Inicio Artículos No me llames Dolores. Llámame Pepe

No me llames Dolores. Llámame Pepe

555
0
Compartir

Hace apenas una semana dejamos atrás el primero de Mayo y ya está completamente olvidado. Quizá sean las prisas de un mundo condicionado por la inmediatez, sometido a la dictadura de la constante información que se quema antes de siquiera leerla y mucho menos entenderla; o simplemente el devenir de los tiempos.

Una época en la que el día de trabajador deja de ser en exclusiva la festividad del primero de Mayo para dar paso a otras celebraciones más voceadas por los medios, como el muy variable en el calendario día de la madre, la pascua ortodoxa ,o día elegido por grandes superficies para abrir en domingo y festivo. Todo sea para que palidezca la verdadera razón y el motivo por el cual se festeja una fecha imprescindible como únicamente puede ser un día dedicado al trabajador. Las reivindicaciones laborales, el esfuerzo de la clase obrera, la jornada de ocho horas, los derechos obtenidos  que hay que salvaguardar y mejorar, y el recuerdo de la heroica revuelta del Hay Market en Chicago en 1886 , deben primar y ser los protagonistas absolutos de una jornada para la reflexión , la solidaridad y el reconocimiento de la clase trabajadora.

Desgraciadamente no es así, y la política, o en su defecto el frentismo de baja estofa ocupa su lugar. Lo vivimos en Barcelona, con una explotación de la celebración por parte de  los partidos que sólo se explica por estar en período electoral. Como si no podríamos  ver desfilar a Ciudadanos y a ERC desfilar por las calles, con demandas en favor de la clase trabajadora. Dos fuerzas derechistas de intereses encontrados en cuanto a la legalidad y derechos, pero muy alejadas en el ámbito económico de lo que significa  el 1 de Mayo. ERC para ser justos, ha acudido durante esta última década a menos días del trabajador que C’s. Pese a que inexplicablemente es considerada por una gran parte de la sociedad catalana como una fuerza de izquierdas pese a que se sitúa claramente  a la derecha del PSC.ERC es un partido xenófobo de orígenes masónicos, que nunca ha renunciado ni denunciado la violencia dirigida contra la legalidad ni contra los no –nacionalistas. Oriol Junqueras un hombre tan hipocrita como intelectualmente  mediocre y a la postre mezquino encabezó la marcha, nunca mejor dicho dado su privilegiado físico galo-europeo.Una manifestación que año a año va perdiendo capacidad de movilización, y cuyas reivindicaciones tendrían que ser patrimonio de la humanidad, se van apagando. En Cataluña ya han caído usurpados y corrompidos por el etno-separatismo. El mismo que domina a los sindicatos, gracias a generosas y corruptas dádivas que no han dejado de fluir desde el erario público en consonancia con el aumento de banderas cuatribarradas primero y esteladas después, el himno del segadors y la catalanización de nombres de dirigentes. La adscripción al régimen catalanista por parte de los sindicatos de clase mayoritarios es una realidad irrefutable. La vergonzosa dejación de la defensa de los intereses de la clase trabajadora, en su mayor parte castellanohablante en aras del proceso de ingeniería social emprendido por el separatismo, confluye con otros espurios intereses.

Y nadie más indicado para ejemplificar este proceso que el hoy flamante Secretario General de UGT. Cuyo nombre es ahora Pepe Álvarez ,tras asumir el poder del Sindicato después de  una reñida votación, en la que cosechó un mínimo histórico en cuanto a participación. Hasta ese momento el cual coincide con la llegada a Madrid, se ha adueñado de él  un espíritu de campechanía y bonhomía que le ha hecho renunciar de su nombre oficial en la provincia, Josep María Álvarez.  La Cataluña del “seu cor” sólo ha sido un escalón más en su ascenso al poder, en una carrera arribista que más que de libro, es de parodia, dadas las nulas capacidades del personaje al cual nadie jamás ha visto trabajar, ni en su hipotética labor profesional, ni mucho menos en un despacho. Méritos más que el puro medrar y el bailar el agua a quienes pusieran el talonario y las consecuentes directrices sobre la mesa. Es decir la Generalitat y el entramado nacionalista catalanista que domina prácticamente todos los ámbitos de poder y de financiación de la región.

Josep María, perdón, Pepe dejó Asturias a mediados de los setenta. El trabajo y la vida sindical de mineros y marinos, no le pareció, por supuesto plato de su gusto. Ni tampoco  lo periférico ni las costumbres y usos sociales de su tierra, por lo que cogió las maletas, y corto y perezoso como es, vino a Barcelona. La ciudad que en aquellos años era vista o como tal se nos presenta, como un hervidero de actividad desbordante, más abierta y con una vida cultural y económica por delante del resto del país. Los intelectuales izquierdosos del resto del país ayudaron a que se extendiera esa idea, que por los demás se pretextaba en algunos fundamentos reales. La Maquinista le ofreció un puesto de trabajo, en el le vieron menos que al cometa Halley, pero le permitió ir escalando posiciones dentro del sindicato. Sin duda la leyenda de los sindicalistas del cinturón rojo, su organización y movilización le atrajeron junto a otras apetencias a elegir Cataluña. Con el signo de los tiempos y la recuperación de las autonomías, vio cual era la tendencia de  la tribu vencedora en la taifa catalana, y se subió al tren. De su secretaria general, dio el salto a la nacional, tras unos descarados coqueteos con el secesionismo catalán.Para los anales queda la fotografía de apoyo a la autodeterminación de Cataluña  junto con  la otra criatura bastarda  de CCOO; la indeseable enemiga de la educación vial y finada líder supremacista etnicista de Ómnium.

Entidad supuestamente independientemente pero generosamente financiada por la Generalitat. Otro de los escándalos más de corrupción  moral y económica que no existen, porque se dan en la Cataluña del clan superior, en la que la autocritica sincera es tan escasa como en el 1984 de Orwell, año emblemático por cierto del pujolismo con su gran política de “estado” ejemplificada en Banca Catalana.

Pero no perdamos el hilo, Josep María, vio como un maná monetario caía en manos del régimen, primero con ocasión de los Juegos Olímpicos y posteriormente con los fondos de cohesión de la Unión Europea. Y ni él, ni UGT querían perder comba. Vinieron los cursos de formación y largas colas se formaban en los centros de enseñanza del sindicato, por los que Josep María se dejaba caer con frecuencia, tanto por su buena situación, sobretodo los cercanos a las Ramblas, como por el buen comer de conocidos restaurantes aledaños. Donde no pocas veces se le pudo observar con otros “camaradas trabajadores” fumando puros y haciendo eses en las calles hablando a voz en grito. Después sus caminos se separaban y o bien se acercaba a un centro de formación de adultos, dónde se concentraban fornidos jóvenes búlgaros y rumanos contratados en la construcción o acudía directamente a bares más conocidos por la prostitución masculina que por sus especialidades culinarias. Otra muestra más de la catadura moral del personaje y del intolerable cinismo con el que el discurso imperante de la izquierda trata la sexualidad. Se enmascaran tras el feminismo amparando la  monstruosidad de la prostitución femenina, y poco menos que celebrando la masculina, o incluso promocionando en cadenas como tv3 los “paraísos africanos” de reputados artistas, hoy adscritos al sindicato vertical del  separatismo subvencionado.

Igualmente aberrante es la excusa dada, la catalanofobia, ya olvidada por el señor Álvarez, para justificar su pírrica victoria, las fuertes críticas recibidas por altos cargos de UGT y su continuo apoyo al movimiento secesionista catalán. Recurrió al victimismo que tan buen resultado da por estos pagos, pero que a ojos del resto del mundo resulta ridículo. Incluso en un sindicato tan desnaturalizado como UGT.  Poco a poco ha ido matizando,es decir retractándose, de su campaña de apoyo a la independencia y justificándose como que él está a favor del derecho a decidir como si fuera algo diferente.

Obviamente Álvarez, nunca ha tenido vergüenza charnega, ya que nada le liga a Cataluña. Una vez  ya se ha aprovechado de propios y extraños, y las prebendas ofrecidas por la Generalitat y sus distintos tentáculos corporativos han dejado de serle suficientes, es mejor desmarcarse, por la factura que pudiesen acarrear. Pues es seguro que este “proceso” acabará mal.

Y  UGT como CCOO en su día, tras las fracasadas tentativas del gobierno de Zapatero para crear una  estructura parasindical, terminaron  por ser “instruidos” por Ángela Merkel, con quien si se reunieron  a diferencia de con Rajoy, para seguir el modelo instaurado por el socialdemócrata Schroeder, liquidador de los sindicatos de clase y de los derechos de los trabajadores públicos en Alemania. La Canciller les instruyó de cómo funcionaban las cosas ahora, de lo muy europeos que serían tras adoptar estas medidas, del apoyo que le brindaría Alemania, como motor de Europa y como nación, ya que tanto conservadores como socialdemócratas lo comparten, y del beneficio que obtendrían.

Cataluña ha sido una vez más, el laboratorio avanzado para la prueba de  medidas neoliberales y es ya un hecho, la inclusión de UGT como sindicato vertical del régimen catalanista.  No obstante, s e me antoja un modelo más propio del tercer mundo que de una economía europea.

Pero en Cataluña  suceden tantas cosas incompresibles e intolerables  que el nacionalismo dominante impone e induce a pensar como única lógica, que la capacidad de sorpresa se va reduciendo a la mínimo expresión, pese a que sea una notoria, continua e intencionada forma de anular al otro.

El ahora más sonriente  y populachero  Pepe Álvarez parece que no deberá abandonar el cargo de asesor de Endesa, que ostenta desde  la dirección de UGT-Cataluña.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here