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Angel Dayub canta el célebre estribillo árabe: “Estamos de vuelta, oh amor mío”.

La voz melodiosa de Angel Dayub de 15 años llena el espacio. Canta el célebre estribillo árabe: “Estamos de vuelta, oh amor mío”. El grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), ha dejado cicatrices en este edificio del siglo II antes de escapar el jueves de las tropas gubernamentales, respaldadas por Rusia.

Los destrozos “no nos desaniman a venir a cantar y a actuar aquí”, declaró el sábado Dayub a la AFP.

“Quiero tocar música y cantar en todos los sitios de los que Daesh fue expulsado porque este grupo odia las canciones y prohíbe tocar instrumentos”, añade en un tono desafiante.

Para interpretar la famosa canción de la diva libanesa Fairuz, Angel está acompañado por amigos músicos que tocan el violín, el tamboril o el laúd árabe. “Cantamos ‘Estamos de vuelta’ porque volveremos fortalecidos. Cada uno reconstruirá el país a su manera. Queremos hacerlo con música y canciones”, explica.

Los jóvenes músicos dieron una pincelada de su talento ante una audiencia de soldados sirios y rusos a los que se unieron los periodistas que participaban en una visita organizada por el Ejército.

Las ruinas de Palmira están incluidas en la lista del Patrimonio mundial de la humanidad desde 1980. En los seis años de guerra, esta ciudad desértica del centro del país ha cambiado varias veces de manos.

Palmira cayó en mayo de 2015 en manos de Daesh. Sin embargo, en marzo, el Ejército sirio, con la ayuda particular de su grupo Halcones del Desierto, recuperó el control de esta urbe.

Los terroristas de Daesh volvieron en diciembre a Palmira con miles de combatientes provenientes de Mosul, Deir al-Zur y Al-Raqa. Inmediatamente, los habitantes de Palmira fueron evacuados de la ciudad y el Ejército sirio empezó su contraataque.

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