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Bolivia denunció el martes en el Consejo de Seguridad de la ONU la puesta en marcha de una campaña política contra algunos Estados, utilizando como argumento el tema de las armas químicas en Siria.

El país sudamericano votó junto a Rusia y China contra un proyecto de resolución presentado por Estados Unidos, Francia y Reino Unido, para tratar de imponer sanciones al gobierno sirio, acusado en un reporte de utilizar gases tóxicos en tres ocasiones, una en 2014 y dos en 2015.

Moscú y Pekín bloquearon con su poder de veto la iniciativa, ante la cual se abstuvieron Egipto, Etiopía y Kazajistán, texto que incluía congelación de activos a personas y entidades, prohibición de viajes y embargo de armas.

‘Cabe preguntarse, por qué se presenta una resolución de esta naturaleza ante este Consejo sabiendo que va a ser vetada? Por qué no se realizaron negociaciones más amplias para garantizar la participación de los miembros del Consejo en el texto?’, advirtió el embajador boliviano, Sacha Llorenti, en la sesión.

De acuerdo con el diplomático, la respuesta más lógica es el intento de usar al Consejo de Seguridad como un instrumento político.

El objetivo no era la búsqueda de la paz en Siria, ni tampoco identificar a los responsables del empleo de armas químicas, sino desatar una ofensiva mediática contra quienes se opusieran al documento, subrayó.

En su intervención, Llorenti cuestionó que los promotores del proyecto, Estados Unidos, Francia y Reino Unido, incluyeran en el mismo una lista con nombres y entidades sirias a sancionar.

Esa lista no salió del mecanismo de investigación conjunta de Naciones Unidas y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, por tanto viola el debido proceso, afirmó

Creado por el Consejo en agosto de 2015, el mecanismo identificó el uso de sustancias químicas en el conflicto sirio, el cual atribuyó a Damasco y al grupo terrorista EI.

Al respecto, Llorenti señaló que los elementos aportados para responsabilizar al gobierno sirio no fueron suficientes, una postura también expresada por Rusia y China en sus explicaciones tras el veto.

El representante permanente de Bolivia ante la ONU alertó además que la iniciativa se promovió en un momento inadecuado, porque en el país levantino está vigente un alto el fuego y el gobierno y los opositores se enrolaron la semana pasada en nuevas negociaciones de paz en Ginebra.

Naciones Unidas ve en el cese de las hostilidades una de las pocas esperanzas para alcanzar la salida del conflicto, puesta en riesgo por un proyecto que no es el resultado de investigaciones imparciales, completas y concluyentes, expuso.

Llorenti recordó en el Consejo de Seguridad que hace unos años se presentaron ante ese órgano supuestas pruebas sobre el uso de armas de exterminio en masa en Iraq, que desencadenaron una invasión causante de casi un millón de muertos.

EEUU mintió en 2003 en el Consejo para justificar su agresión a Iraq, con el objetivo de imponer allí un cambio de régimen.

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