículo.
Deberíamos tener cuidado con a quién votamos. Deberíamos tener, no sé, un cierto sentido del ridículo y pasar un poquito de vergüenza ajena. Porque, viendo a Milei, viendo a Trump y lo que están haciendo en sus países, ya sabemos lo que harán estos si llegan al poder.
Até a vitoria sempre!
André Abeledo Fernández

