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Un nuevo y acuciante problema azota a los habitantes de algunas regiones de Irak, donde cada vez más niños sufren malnutrición, informa Reuters. La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras abrió una nueva instalación médica en las afueras de Mosul para abordar el número creciente de niños de la ciudad que padecen malnutrición, la mayoría de los cuales tienen menos de seis meses de edad.

En este momento el número de casos registrados está por debajo del nivel crítico, pero no deja de subrayar los sufrimientos que enfrentan los civiles de Mosul que se han convertido en rehenes del EI. Los pequeños pacientes también reciben tratamiento contra otras enfermedades asociadas con la malnutrición que debilitan su sistema inmunológico y los hacen aún más vulnerables.

“[La malnutrición] es un fenómeno nuevo en Irak”, explica la coordinadora Isabelle Legall. “La mayoría de los médicos [iraquíes] nunca la habían observado”. Parte del problema, relata Legall, se debe a la falta de tradición de la lactancia materna entre las mujeres iraquíes, que suelen a criar sus hijos con leche maternizada, un producto que ya no se puede encontrar en Mosul.

La sala pediátrica está tan llena que solo cuenta con una cama para cada dos pacientes, y la mayor parte de la sala de mujeres está ocupada por niños que se recuperan de heridas de guerra como miembros rotos, quemaduras e impactos de metralla.

Dua Nawaf, de 8 años, sufrió quemaduras en las manos y la cabeza durante un ataque aéreo de la coalición internacional liderada por EE.UU. el mes pasado. Ese ataque mató a más de 100 personas en el distrito de Jadida de Mosul, dos de ellas los padres de Dua.

Según los datos del Unicef, pese a que unos 250.000 niños han sido desplazados desde que comenzó la batalla por liberar Mosul a mediados de octubre pasado, unos 220.000 “se encuentran en riesgo extremo en la ciudad vieja, rodeada por las fuerzas de la coalición y aún bajo control del Estado Islámico”.

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