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En el contexto de la intensificación de los combates del Ejército de Ucrania en el sur de la autoproclamada República Popular de Donetsk, el portavoz del Ministerio de Defensa ucraniano, Andréi Lisenko, afirmó que, desde el inicio del conflicto en Donbás, han muerto 2.629 militares de ese país y 9.453 fueron heridos.

Las cifras proporcionadas por Lisenko generan desconfianza, por decirlo suavemente, señala Alexandr Jrolenko, columnista de Sputnik.

De acuerdo con los datos oficiales de la ONU, en los combates en el este de Ucrania han fallecido 10.056 personas. Además, ha habido 22.800 heridos.

Según los servicios de inteligencia de Alemania, en 2015 fallecieron decenas de miles de soldados de las Fuerzas Armadas de Ucrania. El diario Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung señaló: “Los servicios de inteligencia alemanes estiman que el número de militares y civiles ucranianos muertos asciende a 50.000. Estas cifras superan en diez veces los datos oficiales. Las cifras oficiales son artificialmente bajas y carecen de credibilidad…”

En 2014, el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, habló abiertamente de las enormes pérdidas del Ejército de Ucrania: “El 60-65% de los equipos militares de las divisiones colocadas en primera línea de la zona de conflicto ha sido destruido”.

El portal digital ucraniano Apostrof también admitió que, en los combates en Donbás, “las Fuerzas Armadas de Ucrania perdieron más de 300 tanques, más de la mitad de los vehículos blindados, así como casi el 50% de los sistemas de artillería”.

“¿Es posible que miles de unidades de maquinaria del Ejército de Ucrania fueran destruidas sin que eso afectase a los soldados y todas las tripulaciones, paracaidistas, y que todas las escuadras de artillería sobrevivieran?”, se pregunta Jrolenko.

Las matemáticas no engañan

Durante las hostilidades, las partes en conflicto no reportan datos precisos acerca de sus pérdidas para no revelar la situación operativa. Es posible que haya divergencias en las estimaciones de las organizaciones internacionales y de los expertos. Sin embargo, las pérdidas del Ejército de Ucrania en Donbás son matemáticamente transparentes, asegura el periodista.

El informe de la agencia militar de análisis del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos del año 2016 permite calcular con gran precisión las pérdidas del personal y la maquinaria del Ejército de Ucrania durante la fase activa de la ‘operación antiterrorista’.

En comparación con los datos del informe del 2013, durante tres años, el número de tanques ucranianos se redujo de 1.435 a 788, es decir, 647 ardieron. De 3.000 vehículos de combate de infantería quedaron 1.300, es decir, 1.700 fueron destruidos. De 3.350 cañones de artillería y lanzacohetes, permanecieron intactos 1.850.

“En el campo de batalla, los tanques, normalmente, se queman con la tripulación dentro”, observa el periodista.

El tanque T-72 cuenta con tres operadores. El BMP-1 —vehículo de combate de infantería— tiene capacidad para ocho militares. Incluso si no se toman en cuenta las pérdidas de los soldados fuera de los carros de combate, se puede suponer que pocos tripulantes de los 647 tanques quemados (1.947 personas) sobrevivieron. Sería lógico pensar que no todos los operadores lograron bajarse de los 1.700 BMP-1 (18.700 personas). En las escuadras de las 1.500 unidades de artillería destruidas pudieron perder la vida en torno a 4.500 personas, según los cálculos del columnista.

Resulta que las pérdidas de las Fuerzas Armadas de Ucrania, relacionadas solo con tanques, artillería y vehículos de combate de infantería se elevan a más de 25.000 muertos y heridos, considera Jrolenko.

El columnista opina que, en este contexto, se puede hablar a ciencia cierta sobre miles de soldados muertos en las trincheras. Por lo tanto, las presumibles pérdidas reales del Ejército de Ucrania durante los tres años de la operación en Donbás ascienden a 30.000 personas. La Inteligencia germana tomó en cuenta las bajas civiles, por lo que el autor admite la posibilidad de que en el conflicto haya perdido la vida un total de 50.000 ucranianos.

Pérdida de la dignidad

“Por espacio de más de 1.000 días y noches se prolonga la guerra civil, que se ha convertido en una continuación lógica de la ‘revolución de la dignidad’, del proyecto ‘de colores’ de la UE y de EEUU. Durante este tiempo, el Ejército de Ucrania llevó a cabo docenas de operaciones ofensivas (de castigo), con la intención de capturar algunas localidades en el territorio de las repúblicas autoproclamadas de Donetsk y Lugansk. Prácticamente todas fracasaron”, señala Jrolenko.

Según el autor, las autoridades de Kiev no han llegado a las conclusiones correctas. Los acuerdos de Minsk no se cumplen, añade.

“El área de la ‘operación antiterrorista’ se convirtió en un negocio lucrativo para algunos políticos ucranianos (contratos militares, contrabando de bienes y servicios). Periódicamente, surgen conflictos e incluso tiroteos sangrientos entre las fuerzas de seguridad y los radicales en Ucrania. El declive económico del país se camufla con la retórica antirrusa. Las Fuerzas Armadas de Ucrania cuentan con unos 200.000 soldados, y la mayoría de ellos están involucrados en la operación”.

En el Comité de Investigación de Rusia hay 104 causas penales relacionadas con delitos en el este de Ucrania. Los acusados son políticos ucranianos, diputados de la Rada Suprema —Parlamento nacional—, el comando de las Fuerzas Armadas de Ucrania y el jefe del Servicio de Seguridad.

Mientras tanto, en 2016, más de 100.000 ucranianos recibieron la ciudadanía rusa, un 49% más que en 2015 (67.400 personas), concluye el autor.

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