
Noticias de los presos políticos del régimen Borbónico
Tras el recurso, se le ha reducido la condena impuesta en 6 meses y 5 días, por lo que su fecha de excarcelación definitiva será el 22 de mayo de 2016. David Garaboa del PCE (r)

David Garaboa encarcelado por por su condición de comunista revolucionario desde hace 11 años. Pronto quedará en libertad.
Crónica de la III Asamblea del Espacio de Encuentro Comunista
Espacio de Encuentro Comunista
Hemos creído conveniente redactar una crónica “breve” de lo acontecido en la tercera asamblea del EEC, que tuvo lugar el pasado sábado 12 y domingo 13 de marzo. En total fueron doce horas de asamblea (veinticuatro si tenemos en cuenta las sesiones paralelas de los grupos de trabajo), así que el acta con todos los detalles se demorará unos días. Los que están impacientes por saber qué ocurrió pueden tener aquí una visión general de su desarrollo y conclusiones.
Balance de gestión y organización de la Asamblea.
El 12 de marzo nos reunimos en Madrid las más de cincuenta personas que pudimos acudir al llamamiento de la tercera asamblea. Como en otras ocasiones fueron muchos y muchas los camaradas que hicieron largos viajes para acudir al encuentro, con la diferencia de que esta vez la cantidad de temas a tratar hacían necesaria una cita de dos jornadas. Quizás este hecho influyó en que otros compañeros y compañeras declinaran la asistencia aunque hicieran explícita la intención de seguir siendo parte del Espacio.
El acto comenzó con la lectura de un breve balance de gestión ofrecido por la Comisión Gestora que ha coordinado estos meses transcurridos desde la asamblea de octubre. Entre los aspectos positivos subrayados destacaron el cumplimiento del mandato original de llegar a febrero con la tercera asamblea convocada y con los documentos encargados a los grupos de trabajo presentados en fecha y suficientemente difundidos. Otros aspectos que evaluaron como positivos fueron: la creación del Boletín Rojo, que ha permitido seguir a todos los camaradas, ya estuvieran más o menos aislados, la evolución del proceso; la suma del EEC a alguna iniciativa dentro del movimiento por la paz; así como la explicación del proyecto a diversos colectivos comunistas que se han interesado por nuestra labor.
También explicaron los que consideraban aspectos negativos de la gestión, habiendo afectado incluso los dos primeros al propio funcionamiento interno de la Comisión. Por un lado, consideran que la integración de los camaradas de la Comisión residentes fuera de Madrid no ha estado resuelta satisfactoriamente para facilitar su participación. Tras esta experiencia, proponen que en próximos órganos con participación de integrantes de varias localidades se alternen las reuniones espaciadas, prolongadas y presenciales para asentar trabajos con las reuniones más periódicas del día a día en las que se habiliten medios de participación telemáticos. Por otro lado, se ha evaluado como negativo el método de autoproponerse espontáneamente para participar en la Comisión: la realidad posterior fue que algunos camaradas no llegaron a acudir ni a una sola reunión, lo que sobrecargó de trabajo a los miembros restantes y restó fuerzas para asumir determinadas tareas.
En este apartado de tareas no satisfechas, consideraron en primer lugar que el trabajo de consolidación y extensión territorial del EEC no ha estado suficientemente atendido. Aunque no era uno de los objetivos principales de esta fase, creen que no han brindado la suficiente atención a los camaradas de fuera de Madrid.
En la misma linea, las tareas de participación en las luchas de nuestra clase han estado aún en una fase muy incipiente. En este caso, el hecho de ser una Comisión interina con un mandato muy limitado no les ha hecho sentirse con autoridad para lanzarse por este camino. Tan solo a las cuestiones de paz y antiimperialismo se atrevieron a presuponerles el consenso mínimo suficiente para haber propiciado algún avance en ellas.
Tras el balance ofrecido por la Comisión se abrió un turno de palabra para escuchar el parecer de los asistentes a la asamblea. En general, los intervinientes consideraron que el resultado había sido bueno, aunque algunos camaradas de fuera de Madrid confirmaron la impresión de que no se habían sentido parte del proceso de discusión de los documentos. Alguno lamentó el no haber podido participar en debates con otros camaradas, pues pensaba que sólo así se puede corroborar si la lectura particular es acertada o se ha malinterpretado la intención de los autores. Algún otro compañero se mostró más compresivo, pues es consciente de no tener camaradas en su comarca, con lo que no cree que ninguna acción de la Comisión le hubiera podido integrar en un debate.
Una vez completada la fase del balance de Gestión, la mesa informó del paso al siguiente punto del orden del día. Tocaba el momento de que los asistentes se separaran en grupos de trabajo para discutir los documentos redactados durante estos meses. Cada grupo debía seleccionar un moderador y un secretario que después debía actuar como portavoz en la sesión plenaria de la tarde.
Dado el carácter plural del EEC y el corto recorrido de trabajo realizado en común, se expresa la intención de no acudir al voto, para evitar la formación de mayorías y minorías. Dado que sólo se disponía de tres horas de reunión por grupo, se explica a los asistentes que un buen mecanismo sería identificar los puntos en los que puede haber un menor acuerdo, para dejarlos fuera a la espera de un trabajo más profundo; ello permitiría avanzar más en los contenidos más compartidos. Se menciona el caso especial del Grupo de Trabajo de Organización, que no puede seguir un procedimiento tan relajado: la necesidad de disponer de una estructura de organización que poner en marcha al día siguiente requería de sus componentes la búsqueda de un acuerdo efectivo. También se consideró especial el grupo de Programa Político, pues su importancia y su solapamiento con el resto de áreas de trabajo hace aconsejable tratarlo en plenario. Así pues, se decidió dejar su sesión de trabajo para el día siguiente a las 10 de la mañana. El reparto de todos los camaradas presentes en los restantes grupos de trabajo resultó bastante equitativo de manera espontánea, excepto en el grupo de Organización, donde se apuntaron el doble de camaradas que en el resto de grupos.
Las sesiones paralelas de los grupos se desarrollaron durante toda la mañana, continuando algunas incluso después de una breve pausa para comer. A las cuatro y media de la tarde se volvió a la sesión plenaria para exponer las conclusiones obtenidas.
Movimiento obrero
El primer portavoz en salir a la mesa fue el del grupo de trabajo de Movimiento Obrero. Realizó un repaso de correcciones a un texto que, por lo demás, les había parecido un buen punto de partida.
En el primer capítulo del documento quieren hacer dos adiciones. Por un lado, incluir una sección dedicada a la represión sobre la clase trabajadora. Por otro lado, añadir también un apartado sobre las prácticas de los sindicatos mayoritarios, respetando, eso sí, a los camaradas que trabajan en ellos. También en el capítulo uno quieren incidir más en la negación del concepto, hoy día omnipresente, de la clase media.
Nos informó el portavoz de que en el capítulo dos se había producido un bloqueo al intentar enfrentar los modelos del consejismo y del sindicalismo. En el debate posterior que se produjo en el plenario, varias voces indicaron que el capítulo no pretendía forzar la elección entre un modelo y otro, sino mostrarlos como mecanismos que la clase trabajadora debe conocer como enseñanza práctica e histórica que utilizar, actualizada, dónde y cuándo el contexto lo propicie.
En el tercer y último capítulo del documento han añadido una nueva vía de actuación a partir del ejemplo del EEC. Proponen el fomentar las reuniones de trabajadores fuera de ámbitos sectorizados para favorecer la visión conjunta de los problemas de la clase y, en última instancia, la difusión y la formación.
Tras la intervención del portavoz del grupo se abre el turno de palabra general en la asamblea. Una compañera que estuvo presente en el debate del documento en Madrid recuerda que ya echó en falta en aquel momento una sección sobre la mujer trabajadora que, siendo la mitad de la clase, tiene unos problemas particulares que cree deben quedar reflejados. Piensa que dicha sección tendría fácilmente cabida en el apartado uno, donde se ofrecen datos muy variados sobre la segmentación del mercado de trabajo.
También se pide información sobre el tipo de consejismo en el que se basa el documento. Uno de los autores aclara que se ha usado fundamentalmente el modelo de Turín. A partir de aquí el debate giró sobre los modelos de consejo obrero, su complementaridad con la lucha sindical, su formación casi espontánea en momentos prerevolucionarios, etc.
Internacionalismo y antiimperialismo
Una vez terminado el bloque de movimiento obrero, le tocó hablar al portavoz del grupo de Internacionalismo y Antiimperialismo. El camarada nos informó de que habían alcanzado acuerdos generales sobre el texto, identificando unos puntos que quedarían aparcados a la espera de profundizar en ellos.
Según nos informa, el inicio del debate en el grupo de trabajo les llevó desde el imperialismo al modelo de estado. Creyeron conveniente marcar la necesidad de que el EEC analizara a medio o largo plazo el modelo de estado para nuestro país.
También decidieron que era necesaria la mención a la modificación del artículo 135 de la Constitución como ejemplo de ataque a la soberanía de un país.
Un punto fuerte del debate lo constituyó la propia definición de imperialismo, con sus connotaciones económicas y militares. El grupo de trabajo aprobó una redacción que irá incorporada al acta de la Asamblea.
Por último, nos explicó que había dos detalles del texto que habían decidido aparcar a la espera de poder entrar en ellos con más profundidad en el futuro. Uno de ellos es el conflicto palestino-israelí y el otro es la concepción de la República Popular China como país imperialista. En el primero de los casos se desea estudiar la postura de los partidos comunistas de la zona y las salidas que proponen al conflicto. En el segundo caso surgieron opiniones contrapuestas y se desea tener más discusión.
No hubo sin embargo duda respecto a Venezuela, país que cuenta con todo el apoyo ante la agresión estadounidense de la que es objeto en estos momentos.
Finalizado el resumen del camarada se entra en la ronda de intervenciones y ésta ramifica los mismos debates que acababan de introducir desde el grupo de trabajo. Así, la discusión sobre el modelo de estado, que obviamente no era para resolver en el momento, se transforma en una discusión sobre si el estado español es o no imperialista, lo cual lleva a la posibilidad de que haya estados que actúen simultáneamente como imperialistas y como oprimidos o la propia concepción de imperialismo. Se discuten así varias posturas, desde la que, con una mirada puramente económica, permite decir que el desarrollo de la fase imperialista la hace prácticamente sinónimo de capitalismo, hasta la que, basándose en la fuerza militar, deja como único país imperialista a los Estados Unidos. En sucesivas intervenciones se fue entrando en conceptos como imperialismo, subimperialismo, colonialismo, etc.
En otro orden de cosas, la concreción de la postura del EEC sobre Palestina se consideró un tema urgente, pues los lazos que nos atan con el Magreb y el Medio Oriente son históricos. En realidad no hay duda en la denuncia de la ocupación, pero se constata que distintos partidos comunistas de la zona proponen diferentes soluciones al conflicto y se desea conocer las propuestas antes de fijar una posición.
Tampoco faltaron las críticas a la deriva un tanto dispersa del debate en este tramo de la asamblea, pues había quien consideraba que se había perdido de vista lo general para entrar en una pelea por los detalles; que no estábamos a la altura de la cosmovisión que aspira a ser el marxismo. Quizás la conversación había puesto de manifiesto que no hablamos el mismo lenguaje y que damos distinto sentido a los términos, habiendo incluso interiorizado elementos de la ideología dominante. En este sentido, la formación y el trabajo colectivo pueden ser nuestra mejor apuesta.
Feminismo
A continuación salió a exponer la compañera que hacía de portavoz del grupo de trabajo de género. Nos explicó la dificultad del trabajo de la mañana, pues en el grupo partían del documento original y tres enmiendas, en algunos aspectos contradictorias. Ello les obligó a plantearse el trabajo desde el comienzo y, desde esa perspectiva, se consideran razonablemente satisfechas con lo avanzado. Nos resume las lineas maestras que han trazado en cuatro puntos.
El primero es su orientación, que define como de feminismo de clase. El feminismo de clase toma a las mujeres de clase trabajadora en el centro, implicando un análisis de la relación mujer-capital. De cualquier modo, algunas compañeras del grupo consideran importante investigar la opresión de la mujer en otros sistemas de producción, incluido el socialismo.
El segundo es la propia necesidad de la existencia de la comisión, cosa que ven claramente justificada por las características especiales de la relación mujer-capital. También por reclamar, recurriendo al debate y a la conciencia feminista, el espacio que ahora ocupa el feminismo burgués. Y es que la compañera se pregunta ¿Dónde están las mujeres dentro del debate de movimiento obrero? ¿Por qué no están en la vanguardia? Afirma que es hora de recuperar el análisis y las herramientas propias del marxismo.
El tercer punto que han abordado es la elección del nombre. Hasta ahora el grupo de trabajo se llamaba “de género” y han decidido llamarlo Comisión de Feminismo. El término género, aunque en un principio fue creado desde posiciones analíticas marxistas, ha ido siendo vaciado de contenido hasta haberse casi convertido en un sinónimo de mujer. Creen que merece la pena pelear la batalla por el término feminismo, también manipulado, porque al menos refleja el enfrentamiento con el machismo, con la “supremacía” o dominación masculina.
El cuarto punto, donde pretendían abordar contenido, no tuvieron ocasión de comenzarlo debido a la premura de tiempo.
La compañera nos explica que quizás el concepto que más debate ha generado es el de patriarcado. Aunque parte del grupo lo consideraba un término que refleja un factor de dominación, la otra parte del grupo no lo encuentra suficientemente bien definido y lo veía manipulable.
En el turno de palabra, gran parte de las intervenciones se centran precisamente en este último punto. Aunque es unánime la consideración de la comisión como necesaria, todas las intervenciones hacen hincapié en la centralidad del concepto mujer trabajadora y del conflicto capital-trabajo. La defensa del concepto patriarcado como ideología que nace del sistema, que se alimenta en la educación y que forma parte de la superestructura es visto con prevención por la mayoría de los y las camaradas que lo consideran un término interclasista que aleja el foco de las condiciones materiales.
En cualquier caso, el sentir dentro y fuera de la comisión es que el trabajo había sido provechoso y el avance conseguido durante la jornada muy significativo.
Formación
El portavoz del grupo de trabajo de formación nos informó de que entendían el grupo como una comisión permanente e interdisciplinar con el objetivo de generar un plan de formación. Sin embargo, habían encontrado una serie de obstáculos que les habían complicado la discusión.
El primero no era otro que el “por dónde empezar”. Había quienes apostaban por comenzar por cuestiones consideradas “más actuales” (la naturaleza de nuestro estado, el imperialismo, etc) y, de ahí, ir retrocediendo hacia cuestiones más básicas. Otros, sin embargo, apuestan por comenzar por los principios: ley del valor, etc. Cada uno de los métodos tiene sus ventajas e inconvenientes, aunque nadie duda de que debería ser imposible partir de uno sin acabar en el otro.
El segundo punto que generó conflicto fue el tipo de formación. Para unos lo que habría que primar es la formación interna y de cuadros; otros optarían por ir a la formación de las masas. En un sentido parecido se resolvía la pregunta de cuántos planes de formación diseñar: frente a los que pensaban que nuestras capacidades sólo nos permiten poner en marcha uno en estos momentos, otros apuestan por adaptar la formación a realidades concretas.
Ninguna de las dos posturas pretendía desacreditar a la otra, pero la diferencia de concepciones era evidente.
Finalmente alcanzaron un acuerdo apoyado en experiencias concretas de formación que están actualmente en marcha. El objetivo es estudiar dichas experiencias y ver cómo pueden ser útiles para el EEC. El camarada nos informó de que se han puesto el compromiso de tener antes de dos meses una propuesta firme y concreta.
En el turno de palabras se entró en un primer momento en exponer los puntos de vista sobre quiénes debían ser los elaboradores y los destinatarios primeros de formación. Había quien opinaba que los propios grupos locales de camaradas debían planificar y organizar su propia formación, quien pensaba que la formación nos debía servir a modo de arma ideológica para enfrentar los retos que se te plantean en el día a día, quien cree que debe primarse la formación de los camaradas más aislados, etc.
Al igual que había ocurrido dentro del grupo, también generó discusión el contenido de la formación. Un camarada se mostró convencido de que generar una base es imprescindible: no se puede comprender porqué y cómo actúa el imperialismo sin entender la ley del valor. Alguna otra intervención apoya esta linea, y creen que la discusión que se está manteniendo es un buen ejemplo de esta necesidad, pues piensan que algunas intervenciones demuestran que no se entiende lo mismo en algunos conceptos básicos.
Un camarada recordó que habían pedido un par de meses para dar un plan de formación y que él no veía inconveniente en dárselo. A partir de ese momento las intervenciones se centraron más en aspectos que debían ser tenidos en cuenta: disponibilidad de las sesiones de formación en vídeo, tener un plan sólido e independiente de la última distracción que nos lance el sistema, formar cuadros, enseñar a pensar comunista, etc.
Organización
En la última intervención de la tarde le toca el turno al portavoz de organización. Previamente se había distribuido a los asistentes una copia del texto acordado en la reunión de la mañana.
El camarada explicó el proceso que ha llevado al texto presentado. Cuando se publicó el texto creado por el grupo de trabajo en diciembre, los componentes del grupo de trabajo ya recibieron comentarios de otros camaradas del Espacio en el sentido de que les parecía una propuesta de organización muy pesada para el tamaño actual de un EEC todavía naciendo. En la reunión de debate en Madrid del mes de febrero, a esta crítica se unió la de algunos camaradas organizados que consideraban que la propuesta les hacía difícil compatibilizar su militancia en el EEC con la de su propia organización comunista. En aquella reunión de Madrid se tomó la decisión de volver a reunirse los asistentes y elaborar una propuesta alternativa que intentara subsanar esos problemas. Dicha propuesta alternativa fue distribuida a todo el EEC en el Boletín Rojo del 2 de marzo.
En la reunión del grupo de trabajo de por la mañana se optó por tomar como texto base esa propuesta del 2 de marzo. Aún fue necesario redactar un último añadido para hacer más explícitos los criterios de flexibilidad que deben hacer cómoda la participación en el EEC y la compatibilidad con otras militancias.
El modelo finalmente presentado es una estructura sencilla en dos niveles. En la base se encuentran las estructuras que realmente dan sentido al EEC: los Espacios Comunistas de Base (ECB). Son estos agrupamientos locales o sectoriales de pequeño tamaño en los que se desarrolla la militancia, se debate, se da y recibe formación, se interviene en el entorno, etc; siempre desde la autonomía del que conoce su entorno y sabe el mejor momento y el mejor modo de actuar.
Para aunar las fuerzas de los ECBs y para dotarles de dirección y recursos comunes (web, formación, propaganda, etc) se crea una Coordinadora Estatal de entre diez y quince personas que en principio contarían con unas pocas responsabilidades fijas: organización y finanzas, extensión territorial, comunicación y propaganda, formación, así como unas comisiones temáticas que en principio serían las mismas que ya iniciaron su andadura en octubre (movimiento obrero, feminismo e internacionalismo y antiimperialismo)
El compañero quiso destacar la importancia de la comisión de extensión territorial. Su objetivo es prestar atención a los camaradas que están aislados y aún no pueden formar ECBs. Se considera que estos camaradas van a requerir de un contacto directo más constante para que se sientan parte del Espacio y proporcionales oportunidades de formación y expansión. Por eso se ha optado por crear un responsable sólo para esta labor que puede contar con el apoyo de más camaradas.
El camarada nos cuenta que la propuesta, una vez modificada, tuvo el acuerdo de todo el grupo de trabajo.
Abierto el turno de palabra intervinieron algunos camaradas para expresar que la propuesta les parecía sencilla; ya habría tiempo de hacerla más compleja si el crecimiento del EEC lo aconsejaba.
Cierre de la primera jornada
La mesa tomó de nuevo la palabra para recordar el orden del día del domingo 13. Comenzaría con la reunión en plenario del grupo de trabajo en el documento de Programa Político. Seguiría y finalizaría con la propuesta de camaradas para la Coordinadora Estatal.
Programa Político
El domingo se arranca a las diez con menos asistencia, aunque sigue llegando gente durante toda la mañana. El primer punto del orden del día es el debate en plenario del documento de Programa Político. Al considerar que el texto debe haber sido leído por los asistentes, se evita hacer una exposición previa para ganar todo el tiempo para el debate. Como el documento es muy extenso, para facilitar una discusión ordenada se decide avanzar capítulo por capítulo.
Es conveniente reflejar en la crónica una duda planteada por un camarada en la reunión, que quería saber si los documentos habían sido modificados tras las sesiones de debate en Madrid. Desde la mesa se aclara que ningún documento ha sido modificado tras esas reuniones, pues nunca se ha considerado que la discusión restringida a Madrid tuviera legitimidad para cambiar los documentos. Si alguna sesión ha dado lugar a un texto alternativo, como en organización, éste se ha presentado como enmienda junto al original, y ese no fue el caso del documento de Programa Político.
En la discusión del capítulo 1, “Marco actual del capitalismo”, se entra de lleno en la cuestión del TTIP (Tratado de libre comercio entre Europa y EEUU) y el cambio profundo que refleja en los modos y maneras de actuación del sistema capitalista. Varios camaradas fueron dibujando en sus respectivas intervenciones las complejas derivaciones del tratado. Se subrayó cómo su entrada en vigor permitiría a las multinacionales demandar a los estados ante tribunales privados cuya decisión es vinculante. Esto provocará previsiblemente una degradación de derechos laborales, medioambientales, sanitarios y asistenciales; un proceso que ya se ha constatado en países que, aún siendo tan distintos como Colombia y Canadá, han suscrito tratados bilaterales con EEUU.
Algunas intervenciones ahondan en el significado especial de estos tratados, dibujando un nuevo escenario en el que el capitalismo, acuciado por el descenso de la tasa de beneficios, intenta escapar de las limitaciones del estado-nación burgués en el que se había amparado hasta ahora. Una dialéctica compleja pues, como señalan otras intervenciones, los estados nacionales son tanto los que refrendan estos tratados como los que en última instancia debe respaldar, incluso por la fuerza, a sus capitales cuando así lo requieren. En cualquier caso, parece que la pantalla de la democracia burguesa es ya un impedimento incluso en occidente, después de haber sido escamoteada durante décadas, en medio de nuestro desdén, al resto del mundo.
Este salto cualitativo en la desfachatez de la alianza capital-estados es también un síntoma de que la correlación de fuerzas crece a su favor y en nuestra contra. La burguesía consigue una vez más imponer sus intereses particulares como intereses generales.
El capítulo 2 lleva por nombre “Crisis capitalista, caos civilizatorio y amenazas a la humanidad”. Se explica cómo en primera instancia el capital intenta restaurar su tasa de ganancia por diversos métodos: bajando salarios, apropiándose de lo público, etc. Pero según el documento esta carrera no se detiene ahí y deriva en una crisis medioambiental, una crisis energética, alimentaria, hídrica, etc.
Un camarada toma la mención a la crisis medioambiental y explica cómo debemos ligarla a la clase para comprender sus implicaciones; cómo los efectos de distorsión del medio ambiente tienen siempre más repercusión en los trabajadores. Otros asistentes defienden que la crisis medioambiental afecta transversalmente a todas las clases; que sus efectos destruyen el metabolismo del mundo, como señaló Marx. También se recuerda cómo en los países del socialismo real la búsqueda del productivismo llevó también a algunas aberraciones medioambientales.
Un camarada interviene para señalar cómo el funcionamiento intrínseco de la ley del valor dentro del capitalismo hace inevitable en última instancia todo lo que se ha estado discutiendo de los capítulos uno y dos.
Sobre el capítulo 3 no hay comentarios y se pasa directamente al 4. Uno de los autores quiso poner el foco sobre uno de sus apartados, que aborda los espacios de la clase trabajadora con conciencia de clase frente a espacios de la mayoría social. Cree que es importante definir los criterios de nuestra actuación en ambos espacios.
Un camarada ligó la última intervención del capítulo anterior con el contexto de éste. Igual que el interviniente anterior centró el origen de todos los aspectos que vamos tratando en la ley del valor y en la sobreexplotación, el compañero cree que la pregunta clave es ¿qué estamos haciendo nosotros para enfrentarnos a esa sobreexplotación, qué nos corresponde hacer como comunistas en este contexto? En este sentido, él apuesta por ampliar las redes de contactos de los comunistas, no sólo dentro del estado español, sino también con iniciativas que pudiera haber, más o menos similares, en otros paises.
El capítulo 5 lo introdujo su autor. Según sus palabras no pretende más que subrayar la necesidad de la organización frente al estallido para transformar la realidad, algo de sobra conocido por los comunistas. Tradicionalmente ha habido dos formas de funcionar: el partido de masas típico del reformismo y la organización de vanguardia. Al primero se le ha intentado caracterizar como más democrático, cuando en realidad aleja a los militantes de la toma de decisiones. En cuanto al segundo, la definición de vanguardia no debería implicar en absoluto la separación de las masas.
Piensa que el EEC debe avanzar, sin ataduras preconcebidas con el pasado, hacia un modelo de organización. Él quiere pensar en un futuro aún indefinido en el que, con un bagaje de trabajo común más amplio, con más consenso, etc, podamos tender a un modelo de centralismo democrático para combinar la eficacia en la acción con la democracia interna. Otro compañero le recordó cómo en el documento se incide precisamente, y con razón, en el aspecto contrario, y cómo por el énfasis en la pluralidad del EEC estamos aún muy lejos de poder acudir al centralismo democrático.
La entrada en el capítulo 6 dio pie a una camarada a solicitar que se utilice en los documentos la referencia a “estado español” en lugar de “España”. Aunque algún compañero adujo que la entrada en una discusión de este tipo requeriría quizás de una sesión especial, se acepta la propuesta ya que, siendo necesario usar un nombre, es mejor usar el que menos rechazo pueda crear entre todos los camaradas.
Ya dentro del ámbito del capítulo se trata el tema de las mareas blanca y verde, que son mencionadas con características especiales frente a otros fenómenos más típicos 15M. Algunos camaradas explican cómo el término mareas fue introducido aquí a raíz de un artículo de El País, aunque tiene un origen anglosajón de la mano nada menos que de George Soros y su Tides Foundation. Otros camaradas también encuentran en ellas, especialmente en la marea blanca, elementos corporativistas que cabalgan reivindicaciones de clase para después abandonarlas una vez alcanzados sus objetivos particulares. La última crítica se centra en su papel de disolvente de la lucha de clase, ya que transforma las estructuras organizadas en asambleas quincemayistas.
El autor del texto defiende el documento señalando que el objetivo no era defender la estructura de mareas, sino que la argumentación estaba inserta en una gradación del componente de clase que iba desde el ciudadanismo del 15M genérico, pasando por las reivindicaciones laborales y de usuarios de servicios públicos de las mareas, para finalizar en unas marchas 22M en las que era fácil identificar unos componentes de clase muy evidentes.
El capítulo 7 crea más polémica ya que se adentra en la historia última de la Unión Soviética.
Una primera crítica vino dada por la mención que se hace en el texto a la competencia entre países capitalistas y países socialistas. Algún camarada reclamó, antes de sugerir comparaciones, un análisis del contexto local y temporal en el que cada país se encontraba.
También generó un gran número de intervenciones la mención a la necesidad de analizar el motivo por el que la transición de la URSS al capitalismo contó con tan poca oposición interna. Todas las intervenciones coincidieron en la importancia de realizar este análisis, aunque algunas advirtieron sobre su dificultad, ya que el sistema actual no tiene interés en suministrar una información fiable. En cualquier caso, la intención es huir de las simplificaciones o de las valoraciones poco justificadas, y en esa linea se optó por retirar un par de frases del documento hasta que el tema se pueda tratar más adelante.
En el capítulo 8 también se retocan un par de frases pues, aunque el sentido del texto era claro y compartido, la redacción original llevaba a confusión momentáneamente. El argumento que se seguía es el de la valoración de la importancia de la participación en procesos electorales. El texto mantiene una postura equilibrada en la que se apela al contexto y a los intereses del momento para justificar una decisión concreta.
Con esto se llegó al capítulo 9 y último. El camarada que defendía el capítulo explicó la diferencia entre un programa político y un programa electoral. Nos puso el ejemplo de una reivindicación como el pleno empleo: nosotros no tenemos porqué justificar de dónde sacaríamos en un contexto capitalista los medios o los recursos para conseguirlo; nuestra postura es reclamar ese derecho básico al capital y, si él no está en condiciones de proveerlo, defender nuestra opción a intentarlo con nuestro modelo de sociedad.
En este capítulo también se corrigieron un par de frases. Se recuerda que el acta recogerá todas las modificaciones en detalle.
Pero las modificaciones más importantes de este apartado se centraron en la lista de exigencias que cierran el documento. Dicha lista quedó ampliada con tres nuevas entradas. La primera hace referencia al derecho a la vivienda. La segunda fue defendida por un compañero de internacionalismo, que solicitó que, por coherencia con el otro documento, se recogiera la exigencia de la retirada de las bases militares norteamericanas y la salida de la OTAN. Por último, también se pidió añadir la salida de la Unión Europea y el abandono del euro.
Esta última reclamación hizo que un compañero solicitara que el capítulo 1 fuera ampliado con una descripción del papel de la Unión Europea dentro del contexto del capitalismo global. Si el texto puede ser utilizado como herramienta de difusión, lo correcto es argumentar por qué se solicita la salida de la UE. Otros camaradas vieron importante este estudio sobre la UE, al que incluso alguno piensa que se debe dedicar un documento independiente.
Propuesta y elección de la Coordinadora Estatal
Con esto se llegó al último tramo de la asamblea, en el que tocaba elegir a la Coordinadora Estatal que se había aprobado en el documento de organización el día anterior.
La mesa volvió a explicar los criterios de participación que se habían estimado oportunos para intentar corregir las deficiencias de funcionamiento de los últimos cinco meses. Por un lado, el nivel de compromiso de los candidatos debe cumplir dos principios: asistir a las reuniones de su ámbito y responsabilizarse de las tareas que se comprometa a afrontar. La frecuencia de las reuniones prevista se estima en una reunión de unas dos horas cada diez días (a la que los camaradas de fuera de Madrid podrían asistir en remoto) y una reunión presencial más de detalle cada dos meses aproximadamente.
La Coordinadora Estatal elegirá responsables para las áreas de:
Organización y finanzas
Extensión territorial
Formación y cultura comunista
Agitación, propaganda y redes
Movimiento obrero
Feminismo
Internacionalismo y antiimperialismo
La Coordinadora contaría con más integrantes, hasta un máximo de quince, para facilitar el reparto del trabajo. La dirección política sería colegiada, al igual que ocurre en los Espacios Comunistas de Base.
Hubo un pequeño debate acerca de la oportunidad de afrontar la elaboración de nuevos documentos, aunque finalmente se optó por que parecía más urgente, en función de las fuerzas de que se dispone, el inicio de la participación en las luchas y la constitución de los Espacios Comunistas de Base. La Coordinadora irá dosificando el inicio del trabajo en nuevos documentos según se crea factible y necesario.
Atendiendo al trabajo realizado durante estos meses, se propuso a diez camaradas que habían demostrado una alta implicación, incluso en tareas que inicialmente no habían asumido. En la propia asamblea se propuso a tres personas más, una de ellas avalada por la comisión de formación cuando se reunió el día anterior. Con estas trece personas no se llegó a cubrir el máximo de quince que se había fijado para la Coordinadora.
Tras la corroboración de los y las camaradas propuestos, la Coordinadora Estatal refleja ya una pluralidad de orígenes: de los trece integrantes cinco son del grupo promotor, cuatro se unieron en las comisiones formadas en octubre y otros cuatro se han incorporado en esta tercera asamblea.
La asamblea se cerró anunciando a los asistentes que en las próximas semanas se contactaría con ellos para ir conformando los Espacios Comunistas de Base y para conocer las circunstancias de los camaradas aislados.
Africa bashing
TEODORO NELSON.— La visión que se mantiene hoy día sobre el África actual es la visión puramente colonialista, donde Europa representa la luz y la civilización mientras África es vista como la oscuridad y la barbarie.
Esta visión culturalmente racista se refleja sobre todo en los medios de comunicación, donde la mayoría de las noticias presentan a África como un lugar terrible y oscuro. Este modelo propagandístico legitima la intervención del capitalismo occidental en el continente.
A finales del siglo XIX, Henry Morton Stanley, el más famoso de los exploradores del imperialismo inglés, definía a África en sus diarios: “Cuanto más vacilaba yo, más oscuros se me aparecían sus muros altos como torres. Su vista aniquilaba mi fuerza de voluntad. Pero cuando todo se rebeló en mi interior antes esta cobardía, abandoné el claro del día y penetramos bajo la bóveda, a cuya lobreguez y espantosa soledad tenía yo que acostumbrarme ante todo”.
Hoy en día, se sigue presentando al continente de la misma manera: terrorismo, pobreza, hambrunas… Andrew Mwenda nos deja ver que “For example, the ‘true’ African projected in Western media is a malnourished person living in poverty and misery. If they present a successful African, he is a blood-thirsty dictator and his cohorts, a corrupt civil servant, crooked businessman or a warlord who kills insanely. When an enlightened African is presented, he will be a refugee running away from tyranny, a prisoner of conscience in gulag or a constantly persecuted fighter for democracy and human rights i.e. he will be a victim of his own society. Whatever the motivation; this presentation shows that Africa is opposed to enlightenment and progress.”
Y de este modo, Europa se ha presentado históricamente ante África como la civilización frente al salvaje, o la “democracia” frente a los “estados fallidos”. Así, Stanley decía que “Los africanos me parecen muy tercos, y supongo que llevará algún tiempo obtener algún progreso”. Distinta época, mismo discurso.
El máximo exponente de esta tendencia son las teorías “institucionalistas”, donde las élites europeas y estadounidenses quedan definidas históricamente como “inclusivas” mientras que las africanas se presentan como “extractivas”, obviando toda la etapa colonial y volviendo al darwinismo social y al neoliberalismo más salvaje.
La perpetuación del paternalismo imperialista no se debe a la mente de los africanos, o a la maldad intrínseca de occidente, ni a ningún elemento cultural de origen incierto (recordemos lo que han dado de sí las escuelas culturalistas estadounidenses) se debe, precisamente, a la perpetuación del colonialismo en África, bajo las nuevas formas “neocoloniales”.
Debemos buscar el origen de toda esta propaganda en la realidad social de la que parte, si no queremos reproducir el idealismo histórico de los occidentales. Muchas veces se habla de la “violencia” en África, o del “petróleo” en África, como si fueran entidades ideales, con conciencia propia, que pesan sobre las cabezas de los africanos como un verdadero estigma. El problema radica en el uso interesado de conceptos alejados de la sociedad, abstracciones que obvian la lucha de clases en África.
Efectivamente, en muchos países africanos hay violencia. ¿La violencia de quién? Varios países africanos son petroestados. ¿A dónde van a parar los beneficios del petróleo? Se dice que los líderes africanos son corruptos. ¿Quiénes son los corruptores? Si vemos que como explicaba Andrew Mwenda “the broad spectrum of Western institutions; universities, think tanks, diplomatic missions, mass media, etc. are designed to promote this narrative”, debemos preguntarnos: ¿quién financia y promueve toda esta inteligentzia?
¡Pero no nos engañemos! El imperialismo siempre se ha caracterizado por manejar un doble discurso. Paralelamente al “corazón de las tinieblas” tenemos el eterno optimismo neoliberal, la visión de una África que va por el buen camino, que sigue la correcta senda del capitalismo y de la Troika. “Únicamente gentes muy miopes podían pensar en modificar la doctrina de Marx bajo el influjo de unos cuantos años de auge y prosperidad industrial”, comentaba Lenin. Sería absurdo repetir el “África va bien” de los medios occidentales que, al mismo tiempo, reflejan una imagen oscura y negativa. El capitalismo es dependencia, siempre. El discurso del brillante futuro de África era ya enarbolado por el FMI en los ochenta, cuando se aplicaron medidas totalmente neocoloniales.
Lo mismo ocurre con el folklorismo, donde la historia de África se reduce a elementos culturales cosificados. Almícar Cabral explicaba que “hay mucha gente que piensa que ser africano es saber sentarse en el suelo y comer con las manos. Sí, eso es ciertamente ser africano, pero todos los pueblos del mundo se sentaban en el suelo y comían con las manos. […] tenemos que ser conscientes de estas cosas y tenemos que respetar aquéllas que tienen valor, que son buenas para el futuro de nuestra tierra, para que nuestro pueblo sepa avanzar”. Reducir la historia de África al “orientalismo”, es también una actitud imperialista.
Thomas Sankara ya lo dejaba bastante claro: “Those who wants to exploit Africa are the same ones as those who exploit Europe. We have a common enemy”. Es primordial entender la existencia del neocolonialismo como la forma más avanzada de control imperialista, como la forma más desarrollada de capitalismo. El propio Nkrumah explicaba la voracidad y el peligro de estas formas de dominación: “El neocolonialismo es también la peor forma del imperialismo. Para quienes lo practican, significa poder sin responsabilidad, y para quienes lo sufren, significa la explotación sin desagravio”. La perpetuación más sutil de toda esta visión decimonónica sobre el continente no hace sino reflejar las profundas raíces del imperialismo en África.
BIBLIOGRAFÍA:
Cabral, Amílcar (2014): Nacionalismo y cultura. Barcelona: Bellaterra (Casa África)
Lenin, V. I. (1976) Contra el revisionismo, en defensa del marxismo. URSS: Progreso.
Mwenda, Andrew. The crisis of Africa’s intellectual elite, en The independent, 5/1/2015. URL: http://independent.co.ug/andrewmwenda/?p=633
Nkrumah, Kwame. Nkrumah, K. (1966) Neocolonialismo: última etapa del imperialismo. México: Siglo XXI
Sankara, Thomas. (2007) Thomas Sankara speaks. EEUU: Pathfinder. Wassermann, Jakob. (2005)
Wassermann, Jakob. (2005) Bula Matari. La aventura de África.Valencia: El Nadir.
teodoronelson.com
Donald Tramp-a
En ésta ocasión, Adrian Salbuchi y Enrique Romero analizan desde Argentina el fulgurante ascenso del candidato republicano a la presidencia de EEUU, Donald Trump; considerado por muchos oponentes al globalismo como un “mal menor”.
Internacional: Donald Trump y la campaña electoral en E.E.U.U.
Enrique Romero y Adrian Salbuchi analizan el fenómeno Donald Trump que viene barriendo en las “primarias” del Partido Republicano. Pero no nos dejemos engañar: su “éxito” está ingenierizado y cumple dos funciones fundamentales para los Dueños del Poder Global:
1) Allanarle el camino a la problemática Hillary Clinton para que sea ELLA quien llega a la Casa Blanca, y no Trump.
2) Poner en boca de Trump las posiciones políticas de alternativa y sentido común respecto de temas tan variados como la necesidad de auditar al Banco Reserva Federal, quien creó a ISIS, el crimen de la destrucción de Irak, inmigración, perversiones sexuales, supremacismo sionista, los atentados del 9/11, etc., para que al asociárselas con Trump, queden descalificadas y contaminadas en la mente de mucha gente. ¡Estemos en alerta!!
El vídeo, de 55 minutos pueden verlo aquí
jmalvarezblog.blogspot.com
La III Asamblea del Espacio de Encuentro Comunista definió proyecto y construcción de organización
Por Marat
Es un texto de urgencia destinado a avanzar siquiera un mínimo de información sobre los resultados de la III Asamblea del Espacio de Encuentro Comunista (EEC). Han pasado cinco días tras su finalización y en estos tiempos tan nefastos en los que lo que no es inmediato y se consume sin digerir pierde interés, uno debe intentar seguir su ritmo si no es un telepredicador de marketing político que resume sus brillantes análisis en los 140 caracteres de un tuit pero tampoco demorarse en exceso.
El sábado 12 y el domingo 13 de Marzo un nutrido grupo de comunistas sin y con partido se reunieron en la sede del sindicato Co.Bas, que solidariamente nos dejó su local para reunirnos, para avanzar en el proceso de ir creando unidad por la base entre los marxistas que defendemos la lucha de clases y nos identificamos con la centralidad de la clase trabajadora en esa lucha, la dictadura del proletariado y el proceso insurreccional hacia el socialismo.
Habíamos realizado dos convocatorias anteriores. La primera para comprobar si existía la voluntad de construir entre comunistas, independientemente de nuestras trayectorias, y de defender la reconstrucción del relato comunista, recuperando la iniciativa del combate. La segunda para marcar los contenidos del debate teórico que necesitábamos hacer, que habría de asumir nuestros puntos de coincidencia y la necesidad de aceptar nuestras diferencias para continuar debatiéndolas.
De ahí debía surgir un común denominador que nos permitiese orientarnos política, ideológica y estratégicamente y empezar a articularnos tanto territorial como sectorialmente.
Ese era el reto de la III Asamblea del EEC. Y creo que hemos hecho un gran trabajo, partiendo del destrozo que los comunistas llevamos sufriendo desde hace mucho más de 20 años. Negar esto sería tan estúpido como no darnos cuenta de lo que estamos comenzando a aportar y a significar en la dinámica de volver a levantar la bandera de la lucha por el socialismo.
Que un importante número de personas de Madrid, Valladolid, Burgos, Salamanca, Córdoba, Sevilla, Málaga, Valencia o varias zonas del norte, por citar sólo algunas de las procedencias, se citasen para debatir 6 documentos y una serie de propuestas de trabajo durante casi 10 horas del sábado 12 y 4 del domingo 13 -sin contar las 24 horas resultantes del debate en paralelo de 6 comisiones de trabajo, cada una de ella de 4 horas de duración, que habrían de pasar a plenario-, y saliesen de esa reunión con la sensación de haber hecho un buen trabajo, útil, necesario y que construye proyecto, debería ser considerado un avance muy significativo para cualquiera que se considere comunista.
Esa reunión a la que, junto a los comunistas sin partido acudieron militantes de diferentes organizaciones comunistas entre otros, ha marcado muchas cuestiones de coincidencia ideológica y política.
Hemos abierto la necesidad de seguir profundizando en aspectos que, o bien no lo tenemos tan claro (v.g. razones del hundimiento de los llamados países socialistas y por las que la clase trabajadora de esos países no defendió el sistema, profundización en la composición estructural de la clase trabajadora actual,…) , o bien requieren un análisis específico y documentos concretos que fijen nuestra posición (motivos de nuestro rechazo a la vez a la UE y al € y alternativa de nuevo internacionalismo de clase en Europa, nuevos avances dentro de nuestra perspectiva de feminismo y lucha de clases) o incluso en lo relativo a formación política (necesidad de integrar la definición actual de la crisis capitalista, para abrir paso a una correcta perspectiva de guerra de clases, y el antiimperialismo como correspondencia internacional a ese reto).
Quizá el punto en el que tod@s nos hemos sentido más identificados sea el de Programa Político porque ha integrado todos los aspectos de los que deseábamos debatir y, sin embargo, nos deja campo amplio a partir del cual es posible construir.
En otro orden de cosas, el documento de organización ha señalado la necesidad de pasar a la creación de núcleos territoriales y sectoriales que plasmen nuestra identidad de espacios abiertos a todos los comunistas, de debate y formación con el objetivo de la acción política. Del barrio a la empresa, del frente de lucha al modo en el que los comunistas de un Espacio Comunista de Base (ECB) decidan que es la manera más adecuada de constituirse.
Como soy fumador empedernido, aproveché los momentos de menor intensidad del debate para salir a fumar a una terraza del local, coincidiendo en ese vicio con otros de semejante afición. El caso es que en aquella facción improvisada dentro del EEC, el personal se dedicaba a intercambiarse correos electrónicos y teléfonos, bromear sobre que debíamos estar muy locos para reunirnos un sábado y un domingo durante tantas horas para entender lo que ocurre en el mundo que vivimos, cuando tantos seres humanos se conforman con explicaciones de cuentos infantiles y a debatir sobre los próximos pasos a dar a partir del día 14, y lo más importante: para transformarlo.
No faltaron tampoco las cañas y las risas en los ratitos entre documento y documento. Puesto que a veces me gusta observar el entorno como si lo viera desde fuera, comprobé que era muy difícil distinguir los puntos de vista de un comunista sin partido de los de otro que militase en uno y que, incluso entre los organizados partidariamente, había que ser muy sutil para encontrar cuestiones relevantes que nos dividieran. Si el diagnóstico sobre el enemigo de clase está correctamente establecido a través del análisis marxista, la voluntad de entenderse es muy capaz de señalar la diferencia entre lo realmente importante que nos une y lo secundario que debemos seguir discutiendo, mientras empezamos a aplicar lo elaborado a la lucha política en lo concreto.
Cuando, a la vez, algunos dirigentes de otras organizaciones comunistas cuya implicación militante en el proceso abierto por el EEC es menor que la de otras, pero positiva, transmite el mensaje de que estamos haciendo un buen trabajo -el desafío que tenemos por delante es enorme- y pide que entendamos su ritmo de aproximación, está claro que debemos proseguir sin traicionar ni un milímetro el camino abierto el 26 de Septiembre de 2015, cuando nos interrogamos colectivamente sobre el hecho de si unir a los comunistas en un intento de diagnóstico común de situación y de pelear juntos en la misma trinchera tenía sentido. No tenemos prisa pero cuidaremos incluso con mimo de que el llamado de entonces siga muy vivo en cada nuevo paso. Quienes se van incorporando nos exigen cumplir ese “espíritu”.
Quizá sea la primera vez en la que no hay destacamentos u organizaciones comunistas que se opongan a un intento tal y, lo que es más importante, en la que favorecen que militantes suyos se incorporen al proyecto. Debemos cuidar esta idea que estamos construyendo desde tal diversidad porque, frente al ciudadanismo y los intentos del capital de fabricar sus “alternativas”, estamos dando un paso del que empezamos a ser conscientes de su importancia.
Nos faltan cuadros suficientes. Esa es una de nuestras debilidades, no la única. No la negamos. Por ello la cuestión de la formación va a a ser un elemento clave de nuestro trabajo.
¿Qué nos queda? Un mundo por ganar.
Estén atent@s. En breve el Espacio de Encuentro Comunista (EEC) irá desgranándoles mucho mejor que yo el trabajo realizado y sus aspiraciones de ser parte de la fuerza colectiva que construya un mundo nuevo.
Como dice un camarada muy querido “no os lamentéis, organizaos” .
Quizá a los interesados en conocer más sobre el EEC les haya sabido a poco este texto. Esto sólo era un adelanto. Mientras llega la información pertinente sugiero que se pongan al día en estos enlaces:
Ayudará a quienes deseen acercarse al EEC a ir comprendiendo no sólo el sentido del llamamiento inicial sino en qué momento estamos actualmente.
Joan Comorera hablando sobre la pequeña burguesía
«Ahora ya sabemos, amiga Reyes Bertral, donde ha terminado la Cataluña dirigida por los partidos políticos nacionalistas pequeño burgueses. Objetivamente, históricamente, no podía ocurrir otra cosa. Solo dos clases tienen calidad para dirigir la nación: la clase burguesa y la clase obrera. El estamento intermedio, o lo que llaman clases medias, deben ser dirigidas o por la burguesía o por la clase obrera. Y si por un conjunto de circunstancias determinadas devienen en dirigentes de la nación van a la deriva durante un tiempo, y a la postre, son uncidas por la reacción. Pues la pequeña burguesía, estamento intermedio, que por el sector más rico se liga a la burguesía y por el sector más pobre se acerca al proletariado, es vacilante, miedosa, contradictoria y en momentos de crisis huye despavorida de la revolución y opta por el compromiso. Por lo que los dirigentes políticos pequeño burgueses acaban sufriendo el reflejo burgués, asimilando las costumbres y vicios de la burguesía, tienden a considerar la política como un asunto de porvenir personal y, en el mejor ángulo, se pierden por los senderos de un romanticismo revolucionario estéril o de un intelectualismo especulativo, snobista, paralizador, si no se acercan o no se incorporan a la clase obrera en búsqueda de nuevas perspectivas de combate y de victoria. Esta es la lección de 1931-1933, del 6 de octubre de 1934, de la guerra, y de una Cataluña escolada por el régimen terrorista de tipo franco-falangista». (Joan Comorera; Carta abierta a Reyes Bertal, 1948)
bitacoramarxistaleninista.blogspot.nl
La política es propiedad y la propiedad es poder

La política es propiedad, según escuchó en una conversación de pasillo el escritor y cronista Norman Mailer a un joven delegado de Nueva York durante la convención del Partido Demócrata celebrada en 1968 en Chicago. Una afirmación escueta que define con exactitud filosófica los entresijos invisibles de la política, a la que cabría añadir para redondear su efectividad que la propiedad es a su vez poder, concepto que puede ser traducido al modo coloquial como capacidad o mecanismo para hacer real las ideas o intereses de un grupo o comunidad social. Lo cuenta Mailer en su libro Miami y el sitio de Chicago.
Recordemos que la frase mencionada fue dicha en un contexto mundial de convulsiones históricas. En ese mítico año acaecieron varios acontecimientos de especial relevancia: Richard Nixon, republicano, alcanzó la presidencia en Estados Unidos después de que su mayor rival demócrata Robert F Kennedy fuera asesinado en extrañas circunstancias, antes de su más que probable nominación oficial, y se registraron conmociones de extraordinaria trascendencia en el mayo francés del 68, la invasión soviética contra la primavera de Praga y la matanza de varios centenares de estudiantes, profesores, intelectuales, obreros y amas de casa en la plaza de las Tres Cultura de Tlatelolco sita en la ciudad de México.
No hay que entender ese poder simplemente como un atesoramiento de bienes financieros o recursos económicos. Aunque también, sin duda alguna. No obstante, el poder reside asimismo en cuestiones intangibles como el discurso, la ideología, la opinión pública, la movilización masiva en la calle, las tradiciones, la violencia institucional y una combinación de todos los factores reseñados.
Las negociaciones políticas no son más que transacciones de intereses opuestos y afinidades coyunturales. Lo importante en este escenario es saber a ciencia cierta si los activos propios servirán como moneda de intercambio y presión ante el resto de partidos, contrincantes sociales o fuerzas políticas en liza que representan opciones diferentes a la nuestra. Lógicamente, al igual que en otros juegos más mundanos, uno puede escoger la alternativa de ir de farol, pero a la larga esta postura suele caer por su propio peso al descubrirse que sus auténticas motivaciones descansan en el vacío total. Descubrir esos huecos del enemigo o adversario ofrece una capacidad de maniobra mayor y una ventaja táctica decisiva a medio plazo.
En el actual panorama de España subyacen distintos activos enfrentados que, por el momento, no devienen en alianzas o proyectos conjuntos de gobernabilidad. A corto plazo, cada formación política está tanteando si sus propiedades simbólicas de son susceptibles de ser utilizadas o esgrimidas con el fin ejercer el suficiente poder para llevarse el gato al agua o, al menos, servir de intercambio factible para que sus intereses rindan los beneficios buscados o deseados sin menoscabo de sus principios y acordes con el sentir mayoritario de su electorado afín.
Los votos son solo una parte de la fuerza de las organizaciones políticas. En la trastienda caben muchas otras verdades parciales o instrumentales para salir airosos de cualquier negociación que se plantee. En esos tanteos, cada partido va sopesando la cruda realidad de sus expectativas y el valor de las mismas. De ahí que las declaraciones de los líderes registren variaciones significativas en momentos de incertidumbre y de decantación del peso específico y real de las propias convicciones y tácticas a seguir.
PP: fumando espero
Por lo que se refiere al PP, resulta evidente que su estrategia está diseñada para esperar y verlas venir. Que la izquierda se pegue entre sí, mostrando sus desavenencias públicamente es su lema de campaña. Continúa siendo la referencia de la derecha. La corrupción y el desgaste de la acción de gobierno le han pasado factura, pero no tanta como se vaticinaba en las encuestas y sondeos. Además de representar al poder financiero y empresarial, el PP tiene su valor fetiche en el tiempo. Administrando este factor con sabiduría y temple, si no hay movimientos radicales y profundos a su izquierda, volverá a tomar las riendas del poder político con suma facilidad. En épocas de zozobra y desencanto general, la gente siempre vuelve cuando no halla caminos alternativos al cómodo calor y confort emocional del hogar, el entorno conocido y la familia sentimental o de conveniencia, de las costumbres inveteradas, del cacique protector, de las ideas trilladas y del mal menor como viaje de regreso y destino inexorable de la precariedad vital y de la ausencia de utopías colectivas en la que nos hallamos inmersos. Sin vislumbrar futuro distinto en el horizonte, mejor cobijarse en el presente consumista y la rutina cotidiana.
PSOE, en la encrucijada
En cuanto al PSOE, su situación en tierra de nadie, aprisionado en un centro artificial, es mucho más difícil de sostener. Tiene que aparentar ser de izquierdas por su historia y por sus fieles, aunque su trayectoria y función desde 1977 está anclada en el andamiaje de la transición: ser mero soporte y alter ego amable del PP y, por ende, de los intereses de las clases altas. Con guiños estéticos a las clases medias y populares ha desempeñado el papel que le correspondía a la perfección hasta ahora mismo. Cumplía con rigor su rol de recoger el voto izquierdista y encauzarlo debidamente sin estridencias ni oposiciones extremas por la senda de la moderación. Sucede que hoy, Podemos le está comiendo un espacio importante fundamentalmente dentro de las clases medias a las que ha llegado con crueldad las dentelladas de la crisis causada por las medidas neoliberales. En ese trasiego, el PSOE ha perdido suelo en la realidad y en los dispositivos simbólicos de relación con sus bases y simpatizantes. Algunos han visto que el PSOE no es solución distinta a las recetas preconizadas por el PP. Su imagen y consistencia han sufrido un desgaste incuestionable. Ya no representa ningún cambio ni ilusión alternativa a la derecha. Sus vaivenes en el discurso demuestran este aserto. ¿Cuál es, entonces, su valor de intercambio actual? Recuperar el bipartidismo, la moderación calculada trufada de sensatez, regar de nuevo las raíces de la memoria del consenso para retornar a su etiqueta de única izquierda capaz de hacer frente a la derecha del PP. Valores ahora en entredicho, pero a su favor juega que contará con la ayuda inestimable de la derecha y los poderes fácticos que se expresan en los principales medios de comunicación. Su fuerza, por tanto, reside en las fuerzas ocultas que necesitan de su concurso para volver a la connivencia de facto e inmovilismo ideológico alumbrados en 1977. De todas formas, el PSOE es el partido que menor fuerza simbólica atesora de todo el arco parlamentario.
Podemos, pero mucho menos
La tercera formación que merece un análisis sucinto es la emergente Podemos. Saltó a la palestra aunando diversos y contradictorios factores y agentes sociales tales como el impulso del 15M, la fragilidad e impotencia de la izquierda clásica e institucional, la cobertura mediática de algunas instancias hegemónicas interesadas en desmovilizar las reivindicaciones expresadas a voz en grito en la calle y un potente discurso radical basado en oponer conceptos tan sonoros y publicitarios como casta y pueblo, el uno por ciento privilegiado contra la inmensa mayoría que vive en la incertidumbre social o la precariedad vital. Al contrario que el PSOE, no cuenta con avales ni raíces en el mundo sindical. Su cuerpo de seguidores es virtual, creado al calor de las redes sociales y lugares de encuentro que surgen de la espontaneidad y el voluntarismo de asaltar los cielos con la mera fuerza de su discurso y de sus ganas de transformar la realidad de aquí a mañana, antes incluso si ello es posible. La fuerza de su retórica es la novedad permanente, por eso, sin base ni raigambre en lo social y en la memoria histórica colectiva, su empeño era y es sobrepasar en sufragios al PSOE y tocar poder de inmediato. Al no conquistar las metas propuestas, su mensaje corre el riesgo de diluirse en la ineficacia y la mera palabrería. Podemos tiene que mirar cara a cara a sus contradicciones y reconducir sus metas a objetivos ideológicos de mayor recorrido estratégico. Su envite ganador a todo o nada se ha frustrado de cuajo: lo nuevo no ha conseguido convencer ni abrirse el hueco necesario para ser un actor esencial en el presente político de España. Otrosí, la operación de laboratorio protagonizada por Ciudadanos le ha restado capacidad de maniobra y compite en idéntico terreno simbólico: la novedad por excelencia que representa la sorpresa súbita.
Ciudadanos, lo viejo con nuevo look
Hablando de Ciudadanos, señalar que es la única candidatura que ha logrado con creces sus objetivos iniciales, ser decisiva en cualquier combinación aun sin ser imprescindible. Sus valores toman importancia desde la ambivalencia y la indefinición, amén de los apoyos en la sombra de sus mentores fácticos. Ha quitado votos a todos, recogiendo un caudal significativo del electorado de indecisos y cabreados sin ideología, y tomando a la vez sufragios prestados que volaron tanto del la cartera del PP como del pesebre del PSOE. Una buena jugada del bipartidismo: Ciudadanos los devolverá a sus fuentes originales cuando las aguas, hoy turbias, se tornen más tranquilas y previsibles. Sus cometidos fundacionales han tenido un éxito incuestionable. Seguirá persistiendo en la indefinición calculada con discursos que suenen bien a diestra y siniestra. De esta forma sibilina, permitirá dar a luz a medio plazo una gran coalición o investidura que cercene cualquier posibilidad o veleidad izquierdista. Al día de hoy, está haciendo el trabajo sucio que le correspondería al PP. Su prestigio intacto e incólume en la actualidad sirve de tapadera a los intereses ocultos de la derecha al tiempo que engatusan al PSOE para no hacer pie en el terreno resbaladizo de una auténtica opción de izquierdas. Ciudadanos es lo viejo con gestos nuevos de posmodernidad que permite oxígeno al bipartidismo en decadencia formal. No obstante lo dicho, el partido de Rivera tiene fecha de caducidad: en cuanto su ambivalencia deje de ser decisiva como muleta de PP y PSOE, más temprano que tarde sus siglas se integrarán en el sistema establecido. Su amortización dependerá de los hipotéticos comicios del mes de junio próximo.
IU, la verdad que nunca gana
Y llegamos a IU, el paria del elenco, el querer y no poder, la minoría prescindible, el reducto de iconoclastas por antonomasia del panorama político español. Su mejor valor es la verdad ética, que no se vende por un plato de lentejas. También es su mayor debilidad o talón de Aquiles. Pero no le queda otra alternativa en su ser o no ser histórico: principios y programa son sus avales de referencia. Parafraseando, aunque alterando sustancialmente la sentencia de Groucho Marx, estos son mis principios y mi ideología, si no le gustan, no tengo otros. O quizás sí: desaparecer su logo en la marea del cambio liderada por Podemos. IU se juega todas sus bazas en cada propuesta, teniendo poco que perder en ello. Su poder simbólico saca fuerzas y pecho de que no aspira a nada inmediato y tangible: su mirada va más allá, al menos en teoría, hacia una sociedad de nuevo cuño, hacia una transformación profunda de la cultura capitalista globalizada. Suena a utopía, pero no le es factible alejarse demasiado de ella pues moriría por inanición o engullida por el PSOE o Podemos. De hecho, sus figuras menos ideologizadas o más pragmáticas, ya desde el periodo de la transición, han desembarcado en la moderación y el cargo público ante la imposibilidad de abrir espacio a una izquierda más auténtica que la representada por el PSOE. Moverse de la esencia ética y la memoria histórica traería fatales consecuencias para IU. Seguirán siendo minoritarios y referente ideológico de la izquierda fetén hasta que el cuerpo aguante y sus líderes no huyan despavoridos a residencias alquiladas más tiernas, acogedoras e institucionales.
En resumen, el PP, a pesar de las falsas apariencias, es a quien mejor porvenir se vislumbra de todas las fuerzas políticas en España: con dosificar el tiempo y ver el fracaso de las izquierdas lo tiene relativamente fácil. Y, por supuesto, con la inestimable ayuda de Ciudadanos. Cuando la realidad se instale en la normalidad y la rutina, el PSOE volverá al redil del establishment. Podemos solo cobrará relevancia si obtiene un resultado electoral por encima del PSOE. Incluso así, en ese caso futurible, resulta muy probable que las derechas puedan esgrimir una mayoría absoluta inatacable desde ningún flanco parlamentario. IU, por último, mantendrá una posición testimonial de ni fu ni sino todo lo contrario. Pronóstico: PP, PSOE y Ciudadanos están condenados a entenderse, con o sin segundos comicios generales. No hay movimientos ni vestigios en la superficie que inviten a pensar que algo nuevo sucederá en España. Las paradójicas y conservadoras clases medias, a paso lento pero firme, están retomando el pulso de los créditos impagados y cerrando sus oídos vacilantes a los cantos de sirena frustrados por soluciones políticas no tradicionales que se no han sabido ni podido echar raíces vigorosas en mentes y grupos sociales tan dispares, complejos y tornadizos. De exabrupto inicial contra los recortes, lo mejor ahora es echar cuentas, moderar las expectativas y acomodarse a la costumbre, las aburridas rutinas diarias, el trasiego compulsivo al centro comercial o de ocio, el festival de Eurovisión, la Champions League y las telenovelas vespertinas. Los irreductibles e inasequibles al desaliento tienen su nicho predilecto especialmente diseñado para ellos en La Sexta, El Intermedio y La Sexta Noche. En esta cadena y sus programas políticos pueden cabalizar su creciente impotencia y cruel desencanto del cambio político que jamás cristaliza en nada real. El sistema genera herramientas de control de los presuntos disidentes o insatisfechos con una facilidad pasmosa. O resucitan los Kennedy asesinados o la gran coalición está al caer. El tiempo es el gran recurso del PP, su principal aliado simbólico. Con el concurso intoxicador de Ciudadanos y el temor reverencial del PSOE a adentrase en vericuetos que le alejen del vetusto bipartidismo, el cadáver exquisito de la izquierda impotente será pasto de la voracidad insaciable de la derecha más tarde o temprano. Demos tiempo al tiempo y a que se fragüe a cocción lenta lo que es un secreto a voces: la gran coalición, ya sea en la versión tripartita de Rajoy, Sánchez y Rivera a una, o a través de apoyos mutuos parlamentarios de legislatura o meramente puntuales. A lo que ahora estamos asistiendo es morralla pura, gestos de tentadero para preparar el terreno de la corrida real, que todo cambie para que todo siga igual.







