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El Comité Selecto del Senado de Estados Unidos sobre Inteligencia ha llevado a cabo su primera audiencia dedicada a la investigación de los supuestos intentos de influir en las elecciones presidenciales de noviembre pasado por parte de Rusia. Los ponentes han destacado dos principales herramientas de lo que presumen ser “propaganda rusa”: la agencia informativa Sputnik y la cadena de televisión RT.

A los dos medios se atribuyen unos métodos “soviéticos” de propaganda “hipertrofiada” e injerencia en los asuntos internos de la sociedad estadounidense. El presidente del comité, Richard Burr, prometió no sacar conclusiones desaladas de los materiales de esta investigación. Sin embargo, los participantes no pudieron prescindir de hacer suposiciones sobre un posible castigo antes de determinar si existe la culpa.

Del jurado de los Emmy al juicio público por lo mismo

En el 2012 la cobertura detallada de las manifestaciones y otros eventos del movimiento Ocupa Wall Street (OWS) por RT fue candidata al premio Emmy. Durante esta reunión en el Senado el director del programa Rusia y Eurasia de la Fundación Carnegie, Eugine Rumer, se refirió a aquella hazaña como si fuera un delito.

“Ni siquiera sé qué es más sorprendente: que los senadores crean en nuestras posibilidades desbordantes o la falta de confianza en una elección deliberada de su propio pueblo”.
— Margarita Simonián, directora de RT

La culpa del canal consistiría en desestabilizar a la sociedad y “manipular su conciencia”. En su opinión, OWS era un auténtico movimiento de izquierda, pero “correspondía a los intereses de la propaganda rusa”, la cual “lo representaba como un problema serio”. Rumer afirmó que RT se ocupaba del tema para demostrar que “EE.UU. vive un ocaso, una crisis”.

Denuncia falsa de desinformación

Los participantes atribuyeron al canal algunas aserciones que jamás había cometido. En especial, abordaron la cobertura de un despliegue policial alrededor de la base aérea de la OTAN en Turquía dos semanas después de un fallido golpe de Estado contra el presidente Recep Tayyip Erdogan. El experto en seguridad Clint Watts aseguró a los senadores que RT había difundido una noticia falsa sobre un ataque terrorista contra la base y especificó la fecha: el 30 de julio.

En realidad, aquel día el canal informó que la Policía turca cerró los ingresos y salidas a la base aérea de Incirlik, haciendo una referencia al diario ‘Hurriyet’. A continuación se ofrecía a los lectores una explicación de un ministro turco de que era solamente una “inspección de seguridad”.

El experto Watts no detalló en qué consistía el perjuicio de la “propaganda” en este caso, pero aludió que “en ausencia de explicaciones oficiales” surgieron suposiciones sobre la visita de una persona VIP a la base.

“RT tiene una licencia”: ¿Cuál sería el castigo?

Al experto invitado en seguridad británico, Thomas Rid del Kings’ College de Londres, le preguntaron sobre una posible reacción “proporcional” ante la “influencia de Rusia”.

En respuesta, el profesor citó una conclusión de la administración de Barack Obama, que catalogó a la cadena como uno de los principales instrumentos de las actividades de Rusia en el extranjero. A continuación aludió: “Ahora RT tiene una licencia de emisión en EE.UU.“, acompañando su comentario con una pausa significativa.

La sugerencia anterior a las autoridades estadounidenses, proveniente de la corporación RAND, solo admitía como “necesario cerrar temporalmente el acceso a los medios de comunicación rusos” en casos extremos, como una guerra. Un informe de esta asesoría ofreció otras medidas para “proteger los intereses estadounidenses” que no implicarían una desconexión de las redes. A su juicio, valdría la pena “centrarse en desacreditar a fuentes como Russia Today”.

RT, ‘todopoderoso’

“La charla en el Senado ha llegado a un punto en que RT y Sputnik juntos estarían socavando la confianza de los estadounidenses en sus propios medios”, ha comentado la directora del grupo RT Margarita Simonián. “Ni siquiera sé qué es más sorprendente: que los senadores crean en nuestras posibilidades desbordantes o la falta de confianza en una elección deliberada de su propio pueblo”, ha agregado.

Días antes Simonián supuso que “en la lista de fobias de los analistas occidentales, RT ocupa un lugar entre [los misiles balísticos rusos] Tópol-M e Iskander”.

Escuchando los argumentos que se han vertido en el comité no es de extrañar que muchos de esos expertos, políticos, funcionarios e incluso periodistas se hayan creado una ilusión de lo que es RT y sobre todo cómo funciona. En sus fantasías quizá piensan que la cadena es tal y como se ella misma se autoparodia en este video épico.

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