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El padre de Hawraa, la niña iraquí de 4 años que se recupera lentamente de las graves heridas que le provocó el ataque aéreo a su casa de Mosul que la coalición internacional liderada por Estados Unidos realizó el pasado 16 de marzo, ha contado a RT los horrores y la desesperación que sufrió su familia.

“Estábamos sentados en la casa de mi tío. Ella [Hawraa], su madre y la esposa de mi tío volvieron a casa para cocinar y bañarla, porque estaba enferma. Regresaron a casa a las ocho en punto y la casa fue bombardeada por la Fuerza Aérea estadounidense“, recordó Alaa, el padre de Hawraa, la única sobreviviente a una ofensiva que se cobró la vida de su madre y de otros dos parientes que se encontraban dentro del edificio.

Esta menor tardará mucho tiempo en curar sus heridas físicas, pero más en recobrarse del trauma porque “ha desarrollado miedo a las explosiones y los sonidos de las balas” y “no desea regresar nunca”, señala su abuela.

“Hecho en EE.UU.”

Sin embargo, ajustarse a la brutal realidad resulta difícil para los residentes de cualquier edad. Alaa aún recuerda esa noche fatal: debido a los constantes ataques de artillería del grupo terrorista Estado Islámico, quedó atrapado en casa de su tío durante tres días y no pudo ayudar a su familia.

Traté de salvarla de los ataques de artillería y los bombardeos, pero no pude porque el Daesh [acrónimo en árabe para el EI] disparaba contra nosotros. Había francotiradores que disparaban contra mí, por lo que no pude salir con ella”, indicó Alaa, quien agregó que las balas silbaban a su alrededor cada vez que intentaba abandonar el hogar de su pariente.

Alaa se enteró de que su esposa había fallecido en mitad de ese caos: un vecino le comentó que había encontrado a alguien que se parecía a ella bajo una pared con un gran agujero. “Solo vi una de sus piernas y parte de su abdomen. No tenía una pierna, ni brazos ni cabeza” y, cuando trató de sacar sus restos, “empezaron a dispararme”, con lo cual “solo cubrí su cuerpo con una manta para que los perros no se lo comieran”, detalló el viudo.

Posteriormente, Alaa halló lo que cree que era parte de un cartucho norteamericano utilizado en el bombardeo. “Al final del misil hay cuatro solapas, en ese cartucho estaba escrito ‘hecho en EE.UU.’: estoy seguro de que era estadounidense“, recalcó el hombre.

Alaa admitió que la bomba pudo haber caído por error en su casa, en vez de en una posición yihadista cercana, pero tacha de “genocidio” esa serie de bombardeos fallidos que la coalición internacional efectúa en Mosul, que a mediados de marzo se cobraron la vida de, al menos, 200 civiles.

A medida que los terroristas usan escudos humanos y atraen de manera deliberada a aviones de combate de la coalición a zonas residenciales, la línea entre objetivos civiles y terroristas se ha difuminado.

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