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Un alto cargo de Hezbolá asegura que el ataque aéreo de EE.UU. contra Siria fue alentado y apoyado por los regímenes de Israel y Arabia Saudí.

“A petición de Israel y contando con el apoyo de Arabia Saudí, EE.UU. bombardeó la base aérea siria de Al-Shairat, en la provincia de Homs. Los países que alentaron al régimen de Tel Aviv a lanzar un ataque contra El Líbano en 2006, esta vez, incitaron a Washington a atacar Siria”, ha declarado este domingo el jefe adjunto del Consejo Ejecutivo del Movimiento de la Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), el sheij Nabil Qauq.

En la guerra de los 33 Días, ha asegurado Qauq, el reino saudí animó a Israel a destruir las zonas sureñas de El Líbano y, ahora, el régimen saudí comparte la misma postura respecto a Siria y pide la destrucción de este país.

“A petición de Israel y contando con el apoyo de Arabia Saudí, EE.UU. bombardeó la base aérea siria de Al-Shairat, en la provincia de Homs. Los países que alentaron al régimen de Tel Aviv a lanzar un ataque contra El Líbano en 2006, esta vez, incitaron a Washington a atacar a Siria”, ha declarado el jefe adjunto del Consejo Ejecutivo de Hezbolá, el sheij Nabil Qauq.

De acuerdo con el miembro de Hezbolá, el propósito de tal ataque estadounidense era cambiar las ecuaciones de poder en el campo de batalla a favor de los grupos armados en Siria, pero no logró su objetivo.

La mejor respuesta a la agresión de EE.UU. contra Siria, ha concluido Nabil Qauq, es seguir con la lucha antiterrorista hasta eliminar a los grupos extremistas como, EIIL (Daesh, en árabe) y Frente Al-Nusra (autodenominado Frente Fath Al-Sham).

Por primera vez desde que estalló la crisis siria, hace seis años, Estados Unidos atacó de forma directa al Gobierno de Damasco. Lo hizo en la madrugada del viernes, con 59 misiles de crucero Tomahawk lanzados desde dos destructores contra la base aérea de Al-Shairat.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, describió esta operación como una respuesta al incidente químico acaecido en la ciudad de Jan Sheijun, del que Washington culpa a Damasco sin presentar evidencia alguna, mientras el Gobierno sirio ha negado haber usado manteriales químicos en esta operación y acusa de ello a los grupos extremistas.

Rusia e Irán, grandes aliados del Gobierno sirio, han criticado fuertemente el ataque estadounidense por elevar el riesgo de escalada en la región y haberse realizado de manera unilateral. Moscú ha anunciado la suspensión de un acuerdo con Estados Unidos para impedir colisiones aéreas en el suelo sirio.

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