El Fiscal general de Florida amenaza a los comunistas por defender la soberanía de Cuba

El fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció la apertura de una investigación tras la defensa de autoridades de la isla contra una lancha matriculada en este estado de EE.UU. que este miércoles incursionó hasta aguas juridiccionales cubanas. El ataque de los tripulantes al requerir la documentación y disparar contra el responsable cubano de la defensa, originó la respuesta que causó cuatro muertos. Uthmeier aseguró que los «comunistas rendirán cuentas». La incursión de diez mercenarios con armas, material explosivo y ordenes de desembarcar en la isla fue repelida por la seguridad cubana.

«He ordenado a la Oficina Estatal de la Fiscalía que trabaje con nuestros socios federales, estatales y de aplicación de la ley para empezar una investigación». «No se puede confiar en el Gobierno cubano y haremos todo lo que esté en nuestro poder para que estos comunistas rindan cuentas», afirmó Uthmeier en sus redes sociales.

El caso de la joven que mataba hombres con ayuda de ChatGPT estremece Corea del Sur

Instagram / h_svms

Una surcoreana de 21 años acusada de asesinar a dos hombres y de dejar inconsciente a otro con fármacos que les administró en bebidas después de consultar ChatGPT, se ha convertido en un inesperado fenómeno viral en redes sociales, donde algunos seguidores la justifican e idealizan, reporta un medio local.

 

La sospechosa, identificada únicamente por su apellido, Kim, fue arrestada el pasado 11 de febrero y está acusada de haber matado a sus víctimas tras proporcionarles bebidas que contenían benzodiacepinas, un fármaco sedante que le había sido recetado para tratar una enfermedad psiquiátrica.

El primer ataque mortal ocurrió el 28 de enero en un motel de Seúl, y el segundo, mediante el mismo método, el 9 de febrero. También se informa que en diciembre del año pasado, ya había intentado cometer un crimen similar contra su entonces novio, quien solo perdió el conocimiento. Durante la investigación, la Policía halló en su teléfono conversaciones con ChatGPT en las que preguntaba: «¿qué pasa si se toman pastillas para dormir con alcohol?», «¿qué cantidad sería peligrosa?» o «¿podría ser mortal?», lo que llevó a las autoridades a imputarle cargos de asesinato.

Aunque la Policía decidió no revelar su identidad, al considerar que el caso no cumplía con los requisitos legales para su divulgación pública, esta semana sus fotos se han viralizado en redes sociales, pasando de tener 265 seguidores en su cuenta de Instagram a más de 9.000.

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En comentarios a sus publicaciones, algunos usuarios la defienden, motivados únicamente en su atractivo físico, con frases como: «Es inocente», «conmútenle la condena», «estoy de tu lado».

El perfil psicológico de Kim

Mientras las autoridades investigan el caso, los expertos tratan de entender qué llevó a la joven a cometer los crímenes. El profesor Oh Yun-seong, de la Universidad Soonchunhyang, señaló este martes en una entrevista que el primer ataque contra su novio fue un experimento: la víctima quedó inconsciente unas cuatro horas, lo que le permitió comprobar el efecto de las benzodiacepinas. «Básicamente, estaba probando el método», explicó.

El experto subrayó que la mujer elegía a hombres atraídos por sus mensajes, lo que los convertía en blancos particularmente vulnerables. En cuanto a los motivos, describió los crímenes como una manifestación extrema del deseo de manipular y de controlar las relaciones interpersonales.

Citando relatos de conocidos de la acusada —que afirman que abandonó la escuela secundaria, fue expulsada del instituto y tenía antecedentes de robos—, Oh sugirió que también debería considerarse la posibilidad de que sufra un trastorno de control de impulsos.

Finalmente, el profesor advirtió que «la variedad de drogas encontradas durante el allanamiento policial podría sugerir que ya tenía planeado su próximo ataque».

Rusia y Belarús abogan por profundizar el Estado de la Unión

En el encuentro, que tuvo como escenario el Palacio del Kremlin, el mandatario belaruso destacó el carácter «vital» de desarrollar relaciones entre los dos países en el año donde se cumplen el 30 aniversario del Tratado sobre la formación de la Unión entre Moscú y Minsk.

 

“A lo largo de estos años hemos recorrido un gran camino. El acceso mutuo a los mercados ha permitido aumentar el volumen del comercio en ocho veces en la última década, alcanzando los 55 mil millones de dólares en 2025”, enalteció Lukashenko.

Asimismo, comentó sobre el crecimiento de las entregas mutuas de alimentos y de productos de consumo, mientras el comercio de servicios, el transporte, la construcción y la información se están ampliando a un ritmo acelerado, así como las inversiones recíprocas.

Por su parte, el jefe de Estado del gigante euroasiático exaltó que el proceso de profundización de la integración entre Rusia y Belarús es «natural y mutuamente beneficioso».

Putin añadió que las naciones avanzan sobre la base de «lazos inquebrantables de amistad fraterna», así como en «tradiciones centenarias, buena vecindad y valores espirituales y morales» compartidos por ambos pueblos.

Ambos dignatarios asistirán este jueves a una reunión del Consejo de Estado del Estado de la Unión.

Un espacio donde debatirán las directrices clave para seguir implementado el Tratado sobre el Establecimiento del Estado de la Unión pautado de 2024-2026, así como la elaboración de un borrador de documento similar para 2027-2029.

El Estado de la Unión entre Rusia y Belarús que dio sus primeros pasos en 1996, funciona hoy como una alianza estratégica ante el aislamiento occidental impuesto a las dos naciones.

Cancillería rusa: EE.UU. retoma un modo de conducta propio de los imperios coloniales del siglo XIX

Estados Unidos ya no oculta que está retomando el comportamiento de los imperios coloniales del siglo XIX al ser la fuente de las tensiones geopolíticas en varias regiones del mundo, declaró este jueves la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova.

 

Durante una rueda de prensa, la vocera subrayó que el conflicto ucraniano, las tensiones acerca de Cuba e Irán y la agresión contra Venezuela son piezas de un mismo engranaje que tienen sus causantes y socavan el escenario geopolítico. «Se observan indicios de un deterioro continuo de la situación internacional, pero ese deterioro tiene autores«, aseveró Zajárova.

En esta línea, enfatizó que la tensión la provocan países occidentales que intentan «por todos los medios» preservar su dominio que, aun así, «se les escapa» en la escena mundial.

«Actúan de forma agresiva y no buscan orientarse hacia el derecho internacional, no lo necesitan. Especialmente, por supuesto, Estados Unidos, que prácticamente ha apartado de su camino el derecho internacional y, de hecho, está retomando un modo de conducta de los imperios coloniales del siglo XIX», denunció la diplomática.

En este contexto, apuntó que al principio Washington intentaba ocultar sus intenciones, pero ahora las expresan de manera abierta.

El régimen de Estonia enviará drones por valor de 100 millones de euros al régimen de Kiev

«En el Ministerio de Defensa hemos llegado a la fase de celebración de contratos por valor de 100 millones de euros este año, y las primeras empresas ya han prometido que en marzo-abril comenzarán a suministrar sus productos. Ucrania espera este año principalmente drones y medios para combatir los drones, y son precisamente estos productos los que las empresas estonias enviarán a Ucrania, cuyos contratos ya se encuentran en fase de celebración», dijo Pevkur.

El ministro afirmó que Kiev necesita drones para combatir con más éxito los ataques aéreos rusos. De este modo, la república espera reducir los daños causados por las tropas rusas a la infraestructura militar y energética.

Recordemos que Estonia ha destinado 11 millones de euros a la compra de armamento estadounidense, que también se enviará a Kiev. Tallin ha destinado 3,3 millones de euros adicionales a la reconstrucción del sector energético ucraniano.

En los próximos meses se lanzará la empresa mediática del Estado de la Unión

El jueves se celebró en el Kremlin una reunión del Consejo Superior del Estado de la Unión.

El portavoz del presidente ruso informó a los periodistas de que está a punto de concluir el proceso de creación de la empresa de medios de comunicación conjunta.

Peskov subrayó que la antigua TRO (Organización de Radiodifusión y Televisión de la Unión Estatal) ha sido liquidada y que ahora se están llevando a cabo los trámites finales.

También señaló que está previsto que la nueva empresa de medios de comunicación conjunta del Estado de la Unión comience a funcionar en los próximos meses.

Fuerzas productivas, propiedad del capital

Carlos Bashir (Unidad y Lucha).— Muy al contrario de lo que algunos quieren hacernos creer, vivimos en la era de la mayor capacidad productiva de la historia. El desarrollo colosal de las fuerzas productivas ha llevado a la humanidad a un nivel técnico-científico sin precedentes. Estas fuerzas productivas poseen hoy un potencial objetivo para liberar a la especie humana del trabajo alienado. Es plenamente posible reducir la jornada laboral, erradicar la escasez material y satisfacer las necesidades de toda la población.

La automatización, la robotización, la inteligencia artificial y las cadenas de suministro globales están lo suficientemente desarrolladas como para liberar a las masas trabajadoras del trabajo más arduo y generar una prosperidad sin precedentes. Sin embargo, la realidad material de la clase obrera mundial es radicalmente distinta: sufre una explotación intensificada, una precariedad estructural y una alienación cada vez más profunda, bajo un capitalismo que ha mutado para sobrevivir a sus propias crisis.

El alto desarrollo de las fuerzas productivas genera beneficios incalculables, pero no podemos olvidar que la rentabilidad del capital se sustenta siempre en la producción y el intercambio. Sin estos dos elementos centrales de la economía capitalista, el sistema se derrumba. Pretenden hacernos creer que el dinero genera dinero por sí mismo; pero si guardáramos un millón de euros en una caja durante un año, comprobaríamos que habría perdido entre un 6 % y un 10 % de su valor. Otro ejemplo: imaginemos que heredamos todas las tierras productivas de Extremadura, pero permanecen sin cultivar. No producirían nada, no generarían ingresos; como se dice castizamente, lo que tendríamos sería una ruina que nos aplasta. Ni el dinero-mercancía ni la propiedad de los medios de producción son capital sin el trabajo de millones de obreras y obreros.

Miseria, hambre, desolación y muerte: en teoría, estas lacras no deberían existir en un estadio histórico donde las fuerzas productivas han alcanzado un desarrollo tan colosal.

Pero estas fuerzas productivas altamente desarrolladas entraron hace tiempo en contradicción con su forma de propiedad: la propiedad privada capitalista, cuyo único objetivo es incrementar las cuentas de resultados. Reconociendo esta relación entre producción y propiedad, resulta relativamente fácil comprender por qué hoy miles de millones de seres humanos viven en la miseria.

Un ejemplo cercano es España. En un Estado donde un tercio de la población —13 millones de personas— se encuentra en el umbral de la pobreza, en el año 2024 se generaron 1.594.330 millones de euros. De esta riqueza, más de 740.000 millones fueron apropiados directamente por capitalistas privados para incrementar sus fortunas. Y esto sin contabilizar los miles de millones que el Estado burgués entrega al capital en forma de ayudas y beneficios fiscales. Estos datos son fáciles de comprobar.

Conociendo la capacidad de las fuerzas productivas para generar riqueza, debemos preguntarnos por qué esta riqueza no se refleja en las condiciones de vida de millones de seres humanos. ¿Cómo es posible que, en un periodo histórico en el que las cadenas de valor generan más riqueza que nunca, millones de personas vivan en la más profunda miseria y calamidad?

Como trabajadoras y trabajadores, debemos preguntarnos qué papel juegan hoy las organizaciones políticas y sindicales en la defensa de las masas trabajadoras, y qué propuestas tienen para superar esta situación.

Conviene recordar lo expresado por el capitalista Warren Buffet: “Hay una lucha de clases, sí; pero es mi clase, la clase rica, la que está haciendo la guerra, y estamos ganando.” Con esta afirmación dejó claro que la correlación de fuerzas les es favorable para desempeñar su papel de clase explotadora y depredadora. Esta situación es consecuencia del debilitamiento de las organizaciones que deberían dirigir al conjunto de la clase obrera, un debilitamiento que no es solo numérico. En él ha jugado un papel central la socialdemocracia y el revisionismo oportunista.

La socialdemocracia, desde la primera década del siglo XX, intenta hacer creer que el capitalismo es el único sistema posible y que es dentro de sus marcos donde deben buscarse mejoras puntuales para las masas trabajadoras. Pero la socialdemocracia no es solo un sujeto político expresado en partidos u organizaciones sindicales: es un sujeto ideológico que recorre la sociedad transversalmente y que se estructura y activa de múltiples formas.

En el movimiento obrero y sindical se expresa con formas sutiles, usando lenguajes que ocultan una concepción político-ideológica que facilita al capital su labor depredadora. Sindicatos que, más allá de su autodefinición como “de clase”, jamás educan ni dirigen a las masas trabajadoras contra el sistema. Se conforman con mejoras puntuales, casi siempre economicistas, y optan sistemáticamente por el acuerdo “menos malo”, repitiendo la perniciosa cantinela de que ellos son los “auténticos y genuinos”.

Hemos insistido reiteradamente en la necesidad de un nuevo sindicalismo. Pero hoy debemos plantear una pregunta: ¿es posible ese sindicalismo con las actuales direcciones sindicales? Quizás con algunas sí, siempre y cuando las bases afiliadas y militantes les obliguen a practicar un modelo diferente: un modelo de confrontación con el capital, un sindicalismo que no se conforme con las migajas del capitalista, un sindicalismo estructurado desde la asamblea decisoria y soberana.

Pero, sobre todo, un sindicalismo que sea escuela revolucionaria, que eleve la conciencia de las masas trabajadoras y les haga comprender que en el capitalismo nada favorece sus intereses. Solo mediante la confrontación entre clases —burguesía y clase obrera— es posible derrotar al capital y construir la sociedad socialista/comunista que satisfaga las necesidades de las masas trabajadoras.

Para alcanzar el objetivo de liberarse del yugo de los explotadores es imprescindible que las masas obreras se sindicalicen y se organicen en torno a un proyecto revolucionario. Es necesario que se liberen de la cultura burguesa, que es hegemónica a través de los aparatos del estado y organizaciones serviles. La clase obrera y masas trabajadoras, dirigidos por el Partido Comunista, PCPE, deben tener como objetivo central liberarse del yugo explotador y opresor del capital, la derrota de este y la construcción de la sociedad socialista/comunista.

Fascismo en Europa occidental: El paradigmático caso francés

Lucía Manara.— Casi dos semanas han pasado desde la muerte del fascista Quentin Deranque, con el clima político francés incandescente por el fuego cruzado de las agresiones fascistas y el carrusel de las declaraciones de los partidos parlamentarios –La France Insoumise (LFI) incluida–, cuyo objetivo común es el antifascismo militante. Es así que el contexto francés se nos presenta como ejemplo de manual de las tendencias fascistas en buena parte de los países europeos occidentales, ya que la implantación de gobiernos autoritarios no se está dando por mano de los fascistas, aunque su aumento tanto en la representación política como en las calles y su taladrante propaganda funcionan para imponer la agenda de la oligarquía y condicionar todos los partidos del arco parlamentario.

En la Línea Política del Movimiento Socialista publicada el anterior noviembre, se argumentaba que el fascismo responde a un preciso programa de la oligarquía para imponer su agenda política y cultural en un contexto de crisis social y pérdida de la centralidad imperial de los países del centro global. La situación del Estado francés es, pues, paradigmática: la crisis histórica le ha acarreado un déficit presupuestario récord, el cual a su vez ha desencadenado tensiones sociales por los recortes en servicios públicos. Es más, de los países colonialistas es el que más golpes ha recibido en la última década: su pérdida de influencia neocolonial en el Sahel es notoria y la resistencia anticolonial en Nueva Caledonia aún no se ha apagado.

Es en este contexto de crisis y pérdida de posiciones en el tablero imperial que se instaura el programa político y cultural de la oligarquía, que responde a tres grandes objetivos. Otra vez, el Estado francés es ejemplar. En primer lugar, reemprender el imperialismo, para el cual es imprescindible el rearme. Para ello, Macron se ha puesto a la vanguardia de la escalada bélica en Europa, proponiéndose doblar el presupuesto militar –con el cual financiarán el portaaviones nuclear más grande de Europa–, y es uno de los más entusiastas de la coalición de los dispuestos. Al mismo tiempo, se reintroduce en el Estado francés el servicio militar, pero “voluntario”. En segundo lugar, la destrucción del Estado social; el anterior ejecutivo, hace menos de un año, planteó la congelación de las pensiones, un descenso del empleo público y reducciones significativas en el gasto sanitario y social. Además, reformas administrativas claramente antiproletarias y dirigidas especialmente a punir la migración han sido implementadas sin mayor rubor, p.e. el control masivo de beneficiarios de prestaciones sociales como la CAF. Por acabar, la instauración del Estado autoritario, que encuentra en la francesa una constitución favorable gracias al artículo de sabor bonapartista 49.3, invocado y aplicado varias veces en los últimos cinco años. Este último se hizo famoso con la reforma de las pensiones, impuesta sin pasar por la Asamblea Nacional, y puesta en pausa (no anulada) hasta 2027. Aunque algunas de estas medidas no han sido aún implantadas y desarrolladas del todo, tampoco la clase dirigente francesa se ha echado para atrás: debido a crisis de gobernabilidad y numerosas protestas se han suspendido o atrasado temporalmente, pero la espada de Damocles todavía pende sobre la cabeza del proletariado francés, empuñada por la oligarquía y sostenida por los partidos institucionales de todo el arco parlamentario.

A la hora de crear las condiciones sociales y políticas para la implantación de su programa, el fascismo es el más leal criado de la oligarquía, en tanto que sabe aprovecharse del resentimiento de las clases medias –en el Estado francés, sobre todo, las rurales– nutrido por la crisis y los recortes. El fascismo sirve, pues, de palanca cultural para la trasformación hacia el Estado autoritario: ya que se aprovecha de la realidad objetiva sobre la que se alimenta el sentimiento reaccionario, funciona como polo de atracción cultural para todos los partidos, que se ven obligados si no a aprobar en todo su agenda, por lo menos a asimilar su marco cultural, para implantar luego las reformas requeridas por la oligarquía.

Con su programa todo centrado en inmigración y seguridad, el fascismo –no importa aquí si en traje y corbata a la Reagrupament Nacional o con las porras de Audace Lyon– crea un supuesto estado de emergencia en contra del enemigo interno, que viene oportunamente criminalizado. El principal blanco del fascismo internacional –a la vista de todos están las actuaciones de la Gestapo de Trump– son los migrantes, que encarnan a la perfección el papel de peligro para la pureza de la nación. Pero el fascismo se ceba también contra el colectivo LGTB, las mujeres y el proletariado más pauperizado. Esto es especialmente importante en un contexto como el del Estado francés, en el que hay una gobernabilidad en la cuerda floja y numerosas protestas, y es necesario descargar el descontento social contra el chivo expiatorio de turno. La cabeza de turco designada estas semanas han sido los grupos antifascistas militantes, contra los cuales, más allá de la criminalización mediática pertrechada por grupos parlamentarios y medios supuestamente “democráticos” y liberales, se están produciendo ataques fascistas destinados a disciplinar el proletariado organizado.

Así llegamos a los sucesos de las últimas semanas, que se caracterizan por la criminalización mediática e institucional del antifascismo militante y por una oleada de violencia fascista. Se entremezclan, pues, tentativas de achacar el aumento de la tensión a los grupos radicales de izquierda –los acontecimientos de Lyon fueron inicialmente descritos en los principales medios como «emboscada antifascista»–, un nauseabundo blanqueamiento del escuadrismo que, en el mayor periódico francés, martirizaba a Quentin Deranque como un «católico linchado por sus ideas», y el repunte de la violencia fascista: una amenaza de bomba contra la sede nacional de LFI, amenazas de muerte, ataques a sedes de LFI, manifestaciones y patrullas fascistas, y diferentes ataques contra sindicatos y mezquitas en Lyon, unos de los epicentros del fascismo escuadrista europeo y teatro principal de los acontecimientos de las últimas semanas, ciudad además en la que se reunieron el sábado más de 3000 fascistas cuidadosamente protegidos por la policía y autorizados por el Gobierno.

En este contexto, si era de esperar que el fascismo en traje y corbata aprovechara la situación para exigir la ilegalización del antifascismo y «poner fin a la impunidad de la extrema izquierda», si también era de esperar, desde una perspectiva de desgaste interno en los equilibrios de las fuerzas parlamentarias francesas cara a las elecciones municipales de marzo, que el ministro Darmanin acusara a LFI de «complicidad» y el secretario general de los socialistas le reclamara un «examen de conciencia» por su «forma de volverlo todo conflictivo», mucho menos clarividentes y perspicaces resultan las reacciones de los insumisos.

Veréis, considerado que el ataque del jueves 12 de febrero se produjo en el contexto de un acto de LFI, teniendo en cuenta que este mismo partido se ha convertido en el blanco preferente de los ataques escuadristas y de los señalamientos institucionales, y que tres de los antifascistas arrestados eran –antes de auto-suspender sus funciones y ser seguidamente despedidos– asistentes de un diputado insumiso, no hubiera sido descabellado, por parte de La France insoumise, esperar unas reacciones contudentes, sí, pero contra los fascistas. Nada más lejos de la realidad, y esto nos confirma que la socialdemocracia carece completamente de sentido histórico y, tristemente, se empeña en seguir los mismos pasos que abrieron camino a la instauración en Europa de regímenes fascistas.

Desde el primer momento, Rima Hassan, la misma que iba a dar la conferencia atacada por los fascistas, condenó «con firmeza» la intervención antifascista, su partido pidió acciones legales contra los antifascistas, y Mélenchon añadió hace pocos días: «por primera vez la gente ha comprendido que lo que está en juego es la gran batalla final entre nosotros y Agrupación Nacional. La batalla ha comenzado ahora y terminará en abril de 2027» (la cursiva es mía). En estas últimas declaraciones podemos apreciar, pues, cómo la socialdemocracia entiende el fascismo: como una contienda electoral, que requiere reducir al mismo marco todo el antifascismo, hasta llegar a dejar vendidos militantes propios.

Pues bien, estos señores que no tienen reparo alguno en entregar a los que se organizan para impedir el avance del fascismo, son los mismos que se llenan la boca con la unidad del pueblo cada vez que suena la hora de las elecciones. Hasta cuando son blanco directo de ataques escuadristas, siguen entendiendo el fascismo meramente como un hecho electoral y no como el fenómeno complejo que es, que responde al programa de la oligarquía, que tiene un fuerte componente cultural y es ejecutado por todos los partidos del arco parlamentario. Obviando este factor fundamental, la socialdemocracia, sumida en dinámicas partidistas y electoralistas que la desarman completamente frente a la reacción cultural, renuncia de partida a una lucha integral contra el fascismo. Su propuesta es unir las fuerzas “antifascistas” en una ambigua coalición electoral, como el Nouveau Front Populaire, y renuncia inmediatamente a las únicas acciones con las cuales podrían ayudar desde su propia posición: revertir la agenda de la oligarquía otanista, tomar serias medidas de defensa antifascista (por ejemplo, despenalizando el antifascismo militante y promoviendo su organización desde las bases), ilegalizar los grupos y partidos fascistas, detener sus jefes, suprimir su prensa y cerrar sus canales de difusión, confiscar sus recursos y desarmarlos. No lo hacen y no lo quieren hacer, como nos enseña una vez más lo que está ocurriendo en el Estado francés.

Los comunistas somos gente responsable. Dependiendo de las circunstancias y de nuestras fuerzas, haremos todo lo que está en nuestras manos para acabar con el fascismo y no descartamos a priori ninguna alianza posible. Pues bien, puesto que hoy en día no existe ningún gran partido comunista capaz de imponer alianzas con sentido históricamente progresista y no limitadas a una ambigua acción parlamentaria y, sobre todo, puesto que el programa de la oligarquía está siendo implementado por todas las familias políticas del capital, sería totalmente irresponsable por nuestra parte asumir el marco de la socialdemocracia, el que impone la unidad a precio de la renuncia del compromiso militante con el antifascismo y el comunismo. Eso implicaría reforzar la reacción cultural, dejar que el fascismo se alimente de la inoperatividad política de tal coalición y campe a sus anchas, implementar las medidas antiproletarias de la agenda oligárquica como “mal menor” frente a un fascismo que hace exactamente lo mismo pero sin complejos, en fin, significaría hipotecar la posibilidad de recomponer políticamente y organizativamente el comunismo y, por ende, renunciar a enviar el fascismo al basurero de la historia.

Mientras ponemos mano a la obra en la construcción de un partido comunista unificado a escala internacional, en lo inmediato, se trata de dejar al descubierto la hipocresía de la socialdemocracia, organizar la solidaridad con los detenidos y los imputados de Lyon y con los militantes y las bases de LFI atacadas por el fascismo, luchar contra los ataques a los derechos políticos –incluso posibles medidas anti-LFI que comprometerían las condiciones políticas de toda la clase–, defender la legitimidad y la necesidad del antifascismo militante, popularizarlo entre la juventud y la clase trabajadora, dotarlo de una dimensión internacional que vaya más allá de contactos esporádicos y, sobre todo, aportarle el marco estratégico fundamental del comunismo como única posibilidad real de eliminar la escoria fascista de la faz de la tierra.

(Diario Socialista)

Así frustran las defensas antiaéreas de Rusia un ataque de Ucrania

La izquierda que conquistó los derechos tenía las cosas muy claras.

La izquierda que conquistó los derechos tenía las cosas muy claras.

La izquierda que consiguió los derechos lo hizo luchando y consiguió poner contra las cuerdas al capitalismo, esa izquierda nació de la clase trabajadora consciente no se vendía y estaban dispuestos a darlo todo, hasta la vida para tratar de construir un futuro mejor.

La clase trabajadora debe tomar las riendas de su destino y ser protagonista de su gobierno, delegar en terceros nos convierte en espectadores y también en víctimas, ni las élites económicas, ni las autoproclamadas élites pensantes nos representan, solo nos usan.

Esa izquierda tenía ciertas cosas muy claras:

Sabían que la lucha de clases sigue plenamente vigente, los amos del sistema lo saben y tienen objetivos claros. El multimillonario Warren Buffett: «La lucha de clases existe, y la ganamos nosotros»

Sabían que la OTAN es una organización terrorista al servicio de los intereses de los EEUU que se creó durante la guerra fría, le ha permitido a los EEUU poner bases militares por todo el mundo, controlar los ejércitos de sus supuestos aliados y hacer negocio vendiendo armas para pelear sus guerras.

Defendían el derecho de los pueblos a la autodeterminación, eran anticapitalistas, antifascistas y antiimperialistas. Apoyaban a Cuba en su resistencia contra el Imperialismo Yanqui, contra el ilegal y brutal bloqueo a Cuba que hoy es además genocida. También apoyarían sin fisuras a la Republica Bolivariana de Venezuela en su lucha.

Apoyarían al pueblo palestino frente al Israel sionista y genocida y al pueblo saharaui y a todos los pueblos agredidos por la «Pax América», por el imperio Yanqui. Donald Trump y Benjamín Netanyahu serían identificados con claridad como parte del verdadero eje del mal.

Sabían que los servicios básicos no pueden ser un negocio, el agua, la energía, la vivienda, la salud, la educación, no pueden estar privatizados y sujetos a los intereses de los especuladores.

Sabían que la libertad de comercio no es una libertad, es una disculpa para el abuso y escapar al control del Estado y del interés general.

Sabían que los derechos no se mendigan y que «los trabajadores tienen más hambre de dignidad que de pan».

Sabían que «La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo»,

Sabían que era necesaria la formación de cuadros militantes capaces de hacer pedagogía entre la clase trabajadora sobre los abusos del sistema.»Si la gente entendiera cómo funciona realmente nuestro sistema financiero/monetario, creo que habría una revolución mañana por la mañana». Henry Ford

Sabían que decir la verdad es siempre un acto revolucionario porque; «La población general no sabe lo que está pasando y ni siquiera sabe que no lo sabe» (Noam Chomsky).

Entendia la importancia del estudio y la formación del pueblo para que sepa defenderse y reconocer a sus verdaderos enemigos porque; “Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción.” (Simón Bolívar)

 

André Abeledo Fernández

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