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La sociedad rusa en la época zarista.

A comienzos del siglo XX podríamos decir que Rusia era uno de los países más atrasados de Europa. Desde un punto de vista económico la agricultura seguía siendo la base de su economía, la estructura industrial del país era muy débil y se concentraba en puntos muy concretos, se basaba en la extracción de carbón, petróleo y hierro en las zonas de Ural, Bakú y Donetz. La industria textil se centraba en Moscú, San Petersburgo y algunas poblaciones polacas. Las condiciones de vida de la clase obrera eran durísimas, si cabe más que la de las y los campesinos.

En cuanto a las mujeres, en la Rusia zarista, eran una propiedad del hombre, del marido o del padre. Los matrimonios solían ser concertados y, una vez casada, la mujer dejaba de pertenecer al padre para ser una posesión del marido.

Papel de las mujeres en las Revoluciones de Febrero y Octubre de 1917.

Es durante la Primera Guerra Mundial, cuando las mujeres acceden al mercado de trabajo, sobre todo en las áreas de producción textil de la región industrial del centro del país, donde sumaban el 50% o más de la fuerza de trabajo.

Las bolcheviques lucharon por la igualdad de salarios, por el sufragio universal y por plenos derechos para las mujeres. De hecho, cientos de mujeres militaban en el Partido bolchevique antes de la Revolución, y participaban en todos los aspectos de la vida partidaria, tanto legales como clandestinos, como funcionarias de los comités locales, mensajeras, agitadoras y escritoras.

En el Día Internacional de la Mujer de 1917, las trabajadoras del sector textil y de otros sectores fueron a la huelga. Las huelguistas enviaron delegaciones elegidas hacia otras fábricas para conseguir apoyo y motivarlas a que se echasen también a las calles. En las protestas, las mujeres discutían con los soldados y consiguieron convencer a algunos de desobedecer las órdenes y unirse a las manifestaciones. Gracias a estas movilizaciones las fábricas empezaron a fijar salarios mínimos, aunque superiores para los hombres. Cuando las obreras textiles de Petrogrado decidieron tomar las calles, continuando el legado de las mujeres que habían combatido por sus mismas causas, sin preverlo además de demostrar que el 8 de marzo es un día de lucha, dieron el impulso necesario a las jornadas que derrocarían el régimen del zar Nicolás II, tras 304 años de reinado de la dinastía Romanov.

Logros de la Revolución de Octubre.

Desde los primeros meses de su existencia, el Estado obrero concretizó el cambio más radical en la legislación referente a la mujer. Todas las leyes que ponían a la mujer en una situación de desigualdad en relación al hombre fueron abolidas. La Revolución significó una mejora para la mujer, no solo en los derechos laborales (estableciéndose, desde el principio, los mismos derechos que los hombres y la igualdad de salarios o la posibilidad de acceder a cualquier profesión), sino en todos los aspectos de su vida.

Tras la Revolución de Octubre, la mujer había conquistado el derecho al voto, al divorcio y al aborto. Desde el siglo XXI nos pueden parecer medidas muy corrientes, pero en 1917 estas medidas fueron pioneras a nivel mundial, abriendo el camino a conquistas en otros países. Destacan leyes como:

– El establecimiento de igual salario por igual trabajo, algo revolucionario en la época.

– Se estableció un permiso retribuido por maternidad y embarazo.

– Se estableció el matrimonio civil (hasta entonces sólo tenía validez el matrimonio ante la Iglesia).

– Se estableció el procedimiento de divorcio.

– Se acabó con la distinción legal entre hijos legítimos e ilegítimos.

– Se establecieron jardines de infancia y comedores.

– Se permitieron días de descanso mensuales para las mujeres. En las décadas de 1920 y 1930, frecuentemente se permitía a las mujeres tomarse un descanso de unos cuantos días en forma de licencia menstrual. En la historia de la protección a la mujer obrera, la URSS fue probablemente única en esto.

Se legalizó, por primera vez en el mundo, el derecho al aborto, que se realizaba en los hospitales de forma gratuita.

Desde el punto de vista social, ya en 1917, fue decretado el derecho al divorcio a petición de cualquiera de los cónyuges. En 1918 entra en vigor un nuevo Código Civil, suprimiendo todos los derechos de los maridos sobre las mujeres: el marido no podía imponer a la mujer su nombre, ni su domicilio, ni su nacionalidad y garantizaba la absoluta paridad de derechos entre marido y mujer. En octubre de 1918 el Comité Ejecutivo Central (CEC), el órgano estatal de gobierno, ratificó todo un Código sobre el Matrimonio, la Familia y la Custodia que barría con siglos de poder patriarcal y eclesiástico, y establecía una nueva doctrina basada en la igualdad entre los sexos.

La primera Constitución de la República Soviética, promulgada en julio de 1918, dio a la mujer el derecho de votar y de ser elegida para cargos públicos. Sin embargo, la igualdad ante la ley aún no era igualdad de hecho. Para la plena emancipación de la mujer, para su igualdad efectiva en relación al hombre, era necesaria una economía que la librase del trabajo doméstico y en la cual ella participase de forma igualitaria al hombre.

Para solucionar el problema de la opresión de la mujer por su rol tradicional, la esencia del programa bolchevique era su liberación final del trabajo doméstico por medio de la socialización de esas tareas. Para ello se crearon instituciones públicas como casas de maternidad, guarderías, parvularios, escuelas, comedores populares, lavanderías populares, centros de reparación de ropa, etc., que ayudaron a la mujer a librarse de las tareas tradicionalmente asignadas a ella. El programa bolchevique descansaba sobre el concepto de que todos los individuos debían tener pleno acceso a todos los beneficios culturales y sociales de la sociedad, a diferencia de las restricciones dictadas por el estatus socioeconómico. En 1919 se reunió un Congreso de Toda Rusia para la Protección de la Niñez. Debatieron teorías sobre la crianza de las y los niños y sobre el grado de la participación de los padres y del Estado en la formación de las y los más jóvenes. El entendimiento general de la mayoría fue captado en las palabras de Anna Elizarova, que formaba parte del Presídium del Congreso: No debe haber niños abandonados que no sean de nadie. Todos los niños son hijos del Estado.

Antes de la Revolución, casi nueve de cada diez mujeres eran analfabetas, y la preocupación fue formar, tanto política como culturalmente, a la gran masa de mujeres obreras y campesinas que eran prácticamente analfabetas. El Gobierno de Lenin entendió la alfabetización como una condición prioritaria para la emancipación de la mujer. El aula, hasta entonces reservada a los varones, se abría a las chicas y las hicieron participar activamente en la lucha y en la construcción colectiva del socialismo. Esa formación se realizó sobre todo a través del Zhenotdel, departamento femenino del Partido bolchevique, creado en 1919 y cuya acción política consiguió, en 1920, que las mujeres conquistaran el derecho al aborto legal y gratuito en los hospitales del Estado.

Secretaría Feminista

PCPE

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