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EE.UU. no puede ser la “conciencia moral” del mundo de ninguna manera, porque ignora la catástrofe humanitaria del pueblo de Yemen, ha señalado este jueves la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, durante su rueda de prensa semanal.

Las declaraciones de Zajárova son la respuesta a las de Nikki Haley, la embajadora estadounidense ante la ONU, que afirmó este miércoles que Washington es la “conciencia moral” del mundo y que no renunciaría a este papel, al mismo tiempo que llamó “corrupto” al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, sin aportar ninguna prueba de sus acusaciones.

“Una nueva conciencia híbrida”

Comentando las palabras de Haley, la vocera de la diplomacia rusa se ha preguntado por qué, si Washington “es la conciencia del mundo”, no ve “lo que le está pasando a la gente en Yemen”, y ha añadido que quizás se trate de una especie de “nueva conciencia híbrida”, que no envía al mundo ninguna señal.

Zajárova ha subrayado que la conciencia “no puede ser tan ciega” y no puede “atrofiarse hasta tal punto”, con lo cual, lo más probable es que “no había ninguna [conciencia] en absoluto”.

En este sentido, también ha criticado a los medios de comunicación estadounidenses, por buscar la supuesta interferencia rusa en las elecciones de EE.UU. en lugar de informar sobre la situación humanitaria en Yemen, Siria o la ciudad iraquí de Mosul.

La portavoz de la Cancillería rusa ha subrayado que es imposible resolver el conflicto yemení por medios militares y ha llamado a la reconciliación a través de conversaciones supervisadas por la ONU. El objetivo de la comunidad mundial, según Zajárova, es “el cese de todas las acciones militares, no importa con qué argumentos traten de motivarlas“.

  • La guerra de Yemen, que se ha cobrado hasta el momento unas 10.000 vidas, comenzó en marzo del 2015 cuando una coalición de países árabes encabezada por Arabia Saudita comenzó a bombardear su territorio para reinstaurar en el poder al derrocado presidente sunita Abd Rabbuh Mansur al Hadi.
  • Durante estos dos años, los aviones sauditas han estado bombardeando escuelas, hospitales, mercados y otros objetivos no militares. Varios grupos de derechos humanos denuncian que estos ataques indiscriminados deberían ser considerados crímenes de guerra.

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