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Venezuela conmemora 24 años de intentona cívico-militar

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Durante un evento, Chávez catalogó esa acción como “la unidad cívico-militar que se ha forjado en la lucha revolucionaria, desde ese 4 de febrero garantizamos la continuidad de la revolución socialista en Venezuela que definitivamente no tiene marcha atrás. Largo fue el camino que nos trajo hasta aquella madrugada cuando un grupo nutrido de valientes -fusiles en mano- militares decidieron dejarlo todo e ir al rescate del pueblo venezolano”.

La insurrección estuvo conformada por más de 2 mil hombres, y fue el resultado de los movimientos populares que fueron acompañados por militares que reclamaban un nuevo camino que dignificara al poder popular.

De acuerdo a algunos internacionalistas, esa fecha no puede analizarse de manera aislada en la historia, pues el 4F tiene sus raíces en las gestiones excluyentes de anteriores gobiernos y cuyo punto más álgido se centró en el segundo período de gobierno del extinto Carlos Andrés Pérez.

Para la analista política, Judith López Guevara, ese 4 de febrero de 1992 fue una insurgencia protagonizada por los llamados COMACATES –Comandantes, Capitanes y Tenientes–, eran oficiales de mediana graduación, la cual fue hegemonizada por un proyecto nacionalista y revolucionario.

Además logró romper con el Pacto de Punto Fijo, rememorando López Guevara, que el 31 de octubre de 1958, se firmó en la Quinta “Punto Fijo”, propiedad de Rafael Caldera, el acuerdo entre los partidos políticos Acción Democrática, COPEI y la Unión Republicana Democrática, siendo excluido el Partido Comunista Venezolano. Los signatarios se comprometían a actuar conjunta y solidariamente en torno a tres aspectos.

“Defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al resultado electoral: se explica allí que, cualquiera que fuese el partido que ganase las elecciones, los otros dos se opondrían al uso de la fuerza para cambiar el resultados; los tres partidos se comprometían a presentar ante el electorado un programa mínimo común”, detalló la experta.

La también defensora de los derechos humanos, dijo que al romperse con el puntofijismo, comienza a construirse una nueva historia, partiendo del rescate de la dignidad de un pueblo, basada en los principios ideológicos del árbol de las tres raíces: Simón Bolívar, Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez.

“como militante de izquierda revolucionaria te puedo decir que el 4 de febrero se vivió una esperanza, que se había perdido porque veníamos de la caída del Muro de Berlín en el año 1990, de la acogida de la pacificación por parte de los partidos de la izquierda venezolana, la Liga Socialista (LS) y el Partido Revolucionario de Venezuela (PRV), a los finales de los años 70, donde esta política de pacificación implementada por el ex Presidente Rafael Caldera y posteriormente continuó con represión en el Gobierno de Luis Herrera Campins, dejando debilitado el movimiento revolucionario”, dijo López Guevara.

Destacó que febrero es rebelde, mes signado por luchas por la libertad de los pueblos y “debe asumirse como el comienzo del proceso que nos ha permitido vivir en una nación con un gobierno con un alto contenido social, humano y que ha pesar de las vicisitudes ha venido contrarrestando los embates del sector capitalista que quiere a toda costa socavar los logros y la participación protagónica del poder popular”, concluyó la analista.

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